Sostenibilidad

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto y consumen enormes cantidades de agua y energía

El crecimiento de las infraestructuras que sostienen la inteligencia artificial y los servicios digitales abre un nuevo debate sobre su consumo de agua, energía, ocupación del suelo y efectos sobre los ecosistemas.

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto y consumen enormes cantidades de agua y energía

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto. Las infraestructuras digitales conllevan una importante huella ecológica invisible vinculada al procesamiento continuo de información. El funcionamiento ininterrumpido de estas grandes instalaciones exige elevadas cantidades de recursos.

La proliferación de proyectos en zonas sensibles ejemplifica la tensión que existe entre el desarrollo tecnológico y la conservación ambiental. Las instalaciones previstas demandan potencias energéticas comparables a centrales eléctricas convencionales.

El enfriamiento de los servidores añade una presión crítica sobre las reservas hídricas, especialmente en periodos de sequía recurrente. Resulta indispensable evaluar de manera integral el impacto territorial acumulado antes de autorizar estos megaproyectos tecnológicos.

Garantizar la sostenibilidad futura exige coordinar la expansión del entorno digital con la protección del medio natural. Planificar ubicaciones de bajo impacto permitirá sostener el avance informático sin comprometer la salud de los territorios.

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto que obliga a replantear su planificación

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto, aunque millones de usuarios apenas sean conscientes de ello cuando realizan una búsqueda en internet, utilizan una aplicación de inteligencia artificial o almacenan archivos en la nube. Detrás del mundo digital existen enormes infraestructuras que necesitan funcionar sin interrupción durante las 24 horas del día, con una elevada demanda de recursos naturales.

El crecimiento acelerado de estas instalaciones está obligando a abrir un debate que va mucho más allá de la tecnología. Expertos en conservación reclaman que la expansión de los centros de datos incorpore desde el principio criterios ambientales capaces de garantizar la protección de la biodiversidad, el uso sostenible del agua y una planificación energética compatible con los objetivos climáticos.

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto por su enorme demanda de recursos

La expansión de la economía digital está impulsando la construcción de instalaciones cada vez mayores para procesar y almacenar información. Sin embargo, estas infraestructuras requieren un suministro continuo de electricidad, sistemas de refrigeración y amplias superficies de terreno para operar de forma permanente.

En Castilla-La Mancha se encuentran actualmente en evaluación ambiental dos proyectos de gran capacidad, previstos en Vianos (Albacete) y Malpica (Toledo), ubicados en entornos próximos a espacios protegidos de alto valor ecológico.

Según la organización SEO/BirdLife, estos casos evidencian la necesidad de analizar con mayor profundidad dónde resulta realmente compatible implantar este tipo de infraestructuras.

Instalaciones comparables a grandes centrales eléctricas

Cada uno de los proyectos contempla la construcción de dos edificios que suman alrededor de 300.000 metros cuadrados y una capacidad tecnológica cercana a los 300 MW, con funcionamiento ininterrumpido durante todo el año.

Para garantizar el suministro energético, las propuestas incluyen plantas propias de generación mediante ocho turbinas de gas natural, capaces de producir alrededor de 500 MW, una potencia similar a la de una gran instalación eléctrica.

Cuando la alimentación procede directamente de la red, la demanda también exige ampliar parques eólicos, instalaciones fotovoltaicas, subestaciones y nuevas líneas eléctricas que pueden generar impactos adicionales sobre el territorio.

El agua se convierte en otro recurso estratégico

Además del consumo energético, la refrigeración de miles de servidores requiere importantes volúmenes de agua, especialmente durante los periodos de mayor actividad.

Aunque la tecnología evoluciona hacia sistemas más eficientes, los especialistas consideran imprescindible conocer con precisión cuánta agua necesitará cada instalación, cuál será su origen y si la extracción resulta compatible con la disponibilidad existente.

Esta cuestión adquiere especial importancia en un contexto marcado por sequías más frecuentes, aumento de las temperaturas y creciente presión sobre los recursos hídricos.

El impacto va mucho más allá de los edificios

Los expertos recuerdan que la huella ambiental de un centro de datos no termina en la parcela donde se construye.

Su funcionamiento implica durante décadas un consumo permanente de energíaagua y combustibles, además de la necesidad de infraestructuras asociadas para garantizar el suministro eléctrico.

Por este motivo, las evaluaciones ambientales deberían analizar el conjunto del sistema que hace posible su actividad, incluyendo los efectos acumulativos sobre el territorio y la biodiversidad.

La planificación será decisiva para compatibilizar digitalización y naturaleza

El crecimiento de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y el almacenamiento masivo de datos continuará impulsando la construcción de nuevos centros durante los próximos años.

Ante este escenario, distintas organizaciones reclaman una planificación territorial que identifique las ubicaciones con menor impacto ambiental y evite su implantación en espacios protegidos o en zonas con escasez de recursos.

La transición digital y la transición energética avanzan de forma paralela, por lo que ambas deberán coordinarse para garantizar un desarrollo tecnológicamente eficiente y ambientalmente sostenible.

La IA demanda ingentes recursos naturales

La expansión de la economía digital obliga a mirar más allá de las pantallas. Cada servicio en la nube depende de infraestructuras físicas cuya demanda de recursos naturales aumenta al mismo ritmo que el uso de la inteligencia artificial y de los servicios digitales.

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto, una realidad que refuerza la necesidad de planificar cuidadosamente su ubicación, su abastecimiento energético y su consumo de agua para que la innovación tecnológica pueda avanzar sin comprometer la conservación de la biodiversidad ni la sostenibilidad de los territorios.

Los centros de datos también tienen un coste ambiental oculto en 15 segundos.

¿Por qué los centros de datos consumen tanta energía?

Porque funcionan las 24 horas del día procesando y almacenando enormes cantidades de información, lo que requiere un suministro eléctrico constante y sistemas de refrigeración permanentes.

¿Cuánta agua necesita un centro de datos?

Depende de su tamaño y del sistema de refrigeración utilizado, pero estas instalaciones pueden consumir grandes cantidades de agua, especialmente durante los meses más cálidos.

¿Por qué preocupan los centros de datos desde el punto de vista ambiental?

Porque ocupan suelo, demandan mucha energía y agua, y las infraestructuras necesarias para abastecerlos pueden afectar a espacios de alto valor para la biodiversidad.

¿Dónde se proyectan nuevos centros de datos en Castilla-La Mancha?

Actualmente, se encuentran en evaluación ambiental proyectos en Vianos (Albacete) y Malpica (Toledo).

¿Qué pide SEO/BirdLife sobre estas infraestructuras?

Solicita una planificación territorial que analice la capacidad de cada zona, estudie alternativas de ubicación y evalúe de forma conjunta el consumo de aguaenergía y los efectos sobre la biodiversidad.

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