La NASA ya ha puesto fecha para el inicio del final de la Tierra y no va a ser por un asteroide: el Sol no para de calentarse y va a ser el culpable

Publicado el: 3 de abril de 2026 a las 12:42
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Recreación del Sol calentando la Tierra y provocando cambios en la atmósfera según estudio de la NASA.

Cuando pensamos en el final del planeta, imaginamos algo rápido y espectacular, un gran impacto o una explosión. La ciencia, sin embargo, también habla de finales silenciosos, de esos que avanzan a ritmo de eras geológicas.

Un estudio revisado por pares y divulgado por la NASA plantea un escenario así, la atmósfera podría dejar de ser rica en oxígeno en unos 1.000 millones de años y eso haría inviable la vida compleja tal y como la conocemos. ¿Qué significa esto en la práctica para nosotros hoy? Da perspectiva.



Qué se ha calculado exactamente

Los investigadores Kazumi Ozaki y Christopher T. Reinhard han estimado cuánto podría durar la “ventana” de una atmósfera oxigenada en la Tierra. Para ello usaron un modelo que combina clima y procesos biogeoquímicos y lo ejecutaron más de 400.000 veces.

La cifra clave es esta. La atmósfera mantendría niveles de oxígeno por encima del 1% del nivel actual durante unos 1,08 ± 0,14 mil millones de años, y después se produciría una desoxigenación rápida en términos geológicos. La NASA destaca que, en ese horizonte, el oxígeno podría caer a menos del 10% de la concentración actual.



Hay otro detalle importante sobre el orden de los cambios. El estudio sugiere que esta caída del O2 se desencadenaría antes de que la Tierra entre en un escenario de invernadero húmedo (cuando el aire se carga de vapor de agua y retiene más calor) y de pérdida intensa de agua.

El Sol más brillante y el efecto dominó del CO2

El “motor” de este cambio no es un choque cósmico, sino la evolución normal de una estrella como el Sol. A escala geológica, el Sol va aumentando su luminosidad de forma lenta pero constante, y eso empuja a la Tierra hacia un planeta más cálido.

Aquí entra un detalle que suele sorprender. Los autores explican que el sistema tendería a una biosfera limitada por CO2 (con tan poco “alimento” para la fotosíntesis que plantas y algas rendirían peor), y eso terminaría reduciendo la fabricación natural de oxígeno.

Dicho de forma cotidiana, la Tierra se quedaría sin “fábricas” suficientes de oxígeno antes de quedarse sin océanos. No es poca cosa.

Qué pasaría cuando el oxígeno caiga

En este escenario, el oxígeno no desaparece de un día para otro, pero el salto final hacia un estado pobre en oxígeno sería rápido comparado con los ritmos de millones de años. Y eso se nota.

Según el comunicado del equipo, la atmósfera tras esa gran desoxigenación tendría más metano, poco CO2 y sin capa de ozono. Ozaki lo resume así «The atmosphere after the great deoxygenation is characterized by an elevated methane, low-levels of CO2, and no ozone layer».

Para cualquier organismo que necesite oxígeno, la cuenta está clara. Plantas, animales y la inmensa mayoría de seres pluricelulares quedarían fuera del tablero, mucho antes de que el Sol entre en su fase de gigante roja.

Por qué esto no es lo mismo que el calentamiento global actual

Llegados a este punto conviene separar dos historias. El calentamiento que describe este estudio juega en la liga de los cientos de millones de años y está impulsado por la evolución natural del Sol.

La crisis climática actual se mide en décadas y tiene otra causa. NASA recuerda que el Sol influye en el clima, pero no explica el calentamiento de las últimas décadas, demasiado rápido y grande para atribuirlo a la actividad solar.

El IPCC también lo cuantifica. En el balance desde la era preindustrial hasta 2010 a 2019, los factores naturales aportan un cambio pequeño, mientras que el calentamiento atribuible a la actividad humana domina.

La pista que deja para encontrar vida en otros mundos

Esta investigación no solo habla del futuro de la Tierra, también toca un tema clave en astronomía. El oxígeno y el ozono se usan como señales potentes cuando intentamos detectar vida en exoplanetas.

El problema es la ventana de tiempo. Si un planeta puede ser habitable durante miles de millones de años pero solo mantiene oxígeno alto durante una fracción (el estudio sugiere del 20% al 30% de su historia como mundo habitado), podríamos estar mirando planetas vivos en el momento equivocado.

Por eso los científicos piden ampliar el “catálogo” de señales. La idea es no depender solo del O2 cuando se estudian atmósferas con poco oxígeno o incluso sin oxígeno.

Lo que conviene tener en cuenta hoy

Nada de esto cambia las prioridades inmediatas en la Tierra, porque no estamos ante una amenaza para nuestra generación. Pero sí da perspectiva sobre lo frágil que puede ser el equilibrio que sostiene un planeta habitable.

La idea de fondo es simple. La habitabilidad no es un interruptor que se apaga de golpe, es un proceso, y depende de cadenas de equilibrio que a veces parecen invisibles, como el ciclo del carbono y el papel de la fotosíntesis. Y en esa cadena, la biosfera mantiene el oxígeno alto.

El estudio “The future lifespan of Earth’s oxygenated atmosphere” ha sido publicado en Nature Geoscience.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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