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sábado, enero 28, 2023

Qué es el maltrato animal

Vivimos en un mundo globalizado, tecnológicamente avanzado e híper comunicado en el que es responsabilidad de los seres humanos velar por el respeto y la dignidad que los animales deben tener y como en todo, la única herramienta que se puede esgrimir con acierto para conseguirlo, es la educación.

¿Qué es el maltrato animal? Se considera maltrato toda aquella acción u omisión que provoque sufrimiento en un animal. Por lo que el espectro es muy amplio en cuanto a que es lo que implica el maltrato animal. La nueva ley de Bienestar Animal contempla varios de estos supuestos. Pero deja de lado otros muchos, como es el caso de los toros o los galgos.

La forma más clara de entender que es el maltrato animal es recordar algunos de los casos más sonados. Es decir, los que han tenido repercusión mediática. Pero es importante recordar que os que salen a la luz son una parte infinitesimal de los casos reales. Básicamente, porque aun con una ley vigente, seguimos sin ser consientes de que para que se aplique es necesario que las autoridades sepan lo que pasa.

Si los educas no son peligrosos, los perros tampoco.

Ejemplos mediáticos de maltrato animal

Excalibur

El perro Excalibur fue la única víctima del ébola en España. Y obviamente no lo padeció. Cuando su dueña fue diagnosticada como la primera persona que contrajo dicho mal en Europa, las autoridades se apresuraron a sacrificarlo. Esto sucedió ante la indignación y las protestas de miles de ciudadanos, que entendía que debía haber alternativas viables para comprobar su salud.

De hecho, en EEUU se dio un caso muy similar. Una enfermera se contagió y a su perro se lo puso en cuarentena. Porque se sabía que no existían antecedentes de que los canes pudieran enfermar. El resultado fue que la paciente recuperó la salud y su perro la libertad. El caso de Excalibur fue tristemente famoso en todo el mundo. Porque pagó con su vida las burradas de los políticos de turno.

Broken

Broken era una pequeña gatita que llegó a manos de un veterinario, tras ser víctima de una tremenda paliza propinada por unos niños. El facultativo se indignó de tal manera por el estado del animal y por el hecho de que unos chiquillos fueran capaces de tal atrocidad, que filmó un video. Y denunció no solo el hecho acaecido, sino la falta de educación que esos menores habrían recibido por parte de sus mayores y su entorno.

A Broken se le dieron todos los cuidados necesarios, incluso se la operó, pero su poca edad y la cuantía de sus lesiones acabaron con su vida. Este caso se hizo público gracias al veterinario que la trató. Y en su momento generó una ola de protestas. Pero pocos días después la noticia se olvidó, y aquí no ha pasado nada.

Chapa y Pote

Chapa y Pote eran dos cachorros que, junto a un tercer hermanito, fueron abandonados en un pozo de alquitrán con la idea de que perecieran ahogados. Alguien los vio y los rescató y allí comenzó la odisea para los perrillos. El más pequeño no lo consiguió, pero los otros dos, tras un lavado profundo y varios días de recuperación, lograron sobrevivir.

Este caso aconteció en la ciudad de Cartagena, donde los animales fueron salvados y acogidos por una protectora. Su historia recorrió todo el país y trascendió fronteras. Los perritos salieron hasta en la televisión. Y finalmente consiguieron un hogar donde fueron adoptados juntos.

Toros

La tauromaquia está siendo combatida desde hace muchos años por todos aquellos que consideran que echar a un toro en una plaza en las condiciones en las que llega, cegado por la luz y con aceite en los ojos, para que una serie de personajes lo toree, lo acicatee, lo pinche, lo hiera y finalmente lo mate, mientras el público lo aclama, no tiene ni un ápice de civilizado.

En muchos pueblos y en algunas comunidades, ya se ha prohibido la lidia de toros y los festejos que implicaban sufrimiento de bóvidos (y de otros animales) para divertimento de algunos humanos. Pero aún se contempla que ser torero es una profesión. Aunque cada vez son menos los espectadores que acuden a aplaudir este baño de sangre y sufrimiento.

¿Para cuándo la educación?

España está adscripta al Convenio Europeo sobre Protección Animal, que pone un marco legal al tema de sus derechos. Y recientemente ha promulgado la Ley de Bienestar Animal. Así que aparentemente el país está tomando el rumbo de las demás naciones ‘civilizadas’. Aunque comparados con algunos vecinos de la UE, aún falta mucho por conseguir.

Se tiene noticias de varios casos diseminados por todo el país de procesamientos de individuos que han cometido todo tipo de tropelías. Desde intentar ahogar a un animal, hasta pegarle un tiro a su perro en un momento de ira. Pero los que llegan a conocimiento público son casos aislados y no atacan la base del problema.

En los planes educativos no se incluye en ningún momento la enseñanza del respeto a los animales. Ni siquiera a las “mascotas”. Es decir, a aquellos animales que son producto de la domesticación humana. Y ni que decir a los animales de granja (terrestres y acuáticos), que nos proveen de muchos productos. Y que son víctimas de un maltrato consuetudinario desde tiempos inmemoriales.

La cultura popular sigue amparando y justificando conductas de maltrato animal explícitamente prohibidas. Como el ahorcamiento de galgos que ya no son útiles para cazar. O el abandono de gatos bajo la premisa de que “sobreviven solos” (una falacia más que comprobada cuando son domésticos). Y aún considera ‘normal’ las peleas entre perros o gallos porque “nacieron para eso”.

Compromiso y denuncias

Sin duda alguna hay mucho para cambiar. Las leyes ayudan sin dudas, pero hace falta mucho más. Si no hay educación y concienciación colectiva de este mal, las cosas seguirán como hasta ahora. Y miles de animales continuarán siendo apaleados, abandonados, sacrificados, mutilados y quien sabe que más, ante la desidia y la inacción de la gran mayoría de los españoles.

De nada sirve decir que un animal está siendo maltratado y buscarle otro hogar, si no se toman medidas para que esto no vuelva a suceder. Sin denuncias, el valor de la Ley como arma de defensa es nulo. Cada vez que se le da impunidad a un maltratador, se está siendo cómplice del hecho. Y se condena a otros animales a pasar por iguales o peores situaciones.

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