Geoparques: los lugares donde la Tierra cuenta su propia historia y la naturaleza aprende a protegerse

Publicado el: 4 de julio de 2026 a las 18:49
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Vista aérea de Costa Quebrada, el nuevo Geoparque Mundial de la UNESCO en Cantabria, con sus característicos acantilados y formaciones rocosas.

La naturaleza no solo se mira. También se lee. Eso es precisamente lo que proponen los geoparques mundiales de la UNESCO, territorios donde las rocas, los acantilados, los fósiles, las cuevas o los volcanes sirven para entender cómo ha cambiado la Tierra durante millones de años.

La red acaba de reforzar su peso internacional. En abril de 2026, la UNESCO anunció 12 nuevos geoparques y elevó el total mundial a 241 espacios repartidos en 51 países. España mantiene un papel destacado con 18 geoparques reconocidos, el último de ellos Costa Quebrada, en Cantabria, un paisaje costero donde el mar lleva millones de años esculpiendo la historia del planeta.



Qué es realmente un geoparque

Un geoparque no es solo un sitio bonito para hacer fotos. La UNESCO lo define como una zona geográfica única y bien delimitada donde paisajes y lugares de importancia geológica internacional se gestionan con una idea muy clara de protección, educación y desarrollo sostenible.

En la práctica, esto significa que el valor de una montaña, una cueva o un acantilado no se queda en la postal. Sirve para explicar riesgos naturales, cambio climático, uso responsable de los recursos y también la relación entre las comunidades locales y el territorio.



Khaled El-Enany, director general de la UNESCO, lo resumió con una frase sencilla. “Cada formación rocosa, cada cañón y cada fósil cuenta una historia que pertenece a toda la humanidad”. Y ahí está la clave. No hablamos de piedras mudas, sino de memoria natural.

Una red mundial que sigue creciendo

Desde que el reconocimiento actual de geoparques mundiales de la UNESCO se consolidó en 2015, la red ha crecido con rapidez. Ya no se trata de una iniciativa pequeña para especialistas en geología, sino de una herramienta internacional que une ciencia, conservación y economía local.

La propia UNESCO subraya que estos territorios combinan conservación, educación ambiental y desarrollo sostenible. Además, cada año pueden sumarse nuevos espacios tras la evaluación de expertos y la decisión del Consejo Ejecutivo de la organización.

¿Qué significa esto para quien los visita? Que un geoparque no debería entenderse como un parque de atracciones natural. Es un lugar para caminar, aprender, consumir productos locales y dejar el menor rastro posible. Algo tan simple como no salirse de los senderos o no llevarse fósiles tiene más importancia de la que parece.

España mira al suelo con otros ojos

España suma 18 geoparques mundiales de la UNESCO. Con Costa Quebrada, el país reforzó una red que ya incluye territorios tan distintos como Cabo de Gata-Níjar, la Costa Vasca, Granada, El Hierro, Lanzarote y Archipiélago Chinijo, Las Loras, Maestrazgo o Sobrarbe-Pirineos, entre otros.

Lo interesante es que no todos cuentan la misma historia. Algunos hablan de volcanes. Otros de mares antiguos, dinosaurios, fallas, glaciares, desiertos o costas que han cambiado de forma una y otra vez. Parece algo lejano, pero está ahí, debajo de nuestros pies.

La Red Española de Geoparques Mundiales también tiene una función práctica. Coordina acciones de difusión, educación, turismo sostenible y desarrollo territorial entre los geoparques españoles, además de servir de enlace con el programa de la UNESCO.

Costa Quebrada, el último gran fichaje español

Costa Quebrada es el último geoparque español reconocido por la UNESCO. Está situado en la costa norte de Cantabria y su paisaje permite ver cómo las fuerzas de la naturaleza han moldeado el territorio durante unos 120 millones de años. No es poca cosa.

La UNESCO explica que los movimientos tectónicos levantaron montañas desde antiguos fondos marinos, mientras el viento y el agua fueron dando forma a la costa actual. Por eso aparecen acantilados, ensenadas, cabos, islotes y arcos que cambian según la dureza y la inclinación de cada capa de roca.

El espacio no es un rincón aislado. Según la información del propio geoparque, Costa Quebrada abarca 345 kilómetros cuadrados, incluye zonas terrestres y marinas, reúne ocho municipios y convive con una población de unas 270 000 personas. Es decir, conservación y vida diaria se tocan todos los días.

Turismo que enseña sin arrasar

El valor de un geoparque está en enseñar sin desgastar. Si un territorio recibe visitantes, pero pierde tranquilidad, biodiversidad o identidad local, el equilibrio se rompe. Y eso se nota, sobre todo en zonas costeras donde la presión turística puede ser muy fuerte en verano.

La idea de fondo es sencilla. Las rutas interpretativas, los guías locales, los centros de visitantes, la gastronomía del territorio y los productos de proximidad pueden generar empleo sin convertir el paisaje en un decorado de usar y tirar.

Por eso los geoparques también hablan de economía. No de una economía cualquiera, sino de una forma de funcionar que intenta repartir beneficios en el territorio. El visitante aprende, el pueblo gana actividad y el patrimonio se conserva para el futuro. Ese es el círculo que se busca cerrar.

La Tierra también necesita ser defendida

Un geoparque no es por definición un espacio protegido en todos sus rincones, pero sus lugares geológicos de valor deben estar salvaguardados por normas locales, regionales o nacionales. Además, el propio modelo exige evitar la destrucción o explotación comercial de los elementos que explican su singularidad.

Esto cambia la mirada. Un acantilado ya no es solo un fondo para una foto. Una cueva no es solo una excursión de fin de semana. Un fósil no es un recuerdo para llevarse a casa. Son piezas de una historia común que tardó millones de años en escribirse.

En plena crisis climática y con muchos territorios buscando otro tipo de turismo, los geoparques ofrecen una pista importante. Proteger el paisaje no significa congelarlo, sino aprender a vivir de él sin romperlo.

El comunicado oficial más reciente de la UNESCO sobre la ampliación de la red mundial de geoparques ha sido publicado en la web oficial de la organización, junto con la ficha oficial del Geoparque Mundial de la UNESCO Costa Quebrada.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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