“Climate Change Compass: The road to Copenhague”

En la carrera hacia la Cumbre del Cambio Climático de las Naciones Unidas en Copenhague, la última investigación de EIRIS, expertos en inversión socialmente responsable, analiza a 300 de las empresas más grandes del mundo para examinar las mejoras que han llevado a cabo en el último año en respuesta a los desafíos del cambio climático.

A pesar de ello, la calidad de la gestión como respuesta al cambio climático por parte de las empresas ha mejorado en términos generales.

El cambio climático puede afectar seriamente al valor accionarial, especialmente a medio y largo plazo. Mientras aumentan los impactos económicos y físicos del cambio climático, los inversores necesitan comprender el alcance y las consecuencias de las respuestas que están adoptando las empresas. A continuación se presentan los resultados más destacados de la investigación de EIRIS sobre cómo algunas de las mayores empresas del mundo están respondiendo a los retos del cambio climático:

Se detectan algunas mejoras, pero se requiere más velocidad

  • Más de de un tercio de las 300 empresas (el 35,6%), tiene un impacto sobre el cambio climático alto o muy alto1. De estas, un 33% no están mitigando adecuadamente sus riesgos frente al cambio climático (algo menos que el 34% de 2008).
  • El 99% de las empresas con un impacto alto o muy alto sobre el cambio climático, tiene un compromiso corporativo de cambio climático (En comparación con el 84% de 2008). Esta mejora, puede explicarse por el número de factores que están entrando en juego, incluyendo las crecientes exigencias de los inversores.
  • Casi tres de cada cuatro empresas (un 73% comparado con el 61% del año pasado), han ampliado sus políticas para hacer referencia a los objetivos internacionales, las regulaciones o imperativos científicos.
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Las Oportunidades de Copenhague

  • La Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, puede crear oportunidades significativas para las empresas – vinculadas al desarrollo de los paquetes de estímulo verde a la economía, o a un marco regulatorio más claro.

El diálogo activo con empresas y las demandas de los accionistas es la clave

  • Muchas grandes empresas se enfrentan a importantes riesgos y oportunidades por el cambio climático. Los inversores deben comprender el impacto que este asunto tendrá en sus carteras y deberán integrar el cambio climático en sus estrategias de inversión y selección de valores o al ejercer sus derechos de voto.

El cambio climático afecta a empresas de todos los sectores de la economía, desde la aviación hasta la agricultura. La última investigación de EIRIS, también señala los riesgos y oportunidades que presenta el cambio climático para las empresas y los inversores, incluyendo:

  • Cambios regulatorios – Copenhague puede dar lugar a numerosos cambios en la legislación nacional e internacional para reducir las emisiones. Por tanto, a la hora de valorar una empresa, deben tenerse en cuenta posibles impuestos ambientales y costes de cumplimiento.
  • Cambios en la dinámica de los mercados – Relacionado con los altos  y volátiles precios de la energía, especialmente en los sectores intensivos en la misma. Los cambios en la actitud del consumidor y en los patrones de la demanda también abren oportunidades para nuevas tecnologías, productos y mercados.
  • Cambios en los patrones meteorológicos – Los costes y la seguridad del suministro de agua y energía, además de los riesgos físicos del cambio climático, incluyendo los daños causados por fenómenos climáticos extremos, se traducen en costes a tener en cuenta.
  • Riesgos reputacionales – Las percepciones de los consumidores, los empleados, los inversores y la sociedad tienen un creciente impacto en el valor de marca.

Dada la importancia del cambio climático y de su probable impacto en la rentabilidad a largo plazo de las empresas, la integración del cambio climático en las estrategias de inversión se considera cada vez más una responsabilidad legal de los inversores, como se indica en el segundo informe UNEP-FI Fiduciary2.

Frente la escenario de la reciente crisis financiera global y de la creciente evidencia de efectos físicos significativos del cambio climático, los resultados de la Cumbre de Copenhague establecerán las líneas del marco financiero y político para las futuras inversiones en cambio climático de los gobiernos, empresas e inversores.

Stephanie Maier, Directora de Investigación de EIRIS, señala “Nuestra investigación identifica un número de mejoras en las estrategias que las empresas están poniendo en práctica con respecto a su impacto del cambio climático. Es alentador ver algunas evidencias de que la regulación y el creciente interés de los inversores sobre el cambio climático, están estimulando a las compañías a poner más atención en los riesgos y oportunidades que pueden tener a causa del cambio climático”.

Aurelio García, Director de Análisis de Ecología y Desarrollo, y responsable del análisis de las mayores empresas Españolas, Portuguesas, Brasileñas y Mexicanas para este informe señala “Como el resto de empresas del mundo, las empresas españolas están mejorando progresivamente su gestión en materia de cambio climático. Sin embargo los riesgos físicos que supone el cambio climático son obviados por la mayoría de las empresas españolas. No deja de ser sorprendente, ya que España es uno de los países europeos que más va a verse afectado por el cambio climático. Los inversores internacionales son conscientes de ello y van a exigir cada vez más que las empresas demuestren que han hecho una evaluación completa de los riesgos y que están adoptando medidas de prevención y adaptación”.

Respecto a las áreas donde se pueden lograr más avances. Stephanie Maier añade “El nivel de responsabilidad en el consejo de administración, de la respuesta de la empresa al cambio climático es fundamental. Vincular la remuneración a los logros en esta área, ayudaría a asegurar que las empresas permanezcan centradas en la gestión del cambio climático. Asimismo, la creciente práctica de la verificación de los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero de las empresas, proporciona a los inversores una mayor seguridad sobre la información publicada. Ambos son elementos clave donde los inversores deberían ejercer su influencia con el objeto de minimizar sus riesgos”.

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