¿Qué es la Escucha Activa?

Escuchar es una de las habilidades más importantes que se pueden tener. Qué tan bien sepas escuchar es algo que puede tener un gran impacto en tu existencia. Aprender a escuchar puede implicar un cambio muy positivo hacia una vida saludable.

Escuchar y entender

¿Qué es la Escucha Activa? Con todas las veces que prestamos oído a nuestros interlocutores se podría pensar que todos somos muy eficaces en esto de escuchar. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros no lo es. Ya que las investigaciones al respecto sugieren que solo recordamos entre el 25 y el 50 por ciento de lo que oímos. Eso significa que de una charla de 10 minutos cada participante presta atención menos de 5 minutos.

¿Qué es la Escucha Activa?

¿Para qué escuchamos?

  • Para obtener información.
  • Para entender lo que nos quieren transmitir.
  • Para disfrutar.
  • Para aprender.

Claramente saber escuchar es una habilidad de la que podemos beneficiarnos. Cuando alguien se convierte en un mejor oyente, aumenta su calidad de vida, sin ninguna duda. Una de las consecuencias directas de serlo es que de esa manera se evitan conflictos y malos entendidos. Ser un interlocutor válido es sumamente útil, pero sobre todo es más sano.

Las buenas habilidades de comunicación requieren un alto nivel de conciencia y de conocimiento de uno mismo. Al entender tu propio y personal estilo de comunicar, serás capaz de corregir, modificar y potenciar tus habilidades innatas de comunicación. Y por tanto de lograr la creación de impresiones positivas y duraderas en los demás.

Sé un oyente activo

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La manera más efectiva de mejorar las habilidades de oyente es practicar la «escucha activa». Mediante este método se hace un esfuerzo consciente para escuchar no sólo las palabras que la otra persona está diciendo. Se trata de comprender el mensaje completo que nos están enviando. Y para hacer esto se debe prestar especial y cuidadosa atención a la otra persona. ¿Qué es la Escucha Activa?

Un buen interlocutor no debe distraerse con lo que pasa a su alrededor. Ni tiene que concentrarse en los argumentos que se van a esgrimir cuando la otra persona deje de hablar. Tampoco deberá perder el foco en lo que el otro está diciendo. Todos estos factores contribuyen a que la escucha no sea eficiente. Y llevan a la falta de comprensión. De allí al conflicto media solo un paso.

Acuse de recibo

Para mejorar tu capacidad de escucha es necesario hacerle saber a tu interlocutor que tiene real interés en lo que está diciendo. Imagina que la situación es al revés y que eres tú quien no está seguro de que se comprenda tu mensaje. Es muy factible que en algún momento te plantees si vale la pena continuar hablando. Por eso es fundamental que ninguno de los dos sienta que está ‘conversando con una pared’.

Un ‘acuse de recibo’ no es decir cada tanto ok. Sino hacerle sentir a la otra persona que realmente se lo está oyendo. Hay que usar el lenguaje corporal y otras señales para explicitar que se está escuchando. Eso también le recuerda al oyente que es parte de un intercambio de información. Y es bueno hacer una pregunta de vez en cuando. O un comentario que incite al interlocutor a recapitular lo dicho. De esa manera también comunicas que entiendes el mensaje. ¿Qué es la Escucha Activa?

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