Más transporte público y coches eléctricos para reducir un 50% las emisiones de CO2 para 2050

Este recorte de emisiones requeriría nuevas mejoras de eficiencia en el consumo de combustible y, en especial, la promoción del transporte público en las ciudades, junto con un cambio a gran escala para los coches eléctricos, según un nuevo trabajo publicado en la revista Science.

Algunos argumentan que el transporte constituye un gran obstáculo para evitar un cambio climático peligroso, pero tiene la capacidad de reducir a la mitad prácticamente sus emisiones de CO2 para 2050.

Este recorte de emisiones requeriría nuevas mejoras de eficiencia en el consumo de combustible y, en especial, la promoción del transporte público en las ciudades, junto con un cambio a gran escala para los coches eléctricos, según un nuevo trabajo publicado en la revista ‘Science’.

Justo antes de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP21) que se celebrará en París, los investigadores apuntan a una vía prometedora del sector del transporte para mitigar el cambio climático. En la actualidad, las emisiones de este sector representan el 23 por ciento de las emisiones globales de CO2 y se espera que se dupliquen para el 2050, de acuerdo con los escenarios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), principalmente a causa de la rápida motorización en China, India y el sudeste asiático. Si las reducciones que no procedan del transporte resultan ser más difícil de lograr, entonces habría que pedir al transporte que lo compense.

«La movilidad eléctrica a gran escala podría ser crucial en la reducción a la mitad de las emisiones de CO2 en el sector del transporte para el año 2050 –dice el autor principal Felix Creutzig, investigador del Instituto de Investigación Mercator en ‘Global Commons and Climate Change’ (MCC)–. La movilidad eléctrica a esa escala incluye conceptos de intercambio de coches, bicicletas eléctricas y el transporte ferroviario».

«El aumento de la eficiencia será muy difícil de lograr con la flota de automóviles convencional a partir de 2025. En ese contexto, un cambio de combustible será la única opción que queda para avanzar en la descarbonización», agrega este experto. Dada la caída continua de los precios de las baterías, los coches eléctricos han mejorado su posición frente a los motores que funcionan con biocombustibles o baterías de combustible que utilizan hidrógeno, según los autores.

De hecho, el precio por kilovatio-hora se ha reducido de alrededor de 1.000 dólares en 2007 a cerca de 410 en el año 2014, por lo que la previsión de precios para el año 2030 lo sitúa en tan sólo 200 dólares. El nuevo artículo basa sus ideas en las vías de transformación del ‘V Informe de Evaluación del IPCC’, y las combina con los datos más recientes y, en algunos casos, más detallados, sobre cómo las personas viajan y se mueven.

El investigador del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, por sus siglas en inglés) David McCollum, que participó en el estudio, explica: «La evidencia reciente sugiere que si tuviéramos que replicar ejemplos de mejores prácticas que vemos en todo el mundo hoy en día, entonces podríamos aprovechar más el potencial de mitigación que hay ahí fuera».

Las soluciones de protección del clima en el sector del transporte dependen en gran medida de las políticas de infraestructura urbana. «La forma más efectiva de mitigación del cambio climático es cada kilómetro que decidimos no conducir. Esto es lo que también genera la mayor cantidad de beneficios para la salud, por ejemplo, por un aire más limpio», dice Creutzig.

La próxima conferencia sobre el clima de París podría proporcionar un espacio para la discusión de los temas de transporte urbano y los coches eléctricos. McCollum critica: «Cuando se trata de transformar en realidad el sector del transporte en un camino hacia la protección del clima, los responsables políticos mundiales han sido hasta la fecha un poco tímidos».

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