Los expertos alertan: parecen inofensivos pero si ves estos insectos en tu casa ni se te ocurra tocarlo porque son muy peligrosos

Publicado el: 6 de abril de 2026 a las 15:38
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Oruga tussock peluda sobre hoja con espinas urticantes peligrosas para la piel.

Si estas semanas has visto una oruga muy “achuchable” en un banco del parque, en la barandilla de la terraza o en la puerta del coche, ojo. En Florida están reapareciendo las orugas de las polillas tussock y el simple contacto puede dejar un sarpullido muy molesto.

No es una invasión extraña ni un bicho recién llegado. Son especies autóctonas, forman parte del ecosistema y, de hecho, sirven de alimento a otros animales. El problema es que acaban en los mismos sitios donde ponemos las manos sin pensar.



Qué son y por qué aparecen ahora

Las orugas tussock son la fase larvaria de varias polillas del género Orgyia. En Florida se citan tres especies y la más común es la fir tussock moth, seguida de la whitemarked tussock moth, mientras que la definite tussock moth es rara. Suelen verse mucho en el norte y centro norte del estado.

Su calendario es bastante predecible. Los huevos eclosionan a finales de febrero o principios de marzo y, hacia principios de abril, las orugas maduran y se dispersan para formar los capullos. Por eso, de repente, parecen estar en todas partes. 



Por qué acaban en coches y mobiliario urbano

Hay un detalle que lo explica casi todo. En estas polillas, las hembras adultas tienen alas muy cortas y no pueden volar, así que la dispersión depende en gran parte de las crías. Las larvas jóvenes pueden soltarse con un hilo de seda y dejarse llevar por el viento, un “paracaídas” natural que las mueve de un árbol a una pared en un momento.

Cuando ya están listas para transformarse, además, deambulan buscando un sitio tranquilo para tejer el capullo. Si ese día toca salir a pasear, lo mismo te las encuentras en un porche que en el respaldo de una silla.

El riesgo está en los pelos y también en los capullos

Lo importante es entender que no estamos ante una picadura clásica. Adam Dale, profesor asociado de Entomología en la Universidad de Florida, lo resume así, “tienen pequeñas espinas que pueden romperse y clavarse en la piel, causando irritación”. A simple vista parecen cepillitos en el lomo, pero son justo las partes que conviene no tocar.

La guía de los centros toxicológicos de Florida describe una reacción rápida. El contacto con los pelos o con capullos que caen de los árboles puede provocar habones que aparecen en pocos minutos y suelen desaparecer en un día, aunque el picor y el enrojecimiento pueden durar 24 o 48 horas más. En personas especialmente sensibles puede haber hinchazón e incluso náuseas.

Y hay otro matiz que mucha gente no se espera. Una revisión científica sobre la whitemarked tussock moth advierte de que los pelos presentes en los capullos pueden mantener su capacidad irritante durante un año o más. Es decir, no hace falta que haya orugas a la vista para que el contacto siga siendo un problema.

Si te rozan, qué hacer en casa

Si el contacto ya ha ocurrido, la recomendación general es actuar rápido y sin rascar. Se suele aconsejar retirar los pelillos con cinta adhesiva, pegando y despegando varias veces para sacar las espinas, y después lavar la zona con agua y jabón. El frío local o una pasta de bicarbonato con agua pueden ayudar a calmar la piel.

Hay casos en los que conviene pedir ayuda. Si la persona tiene antecedentes de alergias, asma o aparece una reacción intensa, lo prudente es consultar con un profesional sanitario. En Estados Unidos, la información sanitaria estatal recuerda que se puede llamar a Poison Help (1-800-222-1222) para recibir instrucciones, incluso aunque no sea una emergencia.

Cómo retirarlas sin liarla en el jardín

La mayoría de las veces esto es más una molestia que un daño ambiental serio. El Florida Museum of Natural History señala que, por lo general, no provocan una defoliación importante ni un gran perjuicio para los árboles. Aun así, cuando se acumulan en casas y jardines, es normal querer quitarlas.

La clave es hacerlo con cabeza. Se puede usar una escoba para barrerlas hacia un cubo con agua jabonosa y, para los capullos, ponerse manga larga y retirarlos con pinzas, separándolos de la pared. Dale también recomienda guantes o un objeto sencillo, incluso una tarjeta, para moverlas sin contacto directo.

Qué esperar en las próximas semanas

La buena noticia es que este pico no dura para siempre. Según el Florida Museum, su periodo más activo va de finales de febrero a principios de mayo, cuando eclosionan, se alimentan y se dispersan para formar capullos. Después, la presencia visible baja bastante.

Aun así, el número cambia de un año a otro. En un reportaje ambiental en Florida, Adam Dale explicó que tras un invierno frío suele haber menos orugas, mientras que los inviernos más cálidos se asocian a mayores cantidades. Y en la literatura científica se apunta a que algunas especies podrían ganar importancia con un clima más cálido.

La ficha técnica sobre las polillas tussock en Florida ha sido publicada en Ask IFAS

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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