Guayaquil esconde especies que nadie veía desde hace más de un siglo y una investigación científica acaba de demostrarlo. A pesar del crecimiento urbano acelerado y de la reducción progresiva de los bosques nativos, la mayor ciudad de Ecuador continúa albergando una biodiversidad mucho más rica de lo que se pensaba hasta ahora.
El hallazgo, respaldado por investigadores de varias universidades ecuatorianas y el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), confirma la presencia de especies que llevaban décadas desaparecidas de los registros científicos e incluso de otras cuya existencia en la ciudad permanecía envuelta en la incertidumbre desde el siglo XIX.
La ciudad, por tanto, no solo es un centro de desarrollo económico, sino también un refugio inesperado para especies que, a pesar de las amenazas, aún sobreviven y enriquecen la riqueza natural de Ecuador.
Guayaquil esconde especies que nadie veía desde hace más de un siglo y sorprende a los científicos
Un estudio desarrollado durante 17 años revela que la ciudad más poblada de Ecuador sigue siendo un refugio inesperado para anfibios, reptiles y especies consideradas extremadamente raras.
La investigación identificó un total de 63 especies, distribuidas entre 19 anfibios y 44 reptiles, localizadas en remanentes de bosque seco tropical, áreas protegidas y parques urbanos.
Los resultados ponen de manifiesto que la biodiversidad puede sobrevivir incluso en entornos sometidos a una intensa presión urbanística cuando todavía existen espacios naturales capaces de funcionar como refugios ecológicos.
Para los investigadores, este descubrimiento demuestra que la conservación de pequeñas áreas naturales dentro de las ciudades puede resultar decisiva para la supervivencia de numerosas especies.
El redescubrimiento de animales que parecían desaparecidos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue la confirmación de especies que llevaban décadas sin ser observadas en Guayaquil.
Entre ellas destaca Caecilia tenuissima, una especie que volvió a documentarse tras casi 50 años sin registros confirmados. También sobresale la serpiente Drymobius rhombifer, cuya presencia permanecía sin confirmar desde hacía más de un siglo.
Especial atención merece el hallazgo de Atractus microrhynchus, una rara serpiente que no había sido documentada en la ciudad desde 1868, convirtiéndose en uno de los descubrimientos más relevantes de la investigación.
Un hallazgo inesperado amplía el mapa de la biodiversidad ecuatoriana
El trabajo permitió además registrar por primera vez en la ciudad al caimán de anteojos (Caiman crocodilus).
La presencia de esta especie aporta nueva información sobre su distribución en la costa ecuatoriana y abre nuevas líneas de investigación sobre la conectividad de los ecosistemas que rodean la ciudad.
Los científicos consideran que este tipo de descubrimientos ayuda a comprender mejor cómo determinadas especies utilizan espacios urbanos y periurbanos para desplazarse o establecer poblaciones.
Las especies invasoras también avanzan dentro de la ciudad
Entre ellas destaca Caecilia tenuissima, una especie que volvió a documentarse tras casi 50 años sin registros confirmados. También sobresale la serpiente Drymobius rhombifer, cuya presencia permanecía sin confirmar desde hacía más de un siglo.
No todas las noticias relacionadas con la biodiversidad urbana son positivas. El estudio identificó varias especies introducidas que han logrado adaptarse con éxito al entorno urbano.
Entre ellas figuran el gecko casero (Hemidactylus frenatus), la lagartija café (Anolis sagrei) y la conocida rana toro (Aquarana catesbeiana).
La expansión de estas especies puede generar competencia con la fauna nativa, alterar los ecosistemas locales y aumentar la presión sobre algunas poblaciones vulnerables.
La urbanización avanza mientras el bosque retrocede
Los análisis espaciales realizados por los investigadores muestran una tendencia que preocupa a los especialistas en conservación.
Entre 2008 y 2022, la superficie urbana de Guayaquil aumentó más de un 26 %, mientras que la cobertura de bosques nativos dentro del área estudiada sufrió una reducción significativa.
Esta transformación del paisaje amenaza especialmente a especies que dependen de hábitats bien conservados y que presentan una menor capacidad de adaptación a los cambios provocados por la actividad humana.
Un tesoro natural que sigue resistiendo dentro de la ciudad
Pese a la presión urbanística, Guayaquil conserva una riqueza biológica extraordinaria. La ciudad alberga aproximadamente el 40 % de los anfibios y el 50 % de los reptiles conocidos en toda la provincia del Guayas.
Estos datos refuerzan el valor estratégico de los remanentes de bosque, manglares y espacios protegidos urbanos como herramientas esenciales para la conservación de la biodiversidad.
Los investigadores insisten en que proteger estos enclaves no solo beneficia a las especies actuales, sino que también garantiza la supervivencia de futuras generaciones de fauna silvestre en una de las áreas más pobladas de Ecuador.
Conclusiones sobre Guayaquil esconde especies que nadie veía desde hace más de un siglo y los científicos acaban de confirmarlo
Los hallazgos realizados en Guayaquil demuestran que incluso las grandes ciudades pueden convertirse en auténticos refugios de biodiversidad cuando conservan espacios naturales funcionales. El redescubrimiento de especies desaparecidas de los registros durante décadas e incluso más de un siglo confirma que todavía existen importantes sorpresas biológicas por descubrir.
Sin embargo, el avance constante de la urbanización plantea desafíos cada vez mayores para la conservación. La protección de los bosques remanentes, manglares y áreas protegidas urbanas será clave para evitar que estas especies vuelvan a desaparecer y para garantizar que Guayaquil continúe siendo uno de los enclaves naturales más valiosos de la costa ecuatoriana.
Este hallazgo pone en evidencia la necesidad de adoptar planes de manejo que integren la biodiversidad en los procesos de urbanización, promoviendo espacios verdes que sirvan como refugios para especies nativas.
¿Cuántas especies encontraron los investigadores en Guayaquil?
El estudio identificó 63 especies, entre ellas 19 anfibios y 44 reptiles.
¿Qué especie llevaba más tiempo sin registrarse?
La serpiente Atractus microrhynchus, que no había sido documentada en Guayaquil desde 1868.
¿Qué hallazgo fue registrado por primera vez en la ciudad?
La presencia del caimán de anteojos (Caiman crocodilus).
¿Por qué preocupa el crecimiento urbano?
Porque entre 2008 y 2022 la superficie urbana aumentó más de un 26 %, reduciendo áreas naturales fundamentales para la fauna.
¿Qué porcentaje de reptiles y anfibios del Guayas alberga Guayaquil?
Aproximadamente el 40 % de los anfibios y el 50 % de los reptiles conocidos en la provincia.











