Ante los grandes incendios forestales que sobre todo sufren cada verano los países de la zona mediterránea nada mejor que la respuesta de actuar de manera conjunta más allá de las fronteras nacionales.
En el Mediterráneo occidental, la coordinación entre países y la disponibilidad de recursos aéreos son factores clave para afrontar emergencias que pueden extenderse rápidamente. España plantea reforzar esa capacidad conjunta mediante una nueva infraestructura en Mallorca.
En este sentido y el pasado miércoles, el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió a la Comisión Europea que se pusiera manos a la obra a la hora de dotar de respaldo técnico y financiero y dar así forma en Mallorca a una base aérea contra incendios y un centro de excelencia.
Una medida con la que se busca mejorar la coordinación regional y aprovechar la experiencia española en la lucha contra el fuego.
Pero, por ahora, faltan acuerdos en concreto ya que la puesta en marcha de la infraestructura depende de definir sus requisitos técnicos, asegurar la financiación y determinar su encaje en el Mecanismo Europeo de Protección Civil. El siguiente paso, cómo se organizarían los recursos y la colaboración entre países.
Frente a los incendios en Mallorca, una base aérea
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió esta semana a la comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, una base aérea en la isla de Mallorca para reforzar la lucha contra los incendios forestales en el Mediterráneo occidental.
Grande-Marlaska solicitó a Lahbib, en una reunión esta mañana en Bruselas, el respaldo de la Comisión Europea para la creación de una base aérea regional y un centro de excelencia en Mallorca que refuerce la lucha contra los incendios, informó el Ministerio en un comunicado.
El ministro basó su petición en la “experiencia operativa única” de España, que posee “una de las mayores capacidades de extinción de Europa”, además de una “posición geográfica especialmente favorable” para apoyar operaciones en el Mediterráneo occidental y en el espacio atlántico.
“En 2026, España, Italia, Francia y Portugal representan más del 80 por ciento de la superficie quemada total”, señaló el ministro.
Grande-Marlaska trasladó a la comisaria Lahbib el interés mostrado por los nueve países integrados en el MED-9 (Chipre, Croacia, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Italia, Malta y Portugal) en la creación de este nodo aéreo, según expresaron en las conclusiones del encuentro que este grupo mediterráneo mantuvo en la ciudad croata de Split el pasado 7 de octubre.
La propuesta fue avanzada el pasado mes de julio por el presidente español, Pedro Sánchez, en una carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que en octubre acogió positivamente la iniciativa, sin concretar el alcance de la contribución europea en materia de prevención de incendios en Mallorca.
Grande-Marlaska pide ahora a Lahbib trabajar conjuntamente para avanzar en la “concreción técnica y financiera” de la propuesta, en su encaje dentro del Mecanismo Europeo de Protección Civil y en la futura flota europea contra incendios, así como en las posibles vías de financiación en el Marco Financiero Plurianual 2028–2034, “que no debe recortar el presupuesto en emergencias de protección civil”, subrayó el ministro.
“Debemos convertir el proyecto en realidad, cuanto antes”, añadió.
El encuentro, celebrado en la sede de la Comisión Europea, abordó también la revisión del Mecanismo Europeo de Protección Civil, que debe reforzar la capacidad de respuesta de la Unión, “pero respetando plenamente las competencias de los Estados miembros”, precisó el titular de Interior.
Grande-Marlaska se mostró partidario de reforzar el Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (ERCC) y de “preservar” la naturaleza civil del Mecanismo Europeo de Protección Civil, “al igual que el liderazgo de las autoridades civiles” en sus actuaciones.
El ministro incidió en la necesidad de fortalecer la financiación y priorizar las emergencias en las que el mecanismo ya ha demostrado su fortaleza, “como los incendios forestales, las inundaciones y los terremotos”. “Cualquier nueva responsabilidad debe ir acompañada de los recursos necesarios para asumirla”, apostilló.














