El miércoles 12 de agosto de 2026, al caer la tarde, el cielo hará algo que no se olvida. España verá un eclipse total de Sol, el primero visible desde la península Ibérica en más de un siglo. Es, además, el primero de un trienio muy poco habitual, con otro eclipse total en 2027 y uno anular en 2028.
La emoción es lógica, pero aquí hay una norma que no admite atajos. Mirar al Sol sin protección puede dañar la retina, y el problema puede aparecer después. Se espera mucha movilidad hacia zonas rurales y miradores, así que conviene disfrutarlo con un plan que cuide el entorno.
Franja de totalidad
La banda donde el Sol quedará completamente cubierto atravesará España desde Galicia hasta Baleares, pasando por capitales como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, València y Palma. El Instituto Geográfico Nacional avisa de un detalle clave (España está al final de la franja y la totalidad ocurrirá con el Sol muy bajo, cerca del horizonte).
En A Coruña el eclipse empieza sobre las 19 h 31 min y la totalidad dura alrededor de 76 segundos, con el Sol a unos 12 grados de altura. En Palma de Mallorca, el máximo llega cerca de las 20 h 32 min con el Sol a apenas 2 grados, así que cualquier obstáculo puede taparlo. En Madrid ciudad se verá como parcial, aunque con un oscurecimiento muy alto, mientras que algunos municipios del norte y este de la Comunidad sí entran en la totalidad.
El IGN sitúa la meseta norte y el valle del Ebro como zonas más favorables y pide mirar AEMET en la víspera. No es una garantía, pero ayuda.
El riesgo ocular
El eclipse engaña. La luz baja y el cuerpo te pide mirar, pero la retina no tiene “alarma” de dolor y el daño puede ocurrir sin avisar. La retinopatía solar es una lesión por luz intensa que, en casos graves, puede dejar pérdida permanente de visión.
Los síntomas suelen aparecer horas o días después, con visión borrosa, una mancha central o líneas que se ven torcidas. Puede mejorar con el tiempo, pero no hay un tratamiento que garantice revertir el daño. Por eso la prevención manda.
Filtros homologados
La regla práctica es sencilla, para mirar el Sol durante las fases parciales hay que usar gafas o visores solares certificados. NASA y la American Astronomical Society recomiendan que cumplan la norma ISO 12312-2 y que se compren en lugares de confianza. Las gafas de sol normales, por oscuras que parezcan, no sirven.
Antes de usarlas, revísalas como revisarías un casco de bici. Si están rayadas, rotas o con el filtro despegado, se tiran. Y con niños, supervisión constante, porque la curiosidad dura un segundo.
Óptica y proyección
Aquí está uno de los errores más peligrosos. NASA advierte de que no se debe mirar al Sol a través de una cámara, un telescopio o unos prismáticos mientras llevas gafas de eclipse, porque la luz concentrada puede atravesar el filtro y lesionar el ojo. Si se quieren usar instrumentos, necesitan filtros solares específicos colocados en la parte frontal del objetivo.
¿No tienes gafas homologadas o vas con un grupo de peques? La alternativa más segura es la observación indirecta con una “cámara oscura” o un proyector estenopeico, una caja que proyecta la imagen del Sol en una superficie. Solo durante la totalidad (cuando el Sol está completamente cubierto y estás dentro de la franja) es seguro quitarse la protección, y hay que volver a ponérsela en cuanto aparece el primer destello.
Impacto en energía
Un eclipse no solo oscurece el paisaje, también baja la producción solar. Red Eléctrica calculó que en el eclipse parcial del 29 de marzo de 2025 el impacto sobre la fotovoltaica en la península podía superar los 3,5 GW alrededor de las 11 h 30, según las condiciones meteorológicas, y que estas estimaciones se actualizan al acercarse el día.
En 2026 ocurrirá al atardecer, cuando la fotovoltaica ya va bajando de forma natural. Por eso el sistema eléctrico necesita flexibilidad y una red bien gestionada si queremos más renovables sin sustos.
Viajes con cabeza
Este eclipse ya está disparando el interés turístico y el Estado lo ha descrito como “un gran reto de país”, con la DGT preparando dispositivos de movilidad en plena temporada alta. Eso puede traducirse en más coches, atascos en carreteras secundarias y, si no se hace bien, residuos en zonas naturales.
La parte fácil está al alcance de cualquiera. Compartir coche, usar transporte público cuando exista, llegar con tiempo y llevarse toda la basura de vuelta (incluidas colillas) marca la diferencia. Un minuto de oscuridad no debería dejar semanas de plástico y latas en un mirador.
La información oficial con horarios por municipios, mapas y recomendaciones de observación ha sido publicada en el portal del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

















