Armenia ha sido el país elegido por una serie de líderes que se han reunido para pedir de manera conjunta que haya nuevas medidas y estas sean concretas, además de más financiación y seguimiento si se quieren cumplir los objetivos mundiales de biodiversidad antes de menos de tres años.
Se trata de la Declaración de Ereván que sirve para marcar la hoja de ruta política antes de la celebración de la COP17 que tendrá lugar desde hoy y hasta el 30 de este mismo mes.
La declaración inicial, tomada el pasado viernes, es una de las principales conclusiones a las que han llegado estos líderes de todo el mundo ya que ven que los avances que hay hoy en día no son del todo suficientes para caminar hasta lograr una conservación de aquí a 2030.
Con este documento de la Declaración de Ereván lo que se pide es que haya más financiación, tanto pública como de índole privado, para tomar en serio todo lo relativo a la protección de la naturaleza y que esta forme parte de las decisiones económicas de los países con más repercusión a nivel internacional. «También se destaca la importancia de garantizar la participación de los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes en las políticas de biodiversidad«, como recuerdan los firmantes de esta Declaración de Erevan.
Declaración de Erevan: más financiación si se quieren cumplir las metas de biodiversidad
Uno de los principales desafíos, como se ha dicho en esta Declaración de Ereván, es convertir los compromisos internacionales que siempre se lanzan en alto para que al final se lleguen a materializar en acciones concretas. Aunque la declaración refuerza la voluntad política de acelerar la protección de la naturaleza, su aprobación no garantiza por sí misma la asignación de nuevos presupuestos ni la aplicación inmediata de medidas nacionales.
Por ello, el alcance de este acuerdo que se acaba de cerrar hace apenas unos días, dependerá de la financiación que sean capaz de sumar estos ejecutivos de los países implicados, de las políticas que pongan en marcha, así como de la capacidad que demuestren para evaluar sus efectos sobre la conservación y la restauración de los ecosistemas.
Nadie duda que la celebración esta semana de la COP17 será una oportunidad para comprobar si los compromisos se traducen en avances verificables. El reto, como se ha manifestado en la Declaración de Ereván, no consiste únicamente en mantener los objetivos sobre el papel, sino en impulsar cambios efectivos que permitan frenar la pérdida de biodiversidad antes de 2030.
La Cumbre de Líderes sobre Biodiversidad celebrada en la capital armenia adoptó este viernes una declaración política en la que los mandatarios participantes se comprometieron a acelerar las medidas para detener la pérdida de biodiversidad antes de que llegue la fecha conocida por todos, y que está a la vuelta de la esquina, del 2030.
La Declaración de Ereván, aprobada como antesala de la COP17, reconoce que los avances internacionales siguen siendo insuficientes para cumplir las 23 metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (adoptado en 2022) y exige transformar los compromisos existentes en acciones que sean concretas. Dicho de otro modo, pasar de palabras a hechos reales y realistas.
El documento de la Declaración de Ereván insta a los gobiernos a aumentar la financiación pública y privada destinada a la conservación de la naturaleza, integrar la protección de los ecosistemas en las políticas económicas y mejorar los mecanismos de seguimiento y evaluación de los compromisos ambientales.
Labora de todos como recuerda la Declaración de Ereván
La Cumbre de Líderes sobre Biodiversidad celebrada en la capital armenia adoptó este viernes una declaración política en la que los mandatarios participantes se comprometieron a acelerar las medidas para detener la pérdida de biodiversidad antes de 2030.
A su vez, destaca la participación de las comunidades indígenas, las mujeres, los jóvenes y el sector privado, así como la necesidad de garantizar una distribución equitativa de los beneficios derivados del uso de recursos genéticos.
El encuentro, encabezado por el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, reunió a los presidentes de Irán, Masud Pezeshkian, y Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, entre otros líderes de la región.
También participó el ministro turco de Agricultura y Silvicultura, Ibrahim Yumakli, cuya presencia tuvo especial relevancia por el proceso de normalización en marcha entre Armenia y Turquía, países que no tienen relaciones diplomáticas.
La Cumbre de Líderes, celebrada en el Centro Meridian de Ereván, fue un momento además para poder reforzar el llamamiento de Guterres a acelerar los compromisos ambientales ante la degradación de los ecosistemas y la insuficiencia de los recursos para su protección.
La Declaración de Ereván, de carácter político y no vinculante, busca orientar las negociaciones de la COP17, que se desarrollarán del 19 al 30 de octubre en la capital armenia y evaluarán por primera vez los avances colectivos hacia los objetivos mundiales de biodiversidad.
Al margen de las sesiones donde se engloba la Declaración de Ereván, Pashinián mantuvo reuniones bilaterales con el presidente iraní y la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera.
Con el mandatario iraní abordó la implementación de acuerdos previos y el avance de proyectos conjuntos, mientras que con la representante europea examinó los avances hacia la liberalización de visados y la ampliación de la cooperación energética entre Armenia y la Unión Europea.









