¿Deberíamos ‘bautizar’ a las olas de calor?

En los últimos años, la idea de poner un nombre a cada ola de calor, como se hace con los huracanes, ha ido ganando terreno entre la comunidad científica. Y en estos días de cotas de temperatura tan altas, cobra aún más relevancia.

Un evento que va a peor

¿Deberíamos ‘bautizar’ a las olas de calor? La idea de poner nombre a las olas de calor no es nueva. Pero resurgió en estos días a causa de la sofocante temperatura que experimentan varios países del hemisferio norte. Incluida España. Con la temporada de olas de calor en pleno apogeo, esta iniciativa podría ayudar a llamar la atención sobre este fenómeno climático.

Estos períodos de intenso calor son cada vez más frecuentes en todo el mundo. Y sus consecuencias se agravan. Especialmente en los países y los sectores más vulnerables. Y este es un evento que está directamente vinculado a la crisis climática. Ya que las olas de calor se generan debido a los llamados bloqueos atmosféricos.

Esto es lo que está pasando en estos días en el oeste europeo. Y que afecta especialmente a Portugal, España y Francia. Estos bloqueos crean un fenómeno climático que puede tener una duración de varios días o semanas. Los mismos generan períodos alternos de calor y de frío. Y se caracterizan por ocasionar olas de calor.

A diferencia de los huracanes u otros fenómenos meteorológicos, las olas de calor son invisibles. Por esa razón es que resultan tan graves. Porque la población no siempre percibe el grado de peligro que conllevan. Pero podrían ser fatales. Especialmente para los niños, los ancianos y las personas con patologías previas. ¿Deberíamos ‘bautizar’ a las olas de calor?

¿Ponerles nombre ayudaría?

Los científicos que desean nombrar olas de calor alegan que, esto las haría más concretas. Ya que evidenciaría mejor su nivel de riesgo y llamarían la atención acerca del grave problema que representan. Ponen como ejemplo que, durante un huracán de categoría 3 se suspenden los repartos. En cambio, con una ola de calor todo sigue prácticamente igual.

¿Deberíamos ‘bautizar’ a las olas de calor?

Y el problema es que no hay forma de valorar la cuantía de los daños que una ola de calor puede ocasionar. Por ello nadie piensa en no concurrir a su empleo porque hace demasiado calor. Y eso es algo que preocupa mucho a los científicos, que alegan que existe una grave falta de comunicación. Por ello defienden que ponerle un nombre a cada ola y clasificarlas por peligrosidad, podría tener un efecto psicológico y funcional muy importante.

Pero si bien la idea de nominar a las olas de calor es cada vez más atractiva, no deja de ser difícil de implementar. Porque, así como el clima y la temperatura no son iguales de un país a otro, tampoco hay unos parámetros globales para definir cuando nos enfrentamos a una ola de calor. Y esa falta de criterios conjuntos es la que complica la situación. Aun así, muchos científicos creen que vale la pena seguir bregando para conseguir ponerles nombre. ¿Deberíamos ‘bautizar’ a las olas de calor?

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