Científicos ponen el grito en el cielo por el error con el plástico que está llenando nuestras playas de algas tóxicas

Publicado el: 9 de febrero de 2026 a las 08:02
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Científicos analizan algas en estanques experimentales para estudiar el impacto de los microplásticos.

Los microplásticos no solo “ensucian” ríos y lagos. También pueden tocar una pieza clave del ecosistema y, a partir de ahí, disparar un efecto dominó que acaba en agua más turbia, menos oxígeno y más riesgo de floraciones de algas. Eso es, en esencia, lo que acaba de ver un equipo de la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) tras tres meses de pruebas en estanques experimentales al aire libre.

La idea es inquietante por lo simple: en los tanques donde añadieron microplásticos convencionales de origen fósil (un poliuretano termoplástico de uso comercial, Elastollan), el zooplancton bajó con fuerza y las algas aprovecharon el hueco. En los tanques con dos alternativas biodegradables (bioplásticos), el golpe fue mucho menor y las “explosiones” de algas aparecieron solo de forma ocasional. Dicho de otra manera, el plástico puede estar empujando el sistema hacia el desequilibrio por la puerta de atrás. Y eso se nota.



¿Por qué importa el zooplancton? Porque son los “pastores” del agua. En este caso, los investigadores se fijaron especialmente en copépodos, pequeños crustáceos que comen algas y, a la vez, sirven de alimento para otros animales. Si estos consumidores se desploman, el freno natural desaparece y las algas crecen sin control (un efecto “de arriba abajo”, porque empieza en los consumidores y acaba alterando a los productores).

El experimento fue bastante completo: 30 estanques, tres tipos de microplásticos (uno derivado del petróleo y dos biodegradables) y un diseño con 10 concentraciones distintas para cada material. El plástico fósil era Elastollan (BASF, referencia #1175A10W) y los bioplásticos fueron TPU 181 y TPU FC2.1, pensados como alternativas menos persistentes, vinculadas a compuestos que pueden derivarse de lípidos producidos por algas (uno de ellos relacionado con Algenesis, una empresa surgida de la propia universidad).



En palabras del profesor Jonathan Shurin, autor sénior del trabajo, el problema es que “vemos todo este plástico ahí fuera”, pero cuesta medir “cómo está cambiando” las poblaciones y las relaciones dentro del ecosistema. Y añade un matiz importante: las floraciones de algas se explican en parte por contaminación por nutrientes, pero este estudio sugiere que algunas podrían estar relacionadas también con el daño del plástico sobre los animales que normalmente controlan esas algas.

Scott Morton, primer autor, lo resume con una imagen clara: en los tanques con plástico de origen fósil, el zooplancton “parecía morir o reducir su reproducción muy rápido”. Al haber menos animales comiendo algas, el sistema acumula más algas y aparecen las floraciones. Con bioplástico, ese efecto fue mucho más suave.

¿Y qué significa esto en la práctica, más allá del laboratorio? Que la discusión sobre plásticos no va solo de residuos visibles o de “cuánto tarda en degradarse”. Va de qué pasa cuando esos fragmentos entran en el agua y cambian la red alimentaria microscópica que sostiene todo lo demás. Además, el estudio detectó cambios en comunidades microbianas con los tres plásticos, siendo el derivado del petróleo el que se asoció con las diferencias más marcadas. Aún quedan piezas por encajar, pero la dirección del riesgo está sobre la mesa.

El estudio científico principal se ha publicado en Communications Sustainability (Nature), y puede consultarse en “Microplastic pollution induces algae blooms in experimental ponds but bioplastics are less harmful”.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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