El pozo de mi pueblo me ha cambiado la vida, la mía y la de mis hijas

“El pozo de mi pueblo me ha cambiado la vida, la mía y la de mis hijas”, asegura Mazalu, que desde hace unos años puede beber agua potable gracias al proyecto de Desarrollo Rural que lleva a cabo Misiones Salesianas en Togo. Mazalu ya no tiene que andar durante horas para ir a por agua para beber, comer y lavarse. Esto le ha dado un tiempo libre, que ella aprovecha para aprender a leer y escribir y para enviar a sus hijas a la escuela.

Como Mazalu y sus hijas, hay miles de personas en cientos de países en los que los misioneros salesianos tratan de mejorar el acceso al agua. “El agua es una herramienta para mejorar la salud, la higiene y ayudar al desarrollo de los pueblos”, explican los misioneros salesianos. Tan sólo en Togo (África), los misioneros salesianos, han construido más de 35 pozos de los que se han beneficiado más de 10.000 personas en los últimos cuatro años a través de un programa de Desarrollo Rural. “El pozo nos ha abierto las puertas para hablar de higiene y alimentación, para mejorar el acceso de las niñas a la escuela, para dar clases de alfabetización a las mujeres, para evitar enfermedades causadas por el agua”, explica José Luis de la Fuente, misionero español que trabaja desde hace años en Kara (Togo).

El lema de Misiones Salesianas es “un pueblo, un pozo, una escuela”. En el Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo, “queremos hacer conscientes a todo el mundo de la importancia del acceso al agua para mejorar la salud, la alimentación, la educación y el desarrollo de las personas y los pueblos”, explican desde la organización.

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