El riesgo climático para la agricultura europea ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad que ya golpea la economía rural.
Más allá de las pérdidas de cosechas, el aumento de sequías, olas de calor y lluvias extremas está empujando a muchas explotaciones al límite financiero, poniendo en jaque la estabilidad del tejido agrario y la seguridad alimentaria en el sur del continente.
Una investigación dirigida por la Universidad de León identifica un patrón claro que vincula las quiebras en la agricultura con los fenómenos climáticos extremos, destacando la región mediterránea como especialmente vulnerable a sequías, olas de calor y lluvias intensas impulsadas por las tendencias del calentamiento global.
Estos fenómenos erosionan constantemente las ganancias de los agricultores y amplifican la volatilidad de los ingresos, generando costos ocultos que amenazan la sostenibilidad del sector, a la vez que provocan pérdidas de empleos, cierres de empresas, aumentos en los precios de los alimentos y condiciones crediticias más restrictivas en las comunidades y regiones rurales.
Riesgo climático para la agricultura europea y quiebras empresariales
Investigadores españoles vinculan los fenómenos climáticos extremos con la inestabilidad financiera del sector agrario en el sur de Europa.
El cambio climático no solo amenaza el medio ambiente, sino que se ha convertido en un riesgo económico y social de primer orden para el sector agrícola en el sur de Europa, según un estudio de investigadores de la Universidad de León (ULe), que alerta sobre el vínculo entre fenómenos climáticos extremos y quiebras empresariales en el campo.
«Hay un patrón claro: las quiebras agrícolas están estrechamente vinculadas a fenómenos climáticos extremos«, subrayan los autores del trabajo, entre ellos Paula Castro Castro, Borja Amor Tapia y María Teresa Tascón Fernández, junto con Iván Pastor Sanz, de la Universidad Internacional de La Rioja.
El artículo, publicado en la revista ‘International Food and Agribusiness Management Review’ y difundido también en la plataforma ‘The Conversation’, pone el foco en la región mediterránea, una de las más expuestas a los efectos del calentamiento global.
Fenómenos extremos y volatilidad de ingresos agrarios
Según el estudio, eventos como sequías prolongadas, olas de calor y precipitaciones torrenciales están erosionando los beneficios de los agricultores y aumentando la volatilidad de sus ingresos.
Esta situación no solo afecta a la rentabilidad de las explotaciones, sino que genera un «coste oculto» que amenaza la sostenibilidad del sector y provoca efectos en cadena: pérdida de empleo y tejido empresarial en zonas rurales, encarecimiento de los alimentos por la caída de la producción local y dificultades para acceder a crédito debido al mayor riesgo que asumen bancos y aseguradoras.
Hasta ahora, la investigación sobre riesgos financieros del cambio climático se había centrado fuera de Europa, analizando sobre todo huracanes y tormentas.
Sin embargo, los expertos reclaman incorporar fenómenos como incendios forestales y anomalías térmicas en la gestión financiera y en las políticas agrarias.
El coste oculto del cambio climático en el campo
«Ignorar el vínculo entre clima y quiebra empresarial pondría en riesgo no solo a miles de agricultores, sino también la estabilidad económica y alimentaria de toda la región», advierte Tascón.
Ante este escenario, los investigadores hacen un llamamiento a la acción coordinada entre instituciones académicas, responsables políticos y entidades financieras para fomentar la resiliencia climática del mundo agrario.
Proponen diseñar apoyos específicos frente a riesgos climáticos, incluir variables ambientales en la evaluación de crédito y promover adaptaciones estructurales en los modelos de agricultura tradicionales.
Medidas urgentes para reforzar la resiliencia climática
«La pregunta ya no es si Europa debe adaptarse, sino cómo hacerlo y con qué rapidez», concluyen los autores, que insisten en que la sostenibilidad agrícola depende de medidas urgentes para mitigar el impacto del cambio climático en el sector primario.
El estudio argumenta que las evaluaciones de riesgos financieros han pasado por alto los riesgos climáticos europeos, e insta a los responsables políticos y a las instituciones a tener en cuenta los incendios, las anomalías térmicas y la variabilidad extrema en la financiación agrícola, los marcos de seguros y el diseño de políticas en todo el continente.
Los investigadores piden una acción coordinada para fortalecer la resiliencia climática, incluyendo apoyo específico, criterios ambientales en los préstamos y adaptación estructural de los modelos agrícolas, subrayando que la seguridad alimentaria de Europa depende de respuestas rápidas y decisivas al cambio climático. Seguir leyendo en ECOticias.com / EFE




















