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martes, enero 31, 2023

Viajes solidarios: una opción para cada motivación

Otro tipo de turismo

Entre las diversas modalidades de turismo, una de las más incipientes es el denominado turismo solidario. Este tipo de viajes tienen como objetivo conocer de primera mano la realidad de un país, tener contacto con proyectos de cooperación al desarrollo que se llevan a cabo en él y adquirir o fomentar la sensibilidad hacia la situación de las zonas más desfavorecidas. Los destinos habituales se localizan en América Latina, Asia y África, aunque también es posible viajar a lugares de Europa donde las condiciones de vida son muy diferentes a las de los países ricos.

Estos viajes se gestionan a menudo a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), asociaciones o entidades sin ánimo de lucro, entre otras. Su compromiso es ayudar a quien participa en el programa a elegir el destino que mejor se adapte a sus intereses. A cambio, los turistas asumen el coste del billete de avión, manutención y alojamiento, lo mismo que en cualquier otro viaje, con el aliciente de que algunas propuestas permiten aportar la experiencia o la buena voluntad a través de trabajos relacionados con la salud, la educación, la animación sociocultural, el comercio justo o el cuidado del medio ambiente.

Una de las entidades con experiencia en este campo es la Fundación Vicente Ferrer, que organiza varios recorridos por la India para conocer el país: Rajasthan, Ganges-Amritsar, Nepal-Calcuta, la ruta del norte o del sur. Todos los viajes terminan en Anantapur, donde la Fundación realiza un amplio programa de desarrollo integral. El objetivo es que las personas que colaboran durante el resto del año comprueben los resultados de su aportación tanto en los proyectos que se desarrollan con mujeres como en el caso de los menores apadrinados, a quienes se puede conocer. La convocatoria da preferencia a los colaboradores, aunque la oferta está también abierta al resto de personas interesadas. «A veces las personas que no saben si colaborar o no, realizan estos viajes y vuelven encantadas y con ganas de colaborar», explican en la Fundación.

Por su parte, Sodepau (Solidaritat, Desenvolupament i Pau) organiza rutas solidarias, «estancias de conocimiento e intercambio» cuyo objetivo es «acercar lo desconocido, respirar la diferencia, descubrir y disfrutar con los contrastes». En Semana Santa ha previsto viajes a Kurdistán, Marruecos, Tunez, Siria, Palestina y Argelia. Desde hace más de una década, esta organización trabaja con Marruecos en proyectos de cooperación que se desarrollan, en su mayoría, en el mundo rural. Los viajes a este país sirven para conocer la marcha de estos proyectos, aunque también se da la oportunidad de hacer turismo, ya que se gestionan a través de una agencia de turismo rural marroquí. En cuanto al alojamiento, depende de la ruta que se contrate, pero las posibilidades pasan por instalarse en casas de las poblaciones que se visitan o en albergues de turismo rural. Entre los proyectos que se pueden visitar figuran la construcción de un centro de asistencia y formación para la mujer en Castillejos (Tetuán) o la recuperación del patrimonio histórico en Siria.

Sodepaz organiza viajes de turismo solidario y brigadas de trabajo voluntario. Hasta el momento, se viajará a Nicaragua de junio a octubre, a Bolivia en agosto, a Cuba de julio a septiembre, a México en julio y a Palestina, en julio y septiembre. También se prevén, a falta de confirmación, viajes a Perú, Argentina, Ecuador y Venezuela. Los objetivos de los viajes solidarios son: sensibilizar respecto a las situaciones y problemáticas de las relaciones Norte-Sur, transmitir conocimiento y una experiencia multicultural para reflexionar sobre la actitud propia en el mundo desarrollado, dotar de herramientas a los viajeros «para que sean la voz del sur en nuestra sociedad» y forjar entre ellos, las comunidades y Sodepaz vínculos estables y fructíferos que permitan colaborar en planteamientos y acciones comunes, señala la entidad.

Trabajar durante el viaje

Otra alternativa al turismo solidario contempla la posibilidad de viajar para desempeñar un trabajo no remunerado en el lugar de destino. Así lo proponen las brigadas de solidaridad y los campos de voluntariado. El objetivo de ambas propuestas es adquirir una visión de la realidad de los países del Sur a través de la reflexión, el análisis de los problemas y el conocimiento directo de las comunidades con las que se colabora. La Asociación Catalana Por la Paz (ACPP), una ONG de solidaridad y cooperación al desarrollo, organiza en verano las Brigadas de Solidaridad de América Latina. Desde 2002, colabora en su desarrollo con la Fundación Paz y Solidaridad.

La labor que realizan los brigadistas en cada lugar varía en función del país en cuestión. Durante el año se realizan proyectos de cooperación con organizaciones de países del Sur y éstas reciben a las brigadas en verano, las acogen y las acompañan. Según el carácter de una organización, se realiza una actividad u otra porque, en general, los brigadistas forman parte del equipo de trabajo de esas organizaciones, que además les acompañan a conocer las instituciones sociales o políticas, así como el tejido asociativo de la zona y la propia comunidad. Si se colabora con una organización agropecuaria, las tareas que se desempeñan están relacionadas con la agricultura o la ganadería, mientras que si se trabaja en cuestiones de infancia y juventud, las tareas harán referencia a esta actividad.

Las condiciones para tomar parte en las brigadas son: tener más de 18 años, manifestar unas motivaciones coherentes con los principios y finalidades de la entidad, participar en la formación, reuniones y actividades que se celebrarán en los meses anteriores al viaje, estar dispuesto a adaptarse a las condiciones de vida del país y organizaciones receptores, adquirir un compromiso de participación en las actividades de sensibilización y difusión posteriores, ser socio de la entidad y asumir los costes del billete de avión, manutención, alojamiento y desplazamiento.

La fecha límite para apuntarse es el próximo 15 de abril. Los viajes se organizan a Cuba y a Panamá. En Cuba, se trabaja con el socio local (Asociación Nacional de Pequeños Agricultores, ANAP) en diferentes provincias. La actividad de los brigadistas consiste en el conocimiento del trabajo de la ANAP y de sus proyectos de convivencia e intercambio en diferentes cooperativas agrarias en todo el país, así como visitas a lugares de interés histórico, cultural y social. En Panamá, se trabaja con el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (FRENADESO) en la ciudad de Panamá y en comunidades rurales. Los brigadistas tomarán parte en encuentros con entidades sociales e indígenas, participarán en actividades de la entidad, colaborarán en la grabación y edición de material audiovisual de FRENADESO Noticias.

En el caso de Setem, se ofertan viajes a los denominados campos de solidaridad. Los países de destino se localizan en América Latina, África y Asia. Durante la estancia, de uno a dos meses, se colabora en proyectos gestionados por organizaciones locales y se convive en la casa de una de las familias de la comunidad o en un local de la misma. En principio, no hace falta tener una formación específica en temas de solidaridad, pero es preferible que las personas respondan a ciertos perfiles, como profesores o médicos, profesionales de marketing que puedan ayudar en temas de comercio justo, diseñadores gráficos o de moda, etc. En los meses previos, todas las personas toman parte en sesiones informativas y, a la vuelta, mantienen su compromiso con la entidad. Cada año colaboran con estos programas entre 80 y 90 personas voluntarias, que deben pasar un proceso de selección que incluye una charla informativa y una entrevista personal para destacar las preferencias en cuanto al país y el tipo de actividad que desean hacer.

Requisitos, sensibilización y divulgación

Plantearse uno de estos viajes implica disponer, al menos, de dos semanas libres para participar en un programa de turismo solidario y un mes, cuando el objetivo es ser brigadista o trabajar en un campo de voluntariado. Además, es requisito obligatorio haber cumplido 18 años, aunque algunas organizaciones como Setem solo permiten la participación a partir de 21 años. Es frecuente que soliciten información más personas de quienes toman parte en los programas o en el periodo de formación, que se considera imprescindible. Puesto que no siempre se buscan personas con unos estudios o perfiles determinados, las entidades imparten cursos, que pueden durar desde un fin de semana a varios meses. Setem organiza un curso previo de educación para el desarrollo durante varios fines de semana. En estos encuentros se informa sobre el significado de la cooperación, la relación entre Norte y Sur o se organizan reuniones con líderes de organizaciones de los países del Sur.

Una vez en el país de destino, se busca la implicación de los participantes, que se relacionen con la cultura del lugar y conozcan de primera mano los proyectos que se realizan. El objetivo es eludir el impacto del turismo de masas, por lo que es importante integrarse en el entorno y fomentar el intercambio. Estos viajes son, sobre todo, una oportunidad para acercarse y conocer diferentes realidades, puesto que los proyectos no siempre implican la necesidad de ayuda, sino que buscan sensibilizar a los participantes.

A la vuelta del viaje, es frecuente que se ponga en común la valoración de la experiencia. Algunas entidades recogen estas impresiones por escrito, con fotografías o entrevistas realizadas durante el viaje, para mostrar a las personas que estén interesadas en realizar estos programas en otras convocatorias. También se anima a los participantes a comprometerse con la entidad organizadora y a pagar la cuota anual de socio. Es fundamental contar la experiencia vivida para que, a la vuelta, las personas se comprometan en España.

Lo principal es que se pueda transmitir todo lo sentido y mantener el contacto con las organizaciones para colaborar o participar en proyectos y tareas de divulgación. Quienes se embarcan en estos viajes, a su regreso, son a menudo personas activas, tanto en el consumo de productos de comercio justo, como en el conocimiento de la realidad. El objetivo es, sobre todo, conocer y dar a conocer.

AZUCENA GARCÍA – www.consumer.es – EROSKI

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