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lunes, febrero 6, 2023

Emplean hongos para controlar plagas agrícolas en Sonora

Los pesticidas químicos suelen ser la opción más socorrida para el control de plagas en las zonas de cultivo; sin embargo, los daños que causan al ambiente y al propio ser humano han motivado que la ciencia busque nuevas alternativas en la lucha contra los insectos.
 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participa en esta búsqueda al aislar entomopatógenos, especialmente hongos y bacterias, resistentes a temperaturas elevadas equivalentes o superiores a los 47 grados centígrados que registra Sonora en verano (entidad en donde se ubica la institución).

De acuerdo con la doctora Mayra de la Torre, titular del proyecto, estos microorganismos, que se encuentran normalmente en el medio ambiente, están caracterizados por su toxicidad sobre insectos y hongos que causan enfermedades en las raíces de las plantas.

Señaló esta investigadora que los entomopatógenos no atacan a todos los insectos, sino que son muy específicos al tener un blanco de acción; además, estos organismos no permanecen largo tiempo en el ambiente, debido a que si baja la población de la plaga, disminuyen los entomopatógenos, pues no cuentan con el elemento básico para su alimentación. Otra ventaja es que no afectan al hombre ni a los mamíferos.

Estas cualidades permiten que estos microorganismos sean parte de un control integrado de plagas que facilitará que los productores de la zona cumplan con las normas de calidad requeridas para la exportación de alimentos, según las cuales, estos no deben presentar residuos de plaguicidas.

Dado que la población nativa de entomopatógenos no es suficiente para controlar las plagas y enfermedades de los cultivos, este Centro Público de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) innovó tecnologías para producirlos masivamente.

En el caso específico de los hongos, De la Torre expuso que pueden obtenerse a partir de dos técnicas: en un sustrato sólido para producciones pequeñas o a través de fermentadores cuando se requiere un mayor número de microorganismos.

“En el primer caso, empleamos bolsas de arroz esterilizadas, las cuales son inoculadas con las esporas del hongo, o micelio, e incubadas para estimular su crecimiento. Posteriormente, se recupera el material,  pues las esporas son las que asperjaremos en el campo”, dijo la titular de esta investigación.

De igual manera, la doctora Mayra de la Torre afirmó que este proyecto se centró en atacar al piojo harinoso de la uva, pues este organismo resiste a la mayoría de los insecticidas químicos, y ha ocasionado grandes pérdidas a los viñedos de Sonora y todo el mundo.

La titular del proyecto indicó que estos microorganismos pueden usarse para controlar plagas en otros cultivos como hortalizas, frijol, chile, maíz, algodón, trigo y soya.

De la Torre apuntó que la tecnología creada ya fue transferida a un grupo de productores, además que han diseñado las plantas industriales necesarias para una compañía en Culiacán, Sinaloa.

La experta apuntó que este trabajo forma parte de una serie de investigaciones realizadas desde hace años en las que se busca encontrar microorganismos patógenos de insectos que se adapten a condiciones extremas, gracias a las cuales ya cuentan con diferentes productos en el mercado.

Cabe señalar que el proyecto fue financiado por la Fundación Produce de Sonora y el Fondo Sectorial Sagarpa-Conacyt.

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