Las llaman las Passivhaus y van a cambiar las casas tradicionales porque son capaces de ahorrar energía y mantener la temperatura sin utilizar la calefacción

Publicado el: 20 de marzo de 2026 a las 09:42
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casa passivhaus moderna con paneles solares que ahorra energia sin calefaccion.

Para muchas familias argentinas, acostumbradas a pelear cada mes con la factura de la luz y del gas, la idea de una vivienda que se mantiene confortable casi sin encender la calefacción ni el aire parece un lujo inalcanzable. Sin embargo, eso es justo lo que persiguen las casas Passivhaus, un estándar nacido en Alemania y que empieza a colarse en proyectos locales. Según datos del propio movimiento, estos edificios pueden ahorrar entre un 75 y un 90 por ciento de la energía usada para climatización frente a una vivienda convencional.

El concepto lo desarrollaron a finales de los años ochenta el físico Wolfgang Feist y el investigador sueco Bo Adamson. La primera casa demostrativa se levantó en Darmstadt a comienzos de los noventa y sirvió para validar que, con un diseño cuidado, podía reducirse de forma muy fuerte la demanda de calefacción. Hoy el estándar lo gestiona el Passive House Institute, que fija un límite cercano a 15 kilovatios hora por metro cuadrado y año para calefacción, muy por debajo de los más de 100 que consume de media una casa tradicional en climas similares.



¿Cómo consigue una Passivhaus mantener la temperatura casi sola? La clave está en una envolvente muy aislada, en ventanas de triple vidrio y en una construcción muy hermética que evita filtraciones de aire. A esto se suma una ventilación mecánica con recuperación de calor que renueva el aire sin perder temperatura y una orientación que aprovecha el sol en invierno y lo controla en verano. En la práctica se traduce en menos radiadores encendidos, menos horas de aire acondicionado y temperaturas interiores más estables. En palabras de una guía oficial, una Casa Pasiva es “un edificio diseñado para una muy baja demanda energética y un alto confort”.

Aunque el modelo nació lejos, ya tiene ejemplos en Argentina. En 2017 se certificó una de las primeras viviendas Passivhaus de Latinoamérica en Canning, en la provincia de Buenos Aires, y después han llegado proyectos en Mar del Plata y en otros barrios de la capital, algunos bajo la versión Low Energy del estándar. Arquitectos y desarrolladores empiezan a estudiar su aplicación en climas fríos como la Patagonia o más secos y calurosos como la región de Cuyo, donde mantener la casa fresca en verano es casi tan importante como calentarla en invierno.



Estas casas no son una solución mágica ni siempre la opción más barata al principio, porque exigen materiales de calidad, mano de obra especializada y un diseño muy preciso. Pero a cambio ofrecen viviendas silenciosas, sin corrientes de aire, con menos problemas de humedad y con un consumo muy bajo durante décadas, algo que en un contexto de tarifas altas y clima cada vez más extremo puede marcar la diferencia. 

El documento oficial con la definición del estándar Casa Pasiva ha sido publicado por el Passive House.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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