Sobran coches y emisiones

Septiembre llega con el fin de las vacaciones y la vuelta al trabajo, llenando de nuevo nuestras calles de coches y atascos. Septiembre es también cuando la Comisión Europea nos invita, un año más, a movernos por nuestra ciudad utilizando modos sostenibles de transporte. A través de la Semana Europea de la Movilidad, ayuntamientos y organizaciones sociales nos recuerdan los efectos negativos que supone el abuso del coche: más contaminación, más siniestralidad y menos espacio para el resto de usuarios.

Poco han variado los mensajes desde el primer “Día Sin Coches” celebrado en el año 1999. Sin embargo, la actitud de las administraciones públicas en sus políticas de movilidad ha evolucionado mucho en estas dos décadas. Hoy, todas las grandes capitales de Europa comparten medidas encaminadas a limitar el espacio dedicado al coche en el centro de sus ciudades.

Ciudades como Londres, París, Roma o Berlín, pero también Valencia, Barcelona o Madrid, han empezado con medidas efectivas como peajes urbanos, densas redes ciclistas, peatonalizaciones de calles y plazas o zonas exclusivas para residentes y vehículos limpios. También resultan más habituales las medidas excepcionales durante los picos de contaminación, unas restricciones impensables hasta hace pocos años.

Todo ello con el objetivo de mejorar la habitabilidad de nuestras ciudades y garantizar algo tan básico como un aire limpio. Para conseguirlo, es preciso actuar sobre las principales fuentes de contaminación atmosférica, que se localizan mayoritariamente en el sector transporte y, más concretamente, en el automóvil particular.

- Advertisement -

Un reto que supondrá algunos esfuerzos pero que beneficia a toda la población. Al contrario de lo que pueda parecer, la mayoría de los desplazamientos ya se realizan en modos sostenibles España es uno de los lugares donde se realizan más desplazamientos a pie, la bicicleta es ya una opción real en muchas ciudades y el uso del transporte público está creciendo de nuevo. Junto a los modos tradicionales empiezan a surgir cada vez más alternativas como sistemas de bicicleta pública, alquiler de motos eléctricas o servicios de ‘car-sharing’ que hacen que cada vez sea menos necesario el coche propio para desplazamientos urbanos.

Pero aunque las acciones llevadas a cabo y las nuevas alternativas limpias nos animen a ser optimistas, es imprescindible incrementar la firmeza de las acciones en defensa de la movilidad sostenible si queremos frenar a tiempo el cambio climático. Para cumplir el límite de 1,5ºC en el incremento de temperatura fijado por los gobiernos en el Acuerdo de París es necesario limitar de forma drástica las emisiones de CO2, un cambio que pasa por la extinción del motor de combustión interna.

La transición del modelo de movilidad ya tiene una hoja de ruta fijada: será más limpio, con más opciones para moverse y accesible a toda la población, con el coche eléctrico y compartido como un medio más cuando sea imprescindible, y no como el vehículo hegemónico (y a veces, el único) que es ahora.

Con estos objetivos desde Greenpeace estamos trabajando con las principales ciudades españolas para que se comprometan a realizar acciones concretas que reduzcan el número de automóviles en sus calles. Madrid, Barcelona, Valencia, Pamplona, Santiago, Albacete o Sevilla son algunas de las ciudades que han asumido el reto Neopolitan.

A través de la redacción de Planes de Movilidad Urbana y la posterior ejecución de las medidas recogidas en los mismos, es posible establecer las condiciones necesarias y las alternativas adecuadas para que el coche deje de ser la única opción para moverse. La decisión última, claro, depende de nosotros mismos.

Fuente original: Greenpeace

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés