Queremos ser un núcleo impulsor de la economía verde en Cataluña

¿Cuál es la misión del Instituto Catalán de la Economía Verde?
Maximizar las oportunidades que se ofrecen a las empresas y al territorio derivadas de la implantación de la economía verde. Entre estas podríamos mencionar los ahorros económicos, o la diferenciación de los productos en el mercado. Todo ello ayuda a aumentar la competitividad de las empresas y del territorio.

Este proyecto, con el impulso de la Universidad de Vic, el Ayuntamiento de Vic y la Diputación, surge al Osona. ¿Por qué?
Primero porque esta área tiene una trayectoria de problemáticas relacionadas con el entorno, como el tema de los purines, que en respuesta ha generado una gran sensibilidad y una gran cantidad de iniciativas para disminuir los impactos ambientales. El otro elemento fundamental ha sido la conjunción de intereses entre el Ayuntamiento de Vic y la Universidad de Vic. La economía verde de facto ya estaba presente en estas dos instituciones. La Universidad ha creado grupos de investigación sobre el tema y el Ayuntamiento, entre otras cosas, ha promovido la biomasa en los equipamientos municipales. Aquí ha habido una reflexión compartida por parte de los impulsores: los municipios que no están en el área metropolitana de Barcelona necesitan especializarse para desarrollar elementos de competitividad en relación al resto del país. Esto implica crear centros de referencia en el territorio y que éste no acabe siendo sólo el receptor de todo lo que la capital y su entorno no quieren. Otro factor que también hay que tener en cuenta es que la Universidad y el Ayuntamiento de Vic tienen un tamaño medio y esto los hace más adaptables a los cambios que las grandes universidades o los grandes ayuntamientos. Esto ha hecho que el Ayuntamiento de Vic, la Universidad y la Comarca estén alineados en un planteamiento estratégico.

¿Es este el momento -en plena crisis- el más adecuado para actuar de cara a conseguir un cambio de paradigma económico?
Tradicionalmente cuando se ha hablado de cuestiones ecológicas ha apelado a la responsabilidad, sea del individuo como ciudadano, sea de la empresa, o del gobierno, pero esta reclamación tiene un techo evidente y en tiempos de crisis esto es aún más claro. Muchas empresas que se mostraban como verdes, y así lo subrayaban ante el consumidor porque quedaba bien, ahora lo están dejando en segundo término porque se encuentran estranguladas. La forma correcta de abordar la cuestión es hacer que las prácticas verdes en los consumos y los procesos productivos universalicen, porque tienen sentido económico, y este es el cambio de paradigma fundamental.

El cambio sería, pues, que la economía verde sea menos una etiqueta y se convierta en un elemento intrínseco de la propia actividad empresarial.
Exacto. Tras la crisis energética de los años 70 se produjo un primer avance en esta línea y se buscaron fórmulas para disminuir el consumo de energía en todos los procesos productivos y en el transporte. Ahora los precios energéticos mundiales ponen de manifiesto la necesidad de volver a dar un nuevo paso adelante, pero atención, no sólo en la energía, sino considerando otros factores: el agua, las materias primas, los residuos, que hay valorizar aún más , el uso de los suelos, a menudo contaminados, el consumo de unos espacios que no podemos ir ocupando indefinidamente. Por tanto, el concepto de economía verde es completamente transversal. Los consumos energéticos y los ciclos de la materia o del agua tienen implicaciones en la industria, el transporte y la logística, la construcción y el urbanismo, así como los servicios. Está claro, por ejemplo, que un hotel que reaprovecha las aguas grises y compra productos de proximidad disminuye sus costes. Y si, además, es capaz de que le reconozcan con un sello o certificación, entonces se sitúa en el mercado con un valor añadido de calidad, que le hace ser aún más competitivo.

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¿La estructura económica de Cataluña favorece una transición hacia la economía verde?
La economía catalana es cada vez más abierta al exterior y por lo tanto debe competir mundialmente y esto es un aliciente para diferenciar nuestros productos y servicios en el sentido de aportar un valor de calidad. Por otra parte, el hecho de que nuestro tejido empresarial está configurado en buena parte por empresas pequeñas y medianas supone una ventaja de adaptabilidad. En grandes corporaciones es más difícil poner de acuerdo a todos y a veces las propuestas de cambio se pueden ver como una amenaza para aquellos que tienen unas determinadas prerrogativas. En resumen, la economía catalana es un campo especialmente abonado para que los principios de la economía verde puedan avanzar.

¿Pero hay líneas de avance a estas alturas?
Hay algunas pero es evidente que estamos todavía muy lejos de países como Alemania donde existe una política pública muy pensada y continuada en el tiempo en este sentido. Precisamente lo que quiere hacer el Instituto Catalán de la Economía Verde es acelerar estos procesos propiciando el encuentro entre la oferta y la demanda, porque en última instancia se vaya creando mercado. Un mercado necesita información, transparencia, fórmulas de contacto entre los oferentes y los demandantes. Y este será el auténtico estímulo para la economía verde, no la conciencia de que tengo que hacer algo por el medio, sino la comprobación de que tengo la oportunidad de obtener unos beneficios económicos claros en el mercado.

Uno de los mecanismos para estimular este mercado será un nuevo portal en Internet promovido por el InCEV.
Así es, a comienzos de abril aparecerá el portal de la economía verde que quiere ser un lugar en que se encuentre información de experiencias, de estudios y de investigaciones que tengan que ver con la economía verde. También habrá una especie de Linkedin de la economía verde, una red social orientada a que profesionales provenientes de todos los campos puedan ponerse en contacto. Otro ámbito virtual será un mercado en el que se puedan encontrar aquellos que tienen necesidades o cuestiones por resolver y los que ofrecen soluciones a partir de su experiencia. Está concebido como un lugar dinámico que se irá actualizando constantemente. Yo creo que todo ayudará a construir estos mercados que todavía están poco desarrollados en nuestro país y que son un elemento clave en el avance de la economía verde.

¿Por qué se opta por este modelo de funcionamiento?
Todos los procesos de innovación modernos, y la creación del InCEV lo es, se basan en el funcionamiento en red más que en grandes estructuras que tienden fácilmente a hacerse poco flexibles y a jerarquizarse. Y con las posibilidades que las TIC nos ofrecen, estas redes son cada vez más eficientes. Nosotros queremos ser un núcleo impulsor y acelerador de empresas, de organizaciones sin ánimo de lucro, de administraciones, de profesionales y de expertos, y hacer que todos estos agentes se comuniquen entre sí. Es importante que se expliquen experiencias, necesidades, inquietudes y que, conjuntamente con el Instituto puedan colaborar para encontrar soluciones que no conlleven gastos inmensos sino asumibles dada la situación económica que estamos viviendo.

¿Cómo se sostendrá económicamente la InCEV?
El Instituto cuenta con un apoyo inicial de la Diputación de Barcelona, de la Universidad de Vic y de la agencia de emprendimiento, innovación y conocimiento de Osona, CREACCIÓ. A partir de aquí el planteamiento es que todas las iniciativas que llevamos adelante se autofinancien. Creemos que este es un buen planteamiento de futuro.
Otra de las iniciativas destacadas para 2013 es la creación de un postgrado. ¿Nos puede explicar qué carácter tendrá?
En septiembre la Universidad de Vic pondrá en marcha un postgrado en economía verde que es absolutamente innovador en Cataluña, el estado y probablemente a escala europea. No es un posgrado de alta cualificación tecnológica sino que está dirigido a las personas que toman decisiones en el ámbito de las empresas. Si no hay personas en las organizaciones que conozcan las posibilidades que ofrece la tecnología y las praxis ambientalmente sostenibles, no se podrán implementar. Deberíamos conseguir que este perfil fuera entrando cada vez más en las empresas, al igual que hay ahora el encargado, o el departamento de marketing, y el de control de calidad. Este postgrado está concebido con un planteamiento muy práctico porque, por cada dos sesiones teóricas hay una práctica, y esto significa por ejemplo visitar los pozos de geotermia que ha construido una empresa en un lugar determinado.

Mencionaba anteriormente la política pública alemana en este ámbito. Marianne Schaper, responsable de asuntos económicos en la pasada cumbre de Río (río +20) dijo que la acción pública debían tener un papel clave a la hora de hacer de catalizador de la economía verde. Sin embargo, esto, según como se haga, comporta dificultades y no necesariamente buenos resultados. Y la fiscalidad juega un papel importante en esta forma de hacer.
Evidentemente la regulación pública, con instrumentos como la fiscalidad, ha hecho que determinadas externalidades que hasta ahora no eran asumidas internamente por las empresas lo sean, de manera que las trasladen a sus costes. Pero, por otro lado, tenemos un caso que vale la pena comentar como es la fiscalidad verde en España con estímulos que han propiciado verdaderas burbujas. Hay que recordar que grandes empresas constructoras se pasaron al campo de las renovables y después se han encontrado que sin las primas ya no pueden hacer negocio. Esta fiscalidad ha hecho multiplicar los campos eólicos y las centrales de cogeneración. Hoy en el estado hay una potencia instalada de 110.000 MW cuando, en momentos de consumo máximo, sólo se utilizan 40.000 MW. Esta dislocación del mercado ha venido por una mala praxis pública. Gran parte del déficit de tarifa es porque en las tarifas se incluye la amortización de las instalaciones de los 110.000 MW y por lo tanto hay que tener cuidado con lo que hace la administración. En todo caso la intervención pública per se no es la cuestión, sino la definición de qué tipo de intervención nos interesa. Hay que exigir políticas bien pensadas, coherentes a largo plazo. En Alemania hubo la decisión de cerrar las nucleares en un plazo determinado por parte del gobierno socialdemócrata y verde y el gobierno de Angela Merkel, de otro signo, se ha afianzado con el compromiso. Por otro lado, las políticas públicas no sólo son las grandes decisiones estatales sino también las que se toman a niveles más cercanos del territorio. Precisamente en Río se señaló que debían ser las administraciones subestatales las que pueden ser más eficientes a la hora de impulsar estos procesos.

Para terminar me gustaría pedirle una reflexión sobre un tema que hace tiempo que está sujeto a amplios debates. Desde varios frentes se cuestiona de forma completa el sistema económico dominante, algunos optan por el decrecimiento, otras por una sociedad postconsumista. ¿Cómo se relaciona la economía verde, entendida como praxis, con estos planteamientos más teóricos?
Tradicionalmente muchas personas que han trabajado de forma honesta en temas ambientales han tenido en mente que asumir los principios ecológicos o verdes debería llevar hacia una especie de revolución, pero yo creo que no se trata de cuestionar el sistema de forma radical sino de ser pragmáticos. Esto nos debe llevar a reconocer, nos guste o no, que hay unos valores vinculados al dinero y a la competitividad que mueven el mundo. A partir de aquí en la medida en que seamos capaces de incardinar los principios verdes en este sistema tendremos más posibilidades de que estos principios también se hagan universales. Pero no lo conseguiremos a partir de planteamientos meramente ideológicos. Quisiera añadir que la implementación de los principios verdes conlleva cambios importantes, por ejemplo, haciendo que los oligopolios pierdan su papel predominante. Sin ir más lejos, en el campo eléctrico, la posibilidad tecnológica de promover la generación distribuida nos proporcionará energía de proximidad pero también nos dará autonomía frente a las grandes corporaciones. Y en este caso ya estamos cuestionando elementos del mercado tal como funciona ahora mismo.

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