En los años treinta, la familia Padgett compró una casa de 1876 y 16 hectáreas de tierra en el sur del condado de Putnam, en Florida, cerca de Crescent City. Sus descendientes siguen viviendo en esa misma casa, reformada con comodidades modernas, y la finca que la rodea, Meetinghouse Groves, ha quedado protegida para siempre con una servidumbre de conservación de 2,665 millones de dólares.
El acuerdo cubre 816,46 acres, unas 330,4 hectáreas, y se pagó con dinero estatal y federal. Impide que el terreno se urbanice y deja que la familia siga cultivando cítricos, magnolios y pinos, según North Florida Land Trust, que dio los detalles el 31 de agosto.
Las cifras clave de Meetinghouse Groves
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Superficie protegida | 816,46 acres (330,4 hectáreas) |
| Coste de la servidumbre | 2.665.000 dólares |
| Aportación estatal (RFLPP) | 1.359.000 dólares (51 %) |
| Aportación federal (NRCS/RCPP) | 1.306.000 dólares (49 %) |
| Coste por hectárea (cálculo propio) | unos 8070 dólares |
| Cítricos, magnolios y pino de hoja larga | unas 87 hectáreas |
| Distancia al Área de Conservación del Lago George | unos 400 metros |
Una casa de 1876 y cuatro generaciones
La relación de los Padgett con esta tierra dura ya cuatro generaciones. Con los años ampliaron la propiedad hasta superar los 850 acres (unas 344 hectáreas).
Hoy la finca tiene unas 40 hectáreas de cítricos, unas 6 hectáreas de magnolios que se usan para arreglos florales y otras 40 hectáreas de pino de hoja larga para madera. En total suman unas 87 hectáreas, cerca de una cuarta parte de la finca. Alrededor quedan humedales, hábitats de zonas altas y partes de tres lagos.

El nombre viene de un edificio que ya no existe. Allí funcionaron una casa de reuniones y una escuela para la comunidad, y el lugar servía de punto de encuentro entre la gente del este y la del oeste, cuenta el fideicomiso.
Jim Padgett, portavoz de la familia, explica que se ven como algo más que dueños. Se consideran guardianes del valor natural de sus bosques, humedales, lagos, estanques, tierras de cultivo, especies en peligro y demás fauna, y para ellos era importante dejar la tierra tal como está.
«Somos floridanos orgullosos y queremos ver esta parte de la vieja Florida preservada, sin urbanizar, a perpetuidad», declaró Padgett. «Quiero dar las gracias especialmente a Willy the Losen, de Putnam Land Conservancy, y a Kim Hall, de North Florida Land Trust, por guiar y apoyar la preservación de esta y otras valiosas tierras de Florida».
Qué compra una servidumbre de conservación
Una servidumbre de conservación es un acuerdo legal por el que el dueño se compromete a limitar cuánto y qué se puede construir en su terreno, a menudo a cambio de dinero. Así lo explica el Departamento de Protección Ambiental de Florida.
La mayoría de estas servidumbres «van con la tierra», añade el departamento. Eso significa que obligan al propietario actual y a todos los que vengan después.
El dueño conserva el título y sigue trabajando la finca dentro de lo pactado. Aunque el acuerdo permita el acceso público, la guía oficial aclara que estas zonas siguen siendo privadas y que «el público no tiene acceso a menos que el propietario lo permita».
En Meetinghouse Groves, la servidumbre está en manos del Programa de Protección de Tierras Rurales y Familiares, del Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de Florida (FDACS). Al comprar solo los derechos de urbanización, el programa se ahorra el coste de adquirir y mantener tierras públicas, según el propio FDACS.
Dos programas públicos y cinco socios
El programa estatal puso 1.359.000 dólares. Los otros 1.306.000 llegaron del Programa de Asociación Regional para la Conservación (RCPP) del Servicio de Conservación de Recursos Naturales, que depende del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Sale a unos 3260 dólares por acre, unos 8070 por hectárea. Putnam Land Conservancy ayudó al propietario a pedir los fondos estatales y North Florida Land Trust consiguió los federales, y las dos organizaciones acompañaron a la familia hasta la firma.
«Esta importante servidumbre de conservación es un gran ejemplo del poder de las alianzas para conservar la tierra», dijo Willy the Losen, director de conservación de Putnam Land Conservancy. «Había cinco socios: dos fuentes de financiación, dos fideicomisos de tierras y el propietario; cada uno tuvo un papel esencial para ayudar a proteger su trozo de “vieja Florida” para la agricultura y el Corredor de Fauna de Florida en esta parte del estado».
«Este es un ejemplo de una verdadera colaboración, porque todos nos unimos para que este precioso terreno siga siendo tierra conservada para siempre», afirmó Allison DeFoor, presidente y consejero delegado de North Florida Land Trust. «La familia ha cuidado muy bien la tierra durante generaciones y, con esta servidumbre de conservación, se garantiza que seguirá protegida para las generaciones venideras».
Una pieza más del corredor O2O
La finca está dentro del corredor de fauna que une los bosques nacionales de Ocala y Osceola, conocido como O2O. Por el oeste linda con Welaka Woods, otra servidumbre de conservación de North Florida Land Trust.
El corredor O2O suma 1,6 millones de acres (unas 647.500 hectáreas) de tierras públicas y privadas y se extiende 100 millas, unos 161 kilómetros. North Florida Land Trust, que lidera la alianza del corredor, se ha marcado proteger 140.000 acres (unas 56.650 hectáreas) en 20 años.
Según el fideicomiso, si esa red de terrenos se mantiene, el O2O seguirá dando hábitat al oso negro de Florida, la especie para la que el estado autorizó en 2025 la primera cacería en diez años. También a especies amenazadas como el pico de escarapela, la serpiente índigo y la tortuga gofer.
No es un caso aislado en Florida. Hace unos días contamos cómo un ganadero vendió al estado los derechos de urbanización de su rancho de 267 hectáreas en un corredor de fauna con panteras y serpientes índigo.
Tres lagos de sandhill y un área protegida a 400 metros
La finca está entre el lago Margaret y el lago Silver, según el FDACS. Tiene humedales con y sin arbolado, además de zonas altas dedicadas al cultivo.
Dentro de sus límites hay partes de tres lagos de sandhill, las colinas de arena con pinares abiertos típicas del norte de Florida. El Área de Conservación del Lago George queda a un cuarto de milla al sur, unos 400 metros.

La finca está inscrita en los programas de buenas prácticas de manejo (BMP) del FDACS. Son pautas para equilibrar la protección de los recursos con usos como la agricultura, y la guía de Protección Ambiental las considera una de las mejores formas de lograrlo en tierras con servidumbre.
Cuatro fincas en el mismo anuncio
El 21 de agosto, el comisionado de Agricultura de Florida, Wilton Simpson, anunció la protección de más de 1500 acres (unas 607 hectáreas) repartidos en cuatro fincas. Meetinghouse Groves es la mayor y la más cara.
Las otras tres son Bishop Family Farms, con unos 228 acres en el condado de Jefferson y 1.347.700 dólares; Warren Timberlands, 136 acres de madera junto al río Chipola, en Calhoun, por 381.000 dólares, y Stevens Land and Cattle, 485 acres de cítricos y ganado en Hardee, por 2.475.000 dólares.
«Los agricultores y ganaderos de Florida son nuestros socios de conservación más importantes, y el Programa de Protección de Tierras Rurales y Familiares colabora con ellos para proteger su tierra de la urbanización mientras sigue trabajando y alimentando a nuestras comunidades», dijo Simpson.
«Florida es líder nacional en el uso de servidumbres de conservación, la herramienta de conservación más rentable que tenemos, para proteger de la urbanización todo lo posible de nuestras tierras agrícolas, el hábitat de la fauna y los recursos naturales, antes de que sea demasiado tarde», añadió.
Desde que nació en 2001, el programa ha preservado más de 246.000 acres (unas 99.550 hectáreas), más de 180.000 de ellos con Simpson al frente del departamento. Desde 2022, Simpson ha ayudado a conseguir más de 1100 millones de dólares de fondos estatales para el programa, 425 millones de ellos en el presupuesto de 2026/2027.
La fórmula se repite en otros estados. En Utah, dos hermanos cedieron los derechos para construir en 8,4 hectáreas junto al Parque Nacional Zion y la finca siguió en manos de la familia.
Lo que las notas oficiales no cuentan
Ni el FDACS ni los dos fideicomisos han publicado las cláusulas del acuerdo. No se sabe qué usos agrícolas o forestales quedan limitados ni si habrá algún tipo de visita, aunque la regla general es que la finca siga cerrada salvo permiso de la familia.
Tampoco hay un inventario de fauna de la finca. Su valor para el oso negro y otras especies se deduce de su ubicación en el O2O y de que linda con Welaka Woods, y las 647.500 hectáreas del corredor mezclan tierras públicas y privadas con distinto grado de protección.
El anuncio oficial lo publicó el FDACS el 21 de agosto de 2026, y North Florida Land Trust detalló la financiación y la historia de la finca en su comunicado del 31 de agosto.
En la casa de 1876, mientras tanto, siguen viviendo los descendientes de quienes la compraron hace casi un siglo, ahora con la certeza de que alrededor no se levantarán urbanizaciones.
Foto: Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de Florida (FDACS)












