Pueblos indígenas denuncian en Nairobi el colonialismo verde y reclaman sus tierras

Publicado el 29 de septiembre de 2026 a las 08:51
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colonialismo verde denunciado por representantes indígenas reunidos en Nairobi

Representantes indígenas de 16 países denuncian como colonialismo verde los proyectos de conservación y créditos de carbono que, según afirman, restringen sus derechos territoriales.

Nairobi, la capital de Kenia, ha sido la ciudad elegida para el encuentro de más de 60 representantes pertenecientes a 26 pueblos indígenas que se reparten en 16 países. El “colonialismo verde” ha sido el motivo de reunión y debate y exigen que se devuelvan las tierras ancestrales arrebatadas sin su consentimiento para proyectos de transformación del territorio.

Los líderes más importantes de las comunidades indígenas de África, Asia y Latinoamérica afirmaron que la verdadera conservación ambiental forma parte de sus tradiciones ancestrales. También criticaron los proyectos como REDD+ y la intervención de las grandes organizaciones internacionales para limitar sus actividades de caza y pesca, algo que llevan haciendo miles de años para sobrevivir.

El colonialismo verde

Más de 60 representantes de 26 pueblos indígenas que se reparten en 16 países denunciaron este viernes en Nairobi, capital de Kenia, que el «colonialismo verde» esconde proyectos camuflados de conservación y compensación de emisiones de carbono, que en realidad sirven para que se expropien sus tierras, y exigieron «la devolución de tierras ancestrales» convertidas en parques naturales y reservas.

Los representantes, venidos de África, Asia y el continente americano, participaron del 21 al 25 de septiembre en la reunión «Nuestra Tierra, Nuestra Naturaleza» (OLON, en inglés), presentada por los organizadores como el primer encuentro indígena mundial para «descolonizar» la conservación de la biodiversidad.

«La verdadera conservación forma parte de nuestros sistemas tradicionales», señalaron en una declaración bautizada como el “Pronunciamiento Indígena de Nairobi” y presentada en una rueda de prensa en la capital keniana.


«Los ecosistemas no nos pertenecen; somos nosotros quienes pertenecemos a ellos«, añadieron al reclamar la devolución de sus tierras ancestrales y la autodeterminación de sus comunidades.

Denunciaron que sus territorios son transformados sin su consentimiento en parques nacionales, reservas o proyectos vinculados a los créditos de carbono y biodiversidad.

Es por ello que no solo rechazan los créditos de carbono y biodiversidad, sino también los proyectos REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal), la geoingeniería y la denominada conservación «de tipo fortaleza» (que excluye a las comunidades humanas de las zonas protegidas).

Las conexiones entre América Latina, África y Asia

«Nuestros territorios no son baldíos, no son áreas sacrificables, son territorios vivos, gestionados por nosotros«, afirmó Luis Canelos, presidente de la nacionalidad Kichwa de Pastaza, en la Amazonía ecuatoriana.

Canelos destacó que conocer las experiencias de otros continentes permite a las comunidades «prepararse» ante las iniciativas de conservación que, a su juicio, pueden coartar sus derechos y formas propias de gobierno.

Desde Argentina, Jorgelina Duarte, de la comunidad Tamanduá del pueblo Mbya Guaraní de Misiones, subrayó la importancia de crear alianzas ante los problemas comunes que sufren los indígenas en el mundo.

«A pesar de toda la opresión, el colonialismo y el imperialismo que todavía existen en nuestros países, seguimos resistiendo«, declaró Jorgelina.

Duarte señaló que las experiencias de las comunidades africanas y asiáticas resultan especialmente útiles para Latinoamérica ante la expansión de los proyectos de créditos de carbono.

«Nos vienen a contar historias que ellos ya pasaron y nosotros todavía estamos iniciando el embate contra esas grandes empresas en nuestros territorios», subrayó.

Por su lado, Marisol García Apagüeño, de la comunidad Túpac Amaru del pueblo Kichwa de la Amazonía peruana, denunció que la creación de un área natural protegida en su territorio ha dificultado la concesión de los títulos de tierras y ha restringido las actividades tradicionales.

«No podemos cazar, no podemos caminar libremente, no podemos ir a pescar y mucho menos tener la conexión con nuestras deidades«. «Dependemos cien por cien del territorio. Somos el bosque», agregó.

La declaración es una crítica a varias organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), entre otras, y les exige respeto a los derechos territoriales y transparencia sobre sus acuerdos de carbono y biodiversidad.

Mientras, reclama a los gobiernos reconocer legalmente las comunidades y sus tierras, anular proyectos impuestos sin consentimiento, liberar a los detenidos por defender sus territorios y reparar las injusticias históricas.

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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