Atlas de los agronegocios: quién controla lo que comes y cómo influye en los precios

Arantxa G.
Publicado el 15 de octubre de 2026 a las 13:01
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Atlas de los agronegocios: alimentos en un supermercado y concentración del mercado alimentario

Lo que pagas por llenar la cesta de la compra también depende de quién controla el mercado. El “Atlas de los agronegocios” advierte de que la concentración empresarial y la especulación financiera refuerzan el poder de las grandes corporaciones sobre la alimentación, con consecuencias muy graves para los agricultores, los consumidores y el medio ambiente.

Amigas de la Tierra ha presentado esta investigación en España con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre. La publicación está impulsada por Heinrich-Böll-Stiftung, Amigas de la Tierra Europa e IPES-Food, entre otras entidades.

El informe analiza cómo ese poder económico se traduce en una influencia política que afecta a las leyes ambientales y agrarias y la capacidad para condicionar los precios que tienen estas empresas, partiendo desde los insumos agrícolas hasta el producto final que llega al supermercado.

El Atlas de los agronegocios

En un momento marcado por la crisis alimentaria, Amigas de la Tierra Europa, Heinrich-Böll-Stiftung e IPES-Food publican el «Atlas de los agronegocios«, una investigación que muestra cómo la creciente concentración del mercado alimentario en pocas manos y la especulación financiera en la industria alimentaria están enriqueciendo a una élite minoritaria mientras perjudican los medios de vida y la salud de millones de personas en todo el mundo.

En mitad de una crisis alimentaria a nivel mundial debido al aumento en el precio de los alimentos, la cuarta crisis en 20 años, las organizaciones advierten que cuanto más poder acumulan las grandes multinacionales, más influencia pueden ejercer sobre la formulación de políticas y, por ende, bloquear regulaciones diseñadas para proteger a la ciudadanía y el medio ambiente, tal y como está sucediendo con la normativa de la UE para reducir el uso de pesticidas.

Al mismo tiempo, la concentración corporativa otorga a los actores dominantes un mayor control para establecer los precios en la alimentación. Esto es particularmente flagrante en la producción y el comercio minorista de alimentos, donde la agroindustria fija precios muy bajos para los alimentos que compra a los productores mientras incrementa los precios para el consumidor final, lo que supone una fuerte presión tanto a las personas agricultoras como a las consumidoras y todo para incrementar su margen de beneficio.

Detrás de este modelo agroalimentario se encuentran grandes corporaciones como las multinacionales de producción y comercialización mundial de soja transgénica (Cargill, ADM, COFCO, Bunge y LDC), las empresas cárnicas y lácteas (JBS, Tyson, Danone, Lactalis y Nestlé) o los lobbies que defienden a la industria agroalimentaria presionando a los parlamentos (CropLife Europe, European Livestock Voice, Copa-Cogeca, Euroseeds, Coceral, el Club Alemán del Grano y el Departamento de Agricultura de USA). A su vez, el informe señala el papel actual de las tecnológicas en la industria alimentaria, Amazon, Microsoft y Google, que controlan el flujo principal de datos dentro del sector agroindustrial.

¿Qué ha demostrado el Atlas de los agronegocios?

Entre otras cuestiones, la investigación demuestra que:

Las guerras y la especulación financiera están aumentando los precios de los alimentos, enriqueciendo a una pequeña minoría mientras empujan a millones de personas en todo el mundo al hambre y la pobreza. En tan solo una semana, inmediatamente después de la invasión rusa de Ucrania, los fondos agrícolas especulativos obtuvieron tantas inversiones como las que hubiesen conseguido en todo un mes.

Tras la invasión rusa de Ucrania, los precios de los fertilizantes se triplicaron; en consecuencia, las nueve corporaciones agroquímicas más grandes del mundo triplicaron sus ganancias en comparación con los niveles previos a la pandemia.

La industria impulsa la producción de alimentos ultraprocesados con el fin de producir mayores ganancias a pesar de sus consecuencias devastadoras para la salud. En la UE, alrededor de un tercio de las muertes por enfermedades cardiovasculares están relacionadas con una dieta poco saludable.

En 2025, las grandes corporaciones agrícolas generaron 30 mil millones de euros a partir de la venta de pesticidas en la UE. De hecho, para proteger sus beneficios, estas multinacionales ejercen presión política en los grupos parlamentarios europeos. Según sus propias declaraciones en el Registro de Transparencia de la UE, solo nueve de los actores más activos de la industria agroalimentaria gastaron más de 50 millones de euros en acciones de lobby entre 2020 y 2023, precisamente mientras se debatía la ley de reducción de pesticidas.

Estas grandes multinacionales incrementan sus beneficios a costa de la explotación de sus trabajadores: en Estados Unidos, 5 de los 10 empleos peor pagados están relacionados con la industria alimentaria. En Francia, los productores tan solo perciben 6,90 euros de cada venta de 100 € en los supermercados.

Juntas, las cinco principales corporaciones productoras de carne y lácteos emiten tantas emisiones de CO2 como uno de los gigantes de los combustibles fósiles como BP o Shell. Si las 45 multinacionales cárnicas y lácteas más grandes del mundo fuesen un país, ocuparían el noveno lugar en cuanto a emisiones, con mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año.

Andrés Muñoz Rico, responsable de soberanía alimentaria de Amigas de la Tierra, señala:

“Una vez más estamos inmersos en una crisis alimentaria que arroja a millones de personas a pasar hambre. Aferrarse a un modelo basado en oligopolios y la especulación financiera significa más hambre y destrucción ambiental. Este informe muestra cómo Europa debe poner límites al lobby y la concentración corporativa y apoyar un modelo que beneficie a las personas agricultoras y consumidoras dentro de los límites planetarios.

¿Qué reclaman desde las organizaciones?

Heinrich-Böll-Stiftung, Amigas de la Tierra Europa e IPES-Food exigen valentía a los eurodiputados para poner en marcha las soluciones existentes y garantizar el acceso a alimentos saludables y asequibles. Por ello reclaman:

Normas más estrictas de competencia y antimonopolio para frenar los oligopolios y restablecer la competencia justa.

La contratación pública como una herramienta para apoyar la agricultura familiar y la agroecología, programas de comidas escolares a gran escala y tiendas de comestibles de propiedad pública.

Normativas del mercado basadas en principios agroecológicos y de soberanía alimentaria para garantizar que los agricultores reciban precios justos e ingresos estables.

Fortalecimiento de los mercados locales y regionales para reducir la dependencia de las cadenas de suministro mundiales y garantizar que las comunidades mantengan el control sobre sus propias fuentes de alimentos.

Cortafuegos para poner límites a los grupos de presión de la agroindustria en la formulación de políticas, similar a las restricciones de la ONU a la industria del tabaco.

Arantxa G.

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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