En 1964, Kathryn McNeil y su entonces marido, Voit Gilmore, compraron un trozo de monte en el condado de Haywood, en Carolina del Norte, y levantaron allí una casa para pasar los veranos con sus cinco hijos. En 2000 regalaron la finca entera, unas 216 hectáreas, al parque nacional Great Smoky Mountains, y el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) la considera la mayor donación de tierras que ha recibido el parque desde su creación.
La antigua casa de verano es hoy el Centro de Aprendizaje Científico de las Tierras Altas Apalaches, por donde pasan cada año unos 5000 científicos, estudiantes y profesores, según la ficha oficial del parque.
Una compra de amor a primera vista
La propiedad se conoce desde hace más de un siglo como The Purchase (la compra), y en ella está Purchase Knob, un pico de 1550 metros de altitud.
McNeil, sanfranciscana de tercera generación y licenciada en Vassar, se había casado en 1945 con Gilmore, entonces oficial de la Marina, y al acabar la guerra la pareja se instaló en Carolina del Norte, donde él llegó a ser alcalde de Southern Pines antes de ser el primer director del Servicio de Viajes de Estados Unidos, con Kennedy y Johnson. «Fue una de esas compras de amor a primera vista», escribió ella en su libro Purchase Knob: Essays from a Mountain Notebook, publicado en 1999.
En las primeras líneas del libro habla de la montaña. «Son montañas antiguas, de las más viejas de la Tierra», escribió, y añadía que tener una casa en la cima de una de ellas «es lo más cerca del cielo que se puede estar».
La casa se levantó en lo alto de Limby Birch Mountain, a unos 1490 metros, con ventanales de unos 6 metros de alto y una chimenea hecha con piedras del antiguo granero de los Ferguson, la familia que había cultivado esas tierras hasta 1902. Su cabaña de troncos, construida en 1874 y rehecha hacia 1974 con materiales de la original, es la más alta de todo el parque.
La mayor donación de tierras desde la creación del parque
Con los años los hijos se fueron y el matrimonio se rompió, pero McNeil siguió pasando los veranos en la montaña. En 2000, ella y Gilmore donaron los terrenos y los edificios al parque, con el que la finca ya lindaba.
El NPS lo deja por escrito en su ficha del centro: «Esto representa la mayor donación de tierras desde que existe el parque».
Hay casos más recientes de familias que protegen tierras junto a un parque, como el de los dos hermanos que renunciaron a construir junto al parque nacional Zion, en Utah, aunque allí la finca sigue siendo de la familia.
Un laboratorio en la antigua casa de verano
En 2001, la finca pasó a albergar uno de los cinco primeros centros de aprendizaje que el Congreso creó para apoyar la investigación en los parques nacionales y contar sus resultados al público. Según The Mountaineer, se hizo así por deseo expreso de McNeil, que quería que el lugar sirviera para la ciencia y la educación.
La casa se reformó y hoy son dos edificios con oficinas, un laboratorio, un aula para 50 personas y alojamiento para hasta ocho investigadores.
Paul Super, coordinador científico del parque con base en The Purchase, contó a The Mountaineer en 2020 que en la cima, «aparte de los tocones de los castaños que murieron», hay sobre todo robles rojos del norte. «Se plantaron tres castaños híbridos jóvenes en el pico por el 75 aniversario del parque, como primer esfuerzo simbólico para devolver los castaños al parque», explicó.
Ozono, líquenes y salamandras para medir el aire
Buena parte de lo que se enseña en Purchase Knob tiene que ver con la contaminación del aire. El ozono a ras de suelo cruza fronteras y se forma cuando los óxidos de nitrógeno de coches, centrales y fábricas reaccionan con otros compuestos en días cálidos y soleados.
Según los programas educativos del centro, los alumnos visitan un jardín sembrado con plantas sensibles al ozono y estiman cuánto daño hay en sus hojas. En otra actividad anotan el tipo y la cantidad de líquenes sensibles al azufre que crecen en árboles concretos, porque los líquenes viven del aire y son buenos indicadores de su calidad.

El Departamento de Calidad Ambiental de Carolina del Norte tiene un medidor de ozono junto a ese jardín. En 2022 explicó que veinte años de datos sobre el punteado de las hojas, unas manchas diminutas que deja el ozono, cruzados con las mediciones del aparato «muestran una mejora espectacular de la calidad del aire en las dos últimas décadas».
Otros grupos bajan a un arroyo para medir la calidad del agua y seguir salamandras con el método de marcaje y recaptura, que consiste en marcar ejemplares para reconocerlos si se vuelven a capturar. Las salamandras respiran por la piel y son especialmente sensibles a la calidad del aire, en un momento en que los anfibios desaparecen incluso en bosques protegidos.
El fondo que dejó McNeil para pagar a un educador
McNeil fue miembro fundadora de Friends of the Smokies (FOTS), la asociación que apoya al parque, y poco antes de morir en 2016 creó con ella un fondo para pagar un puesto fijo de especialista en educación en Purchase Knob. En 2019, la asociación anunció 68.000 dólares para ponerlo en marcha.
«Kathryn McNeil, miembro fundadora de FOTS, se dio cuenta del valor de tener un responsable permanente para los programas educativos», dijo entonces Paul Super. Según él, ella «habló varias veces de la ilusión que le hacía poder contribuir a la programación educativa de Purchase Knob con este fondo».
Super explicó también por qué hacía falta. «No se puede tener un programa para escolares si no hay alguien que lo imparta», dijo. «Hemos conseguido contratar guardas temporales con subvenciones, muchas de ellas a través de FOTS, pero con el puesto de especialista en educación podemos tener una presencia constante y fiable aquí, año tras año».
Susan Sachs, jefa de la sección de educación del parque, dio la medida de la demanda. «Purchase Knob recibe cerca de 5000 estudiantes en su corta temporada, lo que lo convierte en nuestro sitio más popular para programas educativos en las Smokies», dijo a la asociación.
Super conoció a McNeil en 2000 en un campamento de ciencias, cuando la casa todavía no había pasado al parque. «Bajó a ver cómo estábamos y a asegurarse de que teníamos nubes de azúcar para la hoguera», contó. «A Kathy le encantaban las Smokies, y sobre todo Purchase Knob. Podía hablar con cualquiera, joven o mayor, que compartiera ese amor». Y remató: «Ofrecer nubes de azúcar no hizo daño».
Sachs recordaba los grupos de bachillerato que subían en el verano de 2000, cuando McNeil todavía usaba la casa. «Salía al campo a recibir a los grupos y nos traía té helado y galletas. Siempre era de lo más acogedora y amable», dijo.
Las cifras que no cuadran del todo
Las fuentes no coinciden en todo. El NPS y The Mountaineer hablan de 535 acres, unas 216 hectáreas, pero Friends of the Smokies escribió en 2019 que la pareja compró «casi 600 acres», unas 243 hectáreas. Con la fecha pasa lo mismo, porque otra página del NPS pone 2001 y The Mountaineer reparte la cesión entre 2000 y 2001.
Lo de «la mayor donación» lo dice el propio NPS, y su ficha no explica con qué otras cesiones lo compara. Para visitar el centro hace falta reserva, y una guía local avisa de que el acceso en coche por lo alto de la carretera de Hemphill está cerrado desde 2021, aunque se puede llegar andando por el sendero de la divisoria de Cataloochee.
Los datos salen de la ficha del Servicio de Parques Nacionales sobre el centro, actualizada el 12 de julio de 2024, y del reportaje de The Mountaineer publicado el 12 de septiembre de 2020.
En esa misma ficha, el parque deja también una frase de agradecimiento. «Cada día, el personal y los participantes en los programas dan las gracias a la familia por su generoso regalo».
Imagen: NPS












