En las playas de Okinawa han aparecido trozos de coral con plástico fundido dentro de sus poros y los científicos que los analizaron lo llaman «plasticoral»: 4 de las 5 muestras eran polietileno

Adrián Villellas
Publicado el 16 de octubre de 2026 a las 09:44
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Coral con plástico fundido hallado en la playa de Sosu, en Okinawa

Investigadores de la Universidad de las Ryukyus y del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST) han encontrado en tres playas de Okinawa, en el sur de Japón, trozos de coral con plástico fundido metido en sus poros. Los vieron durante muestreos rutinarios de basura marina: entre los cascotes claros de coral había pequeñas motas de colores vivos que, ya en el laboratorio, resultaron ser polímeros de plásticos domésticos comunes.

Los investigadores han llamado a ese material «plasticoral». Lo describen en un artículo publicado el 4 de septiembre de 2026 en la revista Marine Pollution Bulletin.

El primer autor del trabajo es Ifenna Ilechukwu, del Laboratorio de Sistemática y Ecología Molecular de Invertebrados de la Universidad de las Ryukyus, y el autor sénior es el profesor James D. Reimer, de la misma universidad. Firman también investigadores de la Unidad de Cambio Climático Marino del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST).

Cinco hallazgos en tres playas de Okinawa

Según el resumen del artículo, los plasticorales «se observaron de forma incidental en tres playas de la isla de Okinawa, en Japón, durante muestreos rutinarios de basura marina».

Dos de esas playas, Sosu e Ibu, están dentro del Parque Nacional de Yanbaru, una zona protegida del norte de la isla, según el OIST.

Son piezas pequeñas. En su nota de prensa del 18 de septiembre, el OIST indica que cada ejemplar mide entre 20 y 30 milímetros de ancho.

El plástico se coló en el esqueleto del coral

Para saber de qué estaba hecho el plástico, el equipo usó espectroscopía Raman, una técnica que ilumina la muestra con un láser y lee la luz que devuelve, que cambia según el material. Cuatro muestras dieron polietileno, habitual en las botellas de un solo uso, y una dio polipropileno, un plástico más rígido que se usa en envases de comida y tapones.

Después miraron el interior con microscopio y con microtomografía computarizada, un escáner de rayos X que permite ver por dentro un objeto pequeño sin cortarlo. Las imágenes muestran que el plástico había entrado en los poros del esqueleto y que coral y polímero ya forman una sola pieza.

En el resumen del estudio, los autores explican que con esas técnicas visualizaron «la infiltración de los poros del esqueleto y la interfaz entre el plástico y el coral».

Un pariente de los plastiglomerados de Hawái

Los científicos ya conocían los plastiglomerados, que son mezclas de plástico fundido con rocas, arena, madera u otros materiales naturales. Los describió por primera vez en 2014 un equipo encabezado por la geóloga Patricia Corcoran, de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, que encontró plastiglomerado en 21 puntos de muestreo de Kamilo Beach, en Hawái, y analizó más de 200 fragmentos, según su artículo en la revista GSA Today.

«Básicamente, en geología, un conglomerado es una roca hecha de muchos fragmentos distintos», explicó entonces Corcoran a Western News, el servicio de noticias de su universidad. Como aquel material tenía plástico, el nombre de plastiglomerado le pareció apropiado.

El plasticoral entra en esa familia, pero con una diferencia. Según el resumen del estudio, los plastiglomerados y otras variantes descritas antes, como las costras de plástico, «se forman principalmente entre el plástico y sustratos abiogénicos», como la roca, y aquí la base es el esqueleto calizo de un animal. En ecoticias.com ya contamos cómo los nidos de tortuga verde de una isla del Atlántico entierran plástico que podría durar millones de años.

Las hogueras de playa son la principal sospecha

El equipo todavía no sabe con certeza cómo se formó el plasticoral, aunque el fuego encabeza la lista. Uno de los ejemplares apareció en el fondo de una hoguera de la playa de Sosu, y según el OIST la combinación de basura plástica y fogatas es una fuente probable, porque el calor adhiere los polímeros a los cascotes.

En Hawái, Corcoran llegó a una conclusión parecida. Según su artículo en GSA Today, los sedimentos de la playa se aglutinaron con el plástico fundido «durante la quema en hogueras».

Los cascotes de coral también son hábitat

Los plasticorales se encontraron en la arena, no en el arrecife vivo. Pero el oleaje puede devolver esos cascotes al mar, donde los corales jóvenes los usan como suelo firme para fijarse y sus huecos dan refugio a peces juveniles y a pequeños animales frente a las corrientes y los depredadores, explica el OIST.

El OIST subraya que los efectos concretos del plasticoral todavía no se conocen. Estudios anteriores ya han visto que las sustancias que sueltan algunos polímeros alteran la reproducción del coral y que los trozos de plástico pueden llevar patógenos del coral.

Es una presión más para unos arrecifes que ya sufren por el calor, como muestra la búsqueda de los corales que aguantan mientras el calor blanquea los arrecifes.

Una marca del Plasticeno para los geólogos del futuro

El plástico es el tercer material más fabricado del mundo, por detrás del cemento y el acero, y dura tanto que los geólogos del futuro probablemente podrán reconocer una capa de plástico desde los años cincuenta. A esa época se la llama de manera informal Plasticeno.

«Este nuevo tipo de plástico aporta nuevas perspectivas sobre la persistencia de la basura plástica en los entornos de arrecifes de coral y pone de relieve el potencial de los plasticorales para servir como futuros marcadores estratigráficos dentro del registro sedimentario contemporáneo de los sistemas arrecifales tropicales», escriben los autores en el resumen del estudio. Un marcador estratigráfico es una señal que permite fechar una capa de sedimento.

Corcoran ya lo vio así en Hawái hace doce años. «Acabará formando parte del registro rocoso, una marca en el horizonte», dijo entonces a Western News.

Lo que el estudio todavía no demuestra

Cinco piezas en tres playas confirman que el plasticoral existe, pero no dicen cuánto hay. El equipo dio con ellas en muestreos generales de basura que no estaban pensados para buscarlo, y los propios autores piden más estudios sobre su distribución, así que no se sabe si es raro o frecuente en Okinawa o fuera de la isla.

Tampoco se ha comprobado todavía cómo se forma exactamente ni qué daño hace al coral vivo o a los peces. «Recomendamos más estudios para entender mejor los procesos de formación, la distribución y los posibles impactos ecotoxicológicos de los plasticorales en los arrecifes de coral», concluyen los autores.

El problema de fondo no es nuevo: ya salió en el Día Mundial de las Playas 2026, cuando se recordó que limpiar la costa ya no basta, y al rastrear el origen de la basura que se acumula en el Pacífico.

El estudio completo se ha publicado en Marine Pollution Bulletin.

Imagen: Ilechukwu et al., 2026 / OIST (CC BY 4.0)

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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