El presidente de Diamond Foundry en España ha valorado además que el cien por cien de la energía que utiliza la fábrica -ahora con una potencia instalada de 30 MW y en un futuro de 80 MW- es renovable, la de ahora comprada y en un futuro procedente de la planta fotovoltaica proyectada en la zona.
Sobre la necesidad de agua, ha informado de que se está trabajando con el Ayuntamiento de Trujillo y la comarca para utilizar agua procedente de depuradoras y no tener que recurrir, de este modo, a la de la red general. Hasta aquí la versión oficial de la fabrica de Leonardo di Caprio.
Ahora, organizaciones ecologistas, apoyan la demanda iniciada por la plataforma cívica Salvemos el Berrocal de Trujillo y mediante charlas y entrevistas a la prensa denuncian y alertan sobre la insostenible demanda de agua que requiere la fábrica de diamantes Diamond Foundry, ya que esta supera considerablemente la capacidad de abastecimiento local, lo que podría acarrear graves consecuencias para la población de Trujillo en relación a sus recursos hídricos.
En un área donde el acceso al agua ya es un desafío considerable, la perspectiva de extraer grandes cantidades para satisfacer las necesidades de esta industria plantea un grave riesgo para la comunidad de Trujillo y sus alrededores.
Durante el encuentro, se resaltó que la demanda de agua de la fábrica alcanza un consumo anual estimado de más de 730.000 metros cúbicos, cifra que supera el consumo total de toda la población de Trujillo.
Suministro de agua: insostenible a largo plazo
Según las declaraciones realizadas por la Plataforma Salvemos El Berrocal, “esta situación pone en peligro el suministro de agua para los vecinos”. Actualmente, la fábrica depende “exclusivamente” del agua potable destinada al consumo humano, lo que ha sido catalogado como “insostenible a largo plazo”.
La fábrica, que inició su producción en fase de pruebas a mediados de enero, se enfrenta así a un problema estructural que compromete su viabilidad. La falta de infraestructuras adecuadas para el reciclaje y la depuración necesaria, sumada a la carencia de un plan sostenible de gestión de recursos hídricos, plantea serias interrogantes sobre el futuro de este proyecto, que cuenta con una inversión inicial de 275 millones de euros, cifra que podría elevarse a 675 millones en su totalidad.
Eugenio Romero, autor del libro ‘El libro del Agua. Así secan Extremadura‘, y Fernando Teijón, miembro de Ecologistas en Acción Dehesas y Villuercas (Extremadura), coincidieron en que el consumo de agua requerido por la fábrica es “inviable” sin una adecuada planificación y evaluación previa de los recursos disponibles.
Además, quieren resaltar de nuevo que la macro instalación de torretas de alta tensión podría haberse evitado, ya que existían alternativas que hubiera evitado este tipo de infraestructuras que no solo desfiguran la belleza natural del entorno, sino que también amenazan múltiples ecosistemas que dependen de la integridad de la zona.
Desde Diamond Foundry han asegurado que el agua utilizada durante esta primera fase proviene de la red de aguas del polígono empresarial donde se encuentra la planta, y han indicado que no tienen intención de utilizar el agua destinada al abastecimiento de Trujillo.
Además, la empresa ha señalado que contempla la reutilización de agua procedente de las depuradoras de Trujillo en las fases futuras de su proyecto, una tramitación que, según afirman, ya está en marcha junto con el Ayuntamiento de Trujillo y la Confederación Hidrográfica del Tajo.
A pesar de estas afirmaciones, desde las organizaciones denunciantes han advertido que, sin las necesarias infraestructuras de reciclaje y depuración, la operación de la fábrica es inviable y, por lo tanto, compromete las futuras expectativas de creación de empleo y desarrollo económico para Trujillo y su comarca.
“La aprobación de este proyecto sin evaluar previamente la necesidad de agua para la producción de diamantes, teniendo en cuenta la carencia de infraestructuras de depuración y recursos hídricos en el municipio, refleja una preocupante falta de previsión”, enfatizaron.
Con la creciente concienciación sobre los impactos medioambientales y la escasez de recursos naturales en la región, resulta fundamental que las autoridades competentes evalúen cuidadosamente los efectos a largo plazo de proyectos industrializados como este. La sostenibilidad debe ser un principio rector en la gestión de recursos hídricos, garantizando que las necesidades de la población local primen sobre los intereses comerciales.
Ecologistas junto a la Asociación 25 de Marzo en colaboración con la plataforma cívica Salvemos el Berrocal de Trujillo continúan trabajando incansablemente para proteger el ecosistema de Trujillo y abogan por un diálogo abierto y constructivo sobre el futuro de nuestra tierra. Exigimos que se priorice el bienestar de la población y se garantice la calidad de nuestros recursos hídricos antes de la aprobación definitiva de proyectos que puedan ser devastadores para nuestra región.





















