Niños de cinco colegios de València consiguen ahorro energético de 40 toneladas de CO2 con el programa 50/50

La propuesta educativa, promovida desde la Unión Europea, se centra en la concienciación del alumnado y la generación de hábitos eficientes.

Los alumnos de cinco colegios públicos de València han conseguido un ahorro energético de más de 24.000 euros y de 40 toneladas de emisiones de CO2 al cambiar los hábitos de consumo de sus centros escolares e implantar prácticas para una mayor eficiencia, en el marco del proyecto educativo 50/50.

Se trata, en concreto, de los niños del colegio Lluís Vives, Doctor Lopez Rosat, Santiago Calatrava, Sant Isidre y Cervantes, que han participado este lunes en el acto de entrega de los resultados de la iniciativa ’50/50 València Cambia por el clima’, junto al alcalde de la ciudad, Joan Ribó; el concejal de Energías Renovables y Cambio Climático, Roberto Jaramillo; la edil de Educación, Maria Oliver, y el de Gobierno Interior, Sergi Campillo.

La propuesta educativa, promovida desde la Unión Europea, se centra en la concienciación del alumnado y la generación de hábitos eficientes. En su primera edición, ha conseguido un ahorro energético de más de 24.000 euros y de 40 toneladas de emisiones de CO2. Así, este piloto ha reducido el consumo de agua y electricidad en los cinco colegios con un ahorro medio del 18,07%. El Ayuntamiento devolverá a cada una de las escuelas el ahorro generado: el 50% en beneficios económicos para invertir en las necesidades de la escuela, y el otro 50% deberá ir destinado a reinvertir en nuevas acciones que representen más ahorro.

Delegados energéticos, reuniones y decálogos

Los pequeños del colegio Arquitecto Santiago Calatrava han explicado durante el acto que han implicado en su proyecto de eficiencia energética a todos los alumnos, padres y al personal del centro. Eligieron delegados energéticos por cada clase, encargados de cerrar las puertas de las aulas o apagar las luces.

«Hicimos una gráfica de las temperaturas diarias» para detectar qué «clases son más frías o más calientes y así controlar la calefacción», han detallado, al tiempo que han explicado que han controlado el ahorro del colegio con semáforos que lucían en verde el mes que conseguían su objetivo. En total, su esfuerzo se ha materializado en 3.000 euros de ahorro, que destinarán a «mejoras en el colegio para seguir ahorrando», han agregado.

Desde el colegio Cervantes, «todos los alumnos, padres y madres han colaborado en combatir el cambio climático», con la «esperanza de que algún día se vea derrotado», han destacado los escolares. Entre otras medidas, han elaborado un panel energético para supervisar su ahorro todos los meses. La escuela tenía un importe de partida de 34.200 euros y ha conseguido ahorrar más de 2.200 euros.

Por su parte, los niños del López Rosat han resaltado que organizaron sesiones informativas para dar a conocer el proyecto a todo el alumnado del centro, además de las reuniones entre el personal municipal y los niños nombrados encargados energéticos del centro. Estos encargados energéticos apagaban las luces o comprobaban los contadores de agua, electricidad y la caldera. Los jóvenes también elaboraron un decálogo ce ahorro energético que difundieron por toda la escuela. Estas y otras prácticas les han permitido ahorrar más de 8.700 euros.

Unas medidas similares se promovieron en el colegio Sant Isidre, con pequeños que han ejercido de ‘ecorresponsables’ y han velado que se apaguen todas las luces y los ordenadores. Además, se han reunido con miembros del Ayuntamiento para compartir los avances. Los alumnos han medido las temperaturas en el centro para regular la caldera, han estudiado los planos de las instalaciones para ver qué radios eran prescindibles y han hecho partícipes al resto de estudiantes del colegio. Con este trabajo, han ahorrado 5.500 euros y una parte ha servido para celebrar una fiesta de concienciación, con talleres y murales que promueven los buenos hábitos energéticos.

«Fundamental para la humanidad»

El alcalde de València, Joan Ribó, ha puesto en valor el trabajo de los niños en aras de un objetivo «fundamental para la humanidad», ya que el «cambio climático no es una broma», si no que genera «gravísimos problemas» que continuarán «si no se le pone en remedio», ha advertido. Además, ha felicitado a los pequeños por realizar una labor «muy parecida a la de ingenieros de la energía» que diseñan planes para reducir el gasto energético en instituciones y centros, ya que además cambiar los hábitos de consumo es «una de las mejores maneras para disminuir los gases de efecto invernadero y mejorar el rendimiento.

El primer edil ha destacado además que los escolares, cuando llegan a casa, «continúan con la faena» de promover buenas prácticas energéticas. «Vuestro trabajo ayuda no solo en los colegios, sino enseñando a las familias para una mejor eficiencia en las casas», ha celebrado.

Joan Ribó ha remarcado también que gracias al trabajo colectivo de los niños, «se puede dedicar recursos a hacer una excursión» o «comprar libros». «Unos recursos muy importantes que habéis ganado vosotros», ha indicado a los estudiantes, antes de agradecer su papel en «enseñar a la sociedad que se puede ahorrar energía«.

«Cambiar los hábitos de los adultos»

Por su parte, María Oliver ha remarcado que propuestas como la de 50/50 complementan el currículum académico de los niños y, al mismo tiempo, hace de ellos una «herramienta para cambiar los hábitos de los adultos. Del mismo modo, Jaramillo ha calificado los resultados de «impresionantes» y ha comunicado que «el año que viene se ampliará el número de colegios a diez, ya que es necesaria la educación ambiental». El edil ha resaltado que las campañas emprendidas por el consistorio para promover la sostenibilidad se aplican de «forma transversal», para «cambiar el mundo entre todos».

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