El campo español cambia de cultivos por el cambio climático y los datos oficiales lo confirman: en solo diez años, el calor, la sequía y la presión climática han empujado al abandono de cultivos tradicionales y al auge de otros más resistentes y rentables.
El campo español cambia de cultivos por el cambio climático y acelera una transformación histórica
La última década confirma un vuelco histórico: retroceden cultivos industriales y cereales mientras ganan terreno el olivar, la lechuga y la fresa.
Del algodón y la remolacha al olivar y la lechuga: el nuevo paisaje agrícola
El campo español, siempre pendiente de la meteorología y los efectos del cambio climático, registra en la última década una transformación, con una evolución a la baja de la superficie de cultivos como la remolacha azucarera, el tabaco, el algodón o el girasol y un repunte del olivar, la lechuga o la fresa.
Agricultura española ante una década decisiva para su supervivencia
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) acaba de publicar los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) 2025.
Entre las conclusiones, que el terreno agrícola apenas ha variado con respecto a 2024 y se queda en 16,70 millones de hectáreas, solo un 0,03 % menos.
De esa extensión, 11,12 millones es tierra arable donde se producen cereales, leguminosas, tubérculos, arroz, remolacha o tabaco, entre otros cultivos; 5,42 millones albergan cultivos leñosos como el olivar, el viñedo, los frutales y los cítricos y las restantes 150.191 hectáreas son de huertos familiares y otros usos.
La Esyrce, en su comparativa entre la superficie registrada en 2015 y en 2025, constata importantes cambios, como que la del olivar (2,87 millones de hectáreas el pasado año) ha aumentado un 5 %, mientras que la de viñedo (905.099) ha bajado casi en la misma proporción, un 5,1 % en concreto.
Otros leñosos, como los frutales (1,28 millones de hectáreas), aumentan en un década un 6,2 % su superficie, mientras que los cítricos descienden un 1,6 % (298.929); el tomate para industria (26.240) cae un 12,5 % pero el cultivo tradicional de hortaliza se eleva un 17,2 % (14.530).
Sequías, calor y rentabilidad: las fuerzas que empujan el cambio
Los mayores aumentos porcentuales corresponden a la lechuga, que impulsa un 70,9 % su extensión en una década (7.554 ha), el brócoli (9.900 ha, +38,3 %), los guisantes verdes (9.900 ha, +32,6 %), la fresa y el fresón (12.614 ha, +30,3 %) y los garbanzos (57.439 ha, +26,7 %).
Entre los cultivos industriales, el descenso más acusado es el del cultivo de algodón que bajó un 24,8 %; seguido del de remolacha azucarera que retrocedió un 17,4 %; el tabaco decreció un 15,0 % y girasol un 8,6 %; mientras el cártamo, una oleaginosa similar al girasol subió un 60,1 % hasta situarse en 22.213 hectáreas.
Los cereales retroceden mientras las hortalizas ganan protagonismo
En estos momentos, España cuenta con 5,74 millones de hectáreas de cereales en grano, que supone un 4,7 % menos que hace una década.
Registra una importante caída la cebada seis carreras (98.017 ha, -43,5 %) así como el trigo duro (283.915 ha, -25,4 %), mientras que se mantiene el de trigo blando (1,70 millones ha).
El más cultivado es la cebada dos carreras, que dispone de 2,31 millones de hectáreas de cultivo peses a bajar un 6,1 % su superficie.
Mientras, el arroz consigue ganar un 6,5 % de extensión a lo largo de los últimos diez años (100.335 hectáreas), mientras que para el maíz se rebaja un 10 % (299.072); el cultivo de avena aumenta un 6,3 % (456.186) y el de centeno desciende un 10,6 % (100.335).
De otro lado, la encuesta sitúa la superficie forestal española en 19,54 millones de hectáreas y la de prados y pastos en 8,42 millones. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO.





















