Los países ricos suspenden en la lucha climática: contaminan por encima de sus objetivos

Victoria H.M.
Publicado el 8 de noviembre de 2026 a las 12:00
Añadir a fuentes preferidas
Los países ricos suspenden en la lucha climática contaminan por encima de sus objetivos
Comparte esta noticia

Las emisiones mundiales fueron de 51.000 millones de toneladas en 2024, las pérdidas económicas por catástrofes crecieron un 146% y las olas de calor se llevaron por delante 336.500 víctimas mortales en 26 años. La lucha climática parece no tener fin.

Los países más ricos y desarrollados del planeta tampoco están haciendo los deberes climáticos. Los 38 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que presumen de recursos económicos, tecnología y capacidad para liderar la transición energética, emitieron en 2024 un 4% por encima del ritmo necesario para cumplir sus propios objetivos de reducción de emisiones para 2030 y seguir con la lucha climática de la que tanto hablan.

Mientras tanto, la contaminación mundial continúa creciendo, las temperaturas baten récords y las pérdidas económicas provocadas por los desastres naturales se han multiplicado. El diagnóstico del informe The Climate Action Monitor 2026, publicado por la OCDE a las puertas de la COP31, deja una pregunta incómoda: si las economías más avanzadas no cumplen sus compromisos en cuanto a la lucha climática como siempre dicen, ¿qué margen queda para frenar una realidad tan grave?

La lucha climática que no hacen los más ricos

Las cifras globales son contundentes. En 2024, las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron aproximadamente 51.000 millones de toneladas de CO₂ equivalente, un 1% más que en 2023 y un 7% por encima de los niveles de 2015. El planeta sigue aumentando su contaminación pese a casi tres décadas de cumbres, acuerdos internacionales y promesas de descarbonización.

Es cierto que los países de la OCDE alcanzaron su máximo de emisiones en 2007 y desde 2015 han conseguido reducirlas un 11%. Sin embargo, esa evolución no basta. En 2024 emitieron 12.800 millones de toneladas y deberían rebajarlas hasta 10.200 millones en 2030. Con las políticas actuales, el ritmo de reducción se queda corto.

El problema tampoco termina en las economías desarrolladas. Las emisiones de los 13 países socios analizados por la organización, entre ellos China e India, crecieron un 12% desde 2015 y alcanzaron los 23.100 millones de toneladas. Su desviación respecto a la trayectoria necesaria para cumplir sus compromisos climáticos llega al 10%. El crecimiento industrial y la demanda energética están empujando al alza las emisiones mundiales.

Esto es lo que cuesta no sumarse a la lucha climática: 249.100 millones de dólares al año

Mientras los gobiernos discuten objetivos y calendarios, la factura de los fenómenos extremos aumenta. La OCDE calcula que las pérdidas económicas anuales medias provocadas por catástrofes naturales pasaron de 101.200 millones de dólares en el periodo 1994-1998 a 249.100 millones entre 2021 y 2025. Un incremento del 146%.

El coste humano también resulta devastador. Las olas de calor registradas entre 2000 y 2026 causaron aproximadamente 336.500 muertes, cerca del 20% de todos los fallecimientos atribuidos a catástrofes durante ese periodo.

No hablamos de una amenaza lejana ni de una previsión abstracta. El calor extremo ya está condicionando la vida cotidiana, la agricultura, la disponibilidad de agua y la salud pública.

La realidad que vivimos en España como consecuencia del cambio climático

El coste humano también resulta devastador. Las olas de calor registradas entre 2000 y 2026 causaron aproximadamente 336.500 muertes, cerca del 20% de todos los fallecimientos atribuidos a catástrofes durante ese periodo.

El informe también dibuja un escenario especialmente preocupante para España. Entre 2021 y 2025, la temperatura media del aire estuvo aproximadamente 1,06 °C por encima del periodo de referencia 1981-2010 en el conjunto de los países de la OCDE. En España, varias zonas han llegado a triplicar los días con temperaturas superiores a 35 °C y más que duplicar las noches tropicales, aquellas en las que los termómetros no bajan de 20 °C.

El resultado de no seguir avanzando en la lucha climática es una combinación que cada año que pasa se vuelve más y más peligrosa: menos descanso nocturno, mayor estrés térmico, suelos agrícolas con menos humedad y más presión sobre los recursos hídricos. A ello se suman los incendios forestales. Entre el 13 y el 28 de julio de 2026 ardieron aproximadamente 140.000 hectáreas en España, una superficie que evidencia la enorme vulnerabilidad del territorio ante el calor y la sequedad.

La OCDE advierte también de que América Latina y el Caribe afrontan una exposición creciente a lluvias extremas prolongadas, mientras Brasil y Argentina se enfrentan a riesgos para su producción agropecuaria. En Brasil, la humedad del suelo agrícola cayó más de un 6% durante 2016-2025 respecto al periodo 1981-2010.

Los responsables no pueden seguir escondiéndose y hablar de objetivos… que no cumplen

El informe deja claro que no basta con anunciar objetivos para 2030 o 2050. Hay que aprobar políticas capaces de cumplirlos, reducir las emisiones reales y preparar a las poblaciones frente a impactos que ya están aquí. La propia OCDE advierte de que el esfuerzo en políticas de mitigación apenas aumentó un 1% en 2025, una señal de que el impulso internacional está perdiendo velocidad. OECD+1

Los gobiernos tienen responsabilidad directa cuando retrasan medidas, mantienen incentivos a los combustibles fósiles o aprueban objetivos que no acompañan con actuaciones suficientes. También las industrias intensivas en carbono deben afrontar su parte de la transformación, en lugar de trasladar los costes ambientales y sanitarios al conjunto de la sociedad.

La COP31 de Antalya llega, por tanto, con una realidad difícil de maquillar: las emisiones siguen creciendo, los compromisos no se cumplen y las pérdidas económicas aumentan. Los datos ya no permiten presentar el cambio climático como un problema del futuro.

La factura se está pagando ahora, y para ello se usa dinero público, así como cosechas, viviendas, ecosistemas y vidas humanas que es lo más grave y nadie parece querer ver. Y quienes siguen aplazando las decisiones tendrán que explicar por qué, teniendo capacidad para actuar y dinero para invertir en esa lucha climática, permiten que se siga aumentando la brecha entre promesas que se las lleva el viento y escenarios realistas.

Victoria H.M.

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

Deja un comentario

Boletín semanal

Las noticias más relevantes del medio ambiente, cada lunes en tu correo

El periódico verde. Desde 2004 informando con rigor y criterio periodístico sobre medio ambiente, naturaleza, energía y cambio climático, en español y en inglés.

© 2026 ECOticias.com · El periódico verde · Desde 2004 ↑ Arriba