La ordenanza de protección del suelo rústico en Castro Urdiales debe convertirse en una herramienta efectiva para frenar la degradación territorial y garantizar el interés general. Así lo ha reclamado SEO/BirdLife al presentar alegaciones al proyecto municipal actualmente en fase de consulta pública.
La organización valora la iniciativa impulsada al amparo de la Ley del Suelo de Cantabria. Pero advierte de que perderá credibilidad si no actúa sobre las ilegalidades urbanísticas acumuladas durante décadas en zonas como Sonabia, Oriñón, Islares o Sámano.
Alegaciones a la ordenanza de protección del suelo rústico en Castro Urdiales
La organización exige que la nueva normativa actúe contra las construcciones ilegales y refuerce la protección ambiental del territorio.
Tras reuniones con las juntas vecinales de Oriñón e Islares, la ONG advierte sobre la proliferación de edificaciones irregulares en suelo rural. A menudo destinadas a naves agrícolas y posteriormente convertidas en viviendas vacacionales. Este uso residencial oculto fragmenta el paisaje y aumenta la presión sobre los servicios públicos.
La organización recuerda que en 2008 el ayuntamiento encargó un informe que enumeraba decenas de construcciones ilegales cerca de Sonabia, demostrando que el problema se conocía desde hacía años. SEO-Castro lleva denunciando la situación desde 2004, pero la escasa aplicación de la normativa ha permitido una mayor expansión.
Desde SEO/BirdLife han presentado alegaciones al proyecto de Ordenanza Municipal de Protección del Suelo Rústico del Ayuntamiento de Castro Urdiales, actualmente en fase de consulta pública.
La organización valora positivamente la iniciativa. Pero advierte de que la norma perderá credibilidad si no aborda de forma inmediata las ilegalidades urbanísticas ya expedientadas en el municipio.
En este sentido consideran que la ordenanza, promovida al amparo de la Ley 5/2022 del Suelo de Cantabria (LOTUCA), supone un paso institucional relevante y esperado por la ciudadanía y por las juntas vecinales afectadas.
Sin embargo, la norma no puede limitarse a regular el futuro. Mientras permanecen sin resolver los expedientes de las construcciones irregulares denunciadas desde hace más de dos décadas en zonas como Sonabia, Oriñón, Islares o Sámano.
Construcciones irregulares pendientes de resolución
Tras mantener diferentes y provechosas conversaciones con las juntas vecinales afectadas, especialmente en Oriñón e Islares, la ONG ha constatado la preocupación existente. La misma se centra en la proliferación de construcciones irregulares en suelo rústico.
Muchas de ellas han sido proyectadas fraudulentamente como “casetas de aperos” siendo transformadas posteriormente en viviendas de uso vacacional. Esta ocupación residencial encubierta ha provocado fragmentación del territorio. Además del deterioro paisajístico y una creciente presión sobre los servicios públicos.
En este punto cabe recordar que ya en 2008 el Ayuntamiento encargó un informe técnico que inventariaba decenas de edificaciones ilegales en el entorno de Sonabia. Este es un documento que evidencia que la administración local conocía la situación desde hace años.
El Grupo Local SEO-Castro viene denunciándola desde el origen del colectivo en 2004. Sin embargo, la falta de actuación efectiva ha permitido no solo su existencia, sino también su expansión.
Desde la organización alertan también que determinados cambios normativos autonómicos podrían abrir la puerta a procesos de legalización. Si no se ejerce con rigor la disciplina urbanística.
El suelo rústico como infraestructura verde
Desde el punto de vista ambiental, el suelo rústico no solo cumple funciones agrarias. Sino que constituye una infraestructura verde esencial para la biodiversidad, el paisaje y los servicios ecosistémicos.
Los inventarios de avifauna realizados por SEO-Castro evidencian que las periferias rurales del municipio concentran algunas de las áreas de mayor riqueza ambiental. Con hábitats como praderías, setos vivos, muros tradicionales y pastizales húmedos.
Los mismos sostienen poblaciones de aves (insectívoras, granívoras y migratorias), además de anfibios, micromamíferos, polinizadores y otras especies clave. Estos espacios garantizan conectividad ecológica, recarga hídrica, regulación climática local, control biológico de plagas y resiliencia alimentaria local.
Por ello, reclaman que la ordenanza incorpore un estudio de base sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos. Con cartografiado de hábitats y censos de fauna, que permitan fundamentar la planificación urbanística en criterios científicos.
“El suelo rústico es un recurso natural insustituible. Sin una actuación decidida frente a las ilegalidades existentes, no habrá verdadera protección del territorio. Su deterioro compromete tanto los valores ambientales como el futuro del municipio”. Esto lo señala Felipe González, delegado territorial de SEO/BirdLife en Cantabria.
La nueva ordenanza debe convertirse en una herramienta real de protección del territorio y de la naturaleza. Y tiene que estar basada en el interés general, la sostenibilidad y la aplicación efectiva de la disciplina urbanística.
Desde una perspectiva ambiental, el suelo rural constituye la columna vertebral ecológica del municipio. Los censos de aves realizados por el grupo destacan las praderas, los setos y los humedales como puntos calientes de biodiversidad que albergan aves migratorias, polinizadores y otras especies clave.
Estas áreas proporcionan conectividad ecológica, recarga hídrica y regulación climática. La organización solicita la elaboración de mapas de biodiversidad y estudios de servicios ecosistémicos para orientar la planificación urbana. Y garantizar que la nueva ordenanza proteja realmente el territorio. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE



















