El Parque Natural de Učka, en Croacia, ha confirmado por primera vez la presencia de tres especies de reptiles que faltaban en sus registros. Las observaciones, realizadas en 2024 y 2025 y difundidas por el parque el 14 de octubre de 2026, amplían lo que sabemos de la fauna de este espacio situado en el noreste de Istria.
Son animales ya conocidos por la ciencia, aunque hasta ahora no se habían documentado dentro de sus límites. El hallazgo ofrece una base para protegerlos y pone sobre la mesa una cuestión menos visible durante una excursión por el monte. Conservar la variedad del paisaje también importa.
Los tres protagonistas
La primera especie es la culebra de cuatro rayas (Elaphe quatuorlineata), una serpiente ya registrada en Istria. Su identificación dentro del parque completa una parte del mapa que permanecía sin confirmar.
La segunda es el lagarto de cristal (Pseudopus apodus), conocido en croata como blavor. Aunque su cuerpo alargado puede recordar a una serpiente, es un lagarto sin patas funcionales, con párpados móviles y aberturas auditivas que permiten distinguirlo.
El tercer animal es la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus), también presente en España. Este pequeño reptil desarrolla su actividad al atardecer y durante la noche, y se alimenta de insectos y arañas. Es una vida discreta que fácilmente pasa desapercibida.
Veinte jornadas de búsqueda
El equipo examinó 13 enclaves entre abril y julio de 2024 y 2025, durante 20 jornadas de campo. Registró dos culebras adultas, dos lagartos de cristal adultos y una salamanquesa adulta.
El trabajo está firmado por Carmen Rožmanić, Danijela Damijanić, Vesna Ahel y Marko Klobučar, de la institución gestora del parque. Identificaron los animales mediante observaciones y fotografías, y anotaron su ubicación.
Lo que aún no sabemos
¿Significa esto que los tres reptiles acaban de llegar a Učka? Las observaciones no permiten afirmarlo. Documentar una especie por primera vez indica cuándo se ha confirmado su presencia, no desde cuándo vive allí.
La cautela es especialmente necesaria con la salamanquesa, localizada en Lovranska Draga. Los autores no pudieron confirmar una población residente y contemplan que ese ejemplar pudiera haber llegado mediante la actividad humana. Tampoco ofrecen un censo del tamaño de las poblaciones de estos reptiles.
Cuando el paisaje se cierra
El estudio advierte de la pérdida de variedad de hábitats asociada al abandono de la agricultura y el pastoreo tradicionales. Al dejar de mantenerse determinados terrenos abiertos, la vegetación avanza y el paisaje cambia poco a poco. Es el proceso que los investigadores llaman sucesión vegetal.
La propia información del parque explica que sus pastizales se formaron durante milenios de actividad humana. Muchos se utilizaban para alimentar al ganado o producir heno, pero hoy quedan menos superficies gestionadas y los arbustos van ocupando antiguos espacios abiertos.
¿Qué se pierde con ese cambio? La combinación de pastizales, matorrales y otros ambientes que ofrece condiciones distintas a los animales. La conservación que plantean los autores exige prestar atención a esa diversidad, especialmente al diseñar medidas para las especies recién documentadas.
Recuperar los espacios abiertos
El problema ya tiene una respuesta sobre el terreno dentro de un proyecto de restauración del parque. El 19 de octubre de 2026, Učka anunció actuaciones sobre 96,08 hectáreas de pastizales secos en Bodaj y Ševčevi dvori. La primera fase había comenzado en Bodaj.
Los trabajos retirarán parte de la vegetación leñosa, conservando árboles aislados, arbustos y pequeños grupos para mantener un paisaje variado. El comunicado vincula esta actuación a los pastizales y a las aves que dependen de ellos. No la presenta como una medida nacida del descubrimiento de los tres reptiles.
Visitar sin molestar
Los investigadores también piden tener en cuenta las posibles presiones del turismo al planificar la conservación. Para quien sale a caminar, las normas del parque ofrecen pautas sencillas. Evitar el ruido, depositar los residuos donde corresponde y no molestar a los animales forma parte de una visita respetuosa.
Una observación casual también puede aportar información útil. El parque invita a comunicar avistamientos con fotografías, fecha y coordenadas, de modo que su equipo pueda identificar las especies y mejorar su seguimiento. Una imagen tomada sin perseguir al animal puede ser más útil que intentar acercarse para tocarlo.
El estudio ha sido publicado en la revista Natura Croatica en 2026. El comunicado oficial sobre el hallazgo se publicó el 14 de octubre en la web del Parque Natural de Učka.
Foto: Rožmanić et al. / Parque Natural de Učka











