Dormir bien no es un lujo, es una necesidad y la cama articulada responde a una idea sencilla pero poderosa: adaptarse a tu cuerpo. Lejos de ser un producto exclusivamente sanitario, la cama articulada mejora el descanso diario, alivia la espalda, facilita la respiración y permite encontrar la postura exacta para dormir, leer o relajarse.
Gracias a su estructura móvil, ofrece bienestar, confort y personalización, convirtiéndose en una opción cada vez más habitual en los dormitorios modernos, para dormir bien.
Las camas articuladas se originaron en el diseño médico del siglo XIX, evolucionando desde los marcos hospitalarios manuales hasta los modernos sistemas eléctricos que modifican la postura corporal fácilmente, mejorando el descanso, el cuidado y la comodidad y el bienestar diarios.
Cama articulada: ¿qué es y para qué sirve realmente?
La cama articulada se ha convertido en una aliada clave del descanso, la salud postural y el confort diario en hogares de toda España
Al elevar la cabeza o las piernas, las camas articuladas alivian los problemas de circulación, el reflujo, la apnea, las limitaciones de movilidad y las tareas de cuidado, a la vez que ofrecen posiciones estables para leer, trabajar o disfrutar de una comodidad personalizada entre compañeros.
Todos lo tenemos claro: dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Y para un buen descanso hace falta el mejor equipo: una almohada adecuada, un buen colchón… y claro, la cama articulada.
Dormir mejor empieza por la postura correcta
La cama articulada responde a la idea de «una cama que se ajusta a ti», no es un artilugio médico, sino una herramienta para tu bienestar: que subes el respaldo, que alivias la espalda, que elevas las piernas y notas cómo el cuerpo afloja.
Una cama articulada te permite leer cómodo, reducir la presión en lumbares, respirar mejor si elevas el tronco o probar la conocida “cero gravedad” cuando las piernas pesan. Y todo porque su somier está dividido en secciones que suben y bajan de forma independiente para encontrar tu postura exacta.
Su historia se remonta a 1874, cuando la firma Andrew Wuest & Son registró en Cincinnati un marco móvil con cabecero abatible.
Dormir mejor: un poco de historia
A inicios del siglo XX, el cirujano Willis Gatch ideó la cama en tres partes que los hospitales adoptaron masivamente durante la Primera Guerra Mundial. Poco después, el doctor George R. Fowler popularizó la posición Fowler, con el tronco elevado hasta 90°, clave en cuidados y alimentación.
Y de aquellas manivelas de hierro pesado, hemos pasado a motores eléctricos silenciosos y mandos que ajustan la postura sin esfuerzo.
Hay muchos tipos de cama articulada, algunas básicas, otras más complejas, pero el objetivo es siempre el mismo: descansar mejor.
Si te lo estás pensando, sigue leyendo: te contamos qué es exactamente una cama articulada, qué ventajas aporta, qué tipos existen en España y en qué fijarte para elegir con cabeza y que el cuerpo te lo agradezca.
Ventajas reales de la cama articulada para la salud y el descanso diario
Una cama articulada tiene claras ventajas
- A menudo a final de día hay quien tiene sensación de piernas cansadas o de pesadez en las piernas, en esos casos, como en caso de insuficiencia venosa crónica (varices), una ligera elevación de las extremidades ayuda al retorno venoso.
- En caso de apnea obstructiva del sueño, una ligera elevación de la parte superior, alzando la cabecera, ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas. También se puede conseguir con almohadas.
- Quien padezca reflujo gástrico nocturno puede notar alivio con una cama articulada, ya que la elevación del tronco superior a la hora de dormir ayuda a que el ácido no ascienda hacia el esófago.
- Una cama articulada puede facilitar la incorporación a ciertas personas que tengan limitaciones, por su edad, por la movilidad reducida, en postoperatorios, enfermos encamados… Además, permite a quien acompaña ayudar mejor (curas, higiene, comidas en cama) sin malas posturas.
- Comodidad para leer, ver la tele o trabajar. Postura semisentada estable, sin torres de cojines que resbalan. Cuello y espalda agradecen un apoyo firme; también los brazos cuando usas tablet o portátil.
- Personalización también en pareja. En formatos dobles con dos lechos, cada lado se ajusta de forma independiente. Uno puede leer incorporado y el otro dormir plano, sin “discutir” posiciones.
Entre los contras de este tipo de cama articulada están:
- El precio superior a una cama convencional.
- La necesidad de un colchón compatible.
- Dependencia de un motor.
Tipos de camas articuladas y diferencias clave
Elegir la cama articulada adecuada depende de cómo la vas a usar. Antes de decidirte:
- Piensa quién la utilizará, cuánto cambia de postura, si será individual o para dos personas y si habrá necesidades especiales de movilidad o cuidados.
- Haz la prueba completa: sube y baja la cama varias veces y escucha si el movimiento es fluido. Si va a ser doble, pruébala en pareja para verificar la comodidad compartida.
- Comprueba que el mando te resulte cómodo.
- Eleva la base vacía: asegúrate de que el colchón acompaña el movimiento sin tensarse.
Con esto ya tienes la base, pero para acertar en la compra debes tener en cuenta otras cosas:
Cama manual o eléctrica
- Las camas manuales se ajustan con manivelas. Son más económicas y funcionan bien si apenas cambias la posición, aunque requieren ayuda para mover respaldo o piernas.
- Las eléctricas, hoy las más comunes, permiten ajustar la postura con solo pulsar un botón, ya sea desde un mando con cable (más seguro) o inalámbrico (más cómodo). Algunos modelos incluyen memoria de posiciones, botones iluminados, bloqueo infantil o batería de emergencia para volver a posición horizontal si se va la luz. Si puedes, apuesta por doble motor: uno para la parte superior y otro para la inferior: ganas autonomía, confort y silencio.
Tamaño y estructura
En camas individuales, lo habitual es 90×190/200 cm (o 105 cm si buscas más espacio). Para parejas, lo más práctico son dos bases unidas de 80 o 90 cm: cada lado se mueve de forma independiente, perfecto para quienes tienen rutinas distintas. Si preferís una única base doble, la estética es más limpia, pero ambos lados se moverán a la vez.
En cuanto a los planos de articulación, lo estándar son cuatro zonas (cabeza, zona lumbar, muslos y pies); los modelos de cinco planos añaden un punto extra de ajuste cervical. El armazón puede ser de acero, más robusto y duradero, o de madera o tapizado textil , más decorativo y doméstico.
Patas, ruedas o carro elevador
Depende del uso que vayas a darle:
- Las camas con patas fijas son más estables y estéticas, ideales para uso diario.
- Si necesitas moverla o facilitar cuidados, convienen las ruedas con freno.
- El carro elevador, que sube y baja toda la cama, resulta muy útil en casos de movilidad reducida o convalecencia: facilita tanto el descanso como las tareas de limpieza o asistencia.
Un colchón compatible
El colchón es clave: debe acompañar la articulación sin deformarse. Los materiales más recomendables son:
- Látex (natural o sintético): el más elástico y adaptable.
- Espumas viscoelásticas con HR: confort arriba y soporte firme abajo.
- Muelles: los ensacados, solo si el fabricante certifica que es articulable, y se deben evitar los colchones de muelles continuos, que no se pliegan bien.
El grosor ideal está entre 18 y 20 cm: suficiente para curvarse con naturalidad sin perder apoyo. Si es cama doble, mejor dos colchones individuales que uno entero, para que cada base se mueva libremente.
Materiales y acabados
Las láminas con tacos elásticos y reguladores lumbares reparten mejor el peso y la presión. Busca una base estable, con arquillos sujeta-colchón y la posibilidad de incorporar accesorios como barandillas o incorporador. Si eliges un modelo tapizado, revisa la ventilación y asegúrate de que el motor sea accesible para mantenimiento.
Precio
Una base individual eléctrica de calidad cuesta entre 600 y 1.000 euros; en versión doble, aproximadamente el doble.
Más que fijarte solo en el precio, valora la solidez del bastidor, el silencio del motor y la compatibilidad del colchón.
Colchón, motor y estructura: lo que marca la diferencia
La elección del modelo adecuado depende de los usuarios, el tamaño, los motores, las zonas de articulación y la estructura, además de comprobar la suavidad del movimiento, la comodidad de los controles, las patas o elevadores adecuados y las bases independientes para dormir juntos.
Un colchón compatible es esencial, priorizando los de látex o espumas adaptables, el grosor adecuado y una ventilación adecuada. Los compradores deben priorizar la durabilidad, los motores silenciosos y la relación calidad-precio en lugar de centrarse únicamente en el precio. Seguir leyendo en VIDA SALUDABLE





















