El gran teatro del CO2

El presidente Barack Obama participará en la Cumbre de Copenhague sobre cambio climático, que se celebrará del 7 al 18 de diciembre próximos, donde anunciará que EEUU está dispuesto a recortar sus emisiones de CO2 en un 17% en 2020, en un 30% en 2025 y en un 42% en 2030, respecto a los niveles de 2005.

Ahora los Veintisiete examinarán las posibilidades para que EEUU ‘se comprometa más’, por ejemplo, mediante actuaciones adicionales contra la deforestación y en los países en vías de desarrollo.

Pero, los gobiernos de la UE deben mantener su liderazgo político para lograr que en la conferencia de Copenhague se alcance un acuerdo ambicioso y vinculante. En una resolución aprobada recientemente se recoge la posición de la Eurocámara de cara a la cumbre. En ésta los eurodiputados exigen objetivos de reducción de emisiones, tanto para los países desarrollados como para los que se encuentran en vías de desarrollo, compromisos financieros claros y la aplicación de sanciones en caso de incumplimiento.

El texto aprobado pide a los Jefes de Estado y de Gobierno de los países que participarán en la cumbre que ‘den a este asunto máxima prioridad y que den prueba de su liderazgo político’. Además, solicitan a la UE que continúe desarrollando una política exterior en materia de clima y de expresarse con una sola voz para mantener su papel de líder en las negociaciones.

Los eurodiputados dicen que, como mínimo, las partes deben alcanzar en los primeros meses de 2010 un acuerdo jurídicamente vinculante que entre en vigor el 1 de enero de 2013.

El presidente alemán de la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento, Jo Leinen, ha asegurado que ‘la UE ha mantenido una posición de liderazgo en la lucha por la protección del clima y queremos mantenerla en Copenhague. Por eso, tenemos que insistir en nuestra oferta de reducir las emisiones de CO2 un 30% en 2020’.

Además, los eurodiputados destacan que un acuerdo en Copenhague podría estimular un ‘New Deal sostenible’, que impulse promueva las tecnologías ecológicamente sostenibles, la energía renovable y la eficiencia energética, reduzca el consumo de energía y garantice nuevos puestos de trabajo y la cohesión social, tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo.

Por su parte, el Gobierno chino ha anunciado que el país reducirá de manera voluntaria para el año 2020 la intensidad de las emisiones de CO2 por unidad de Producto Interior Bruto (PIB) entre un 40 y un 45% respecto a los niveles de 2005. Esto supone doblar los esfuerzos del país asiático, que en un principio fijó la reducción en un 20%.

Esta medida que supone una importante contribución a los esfuerzos globales para combatir el cambio climático, forma parte de un nuevo plan de acción nacional. El primer índice de reducción de emisiones anunciado por China será un ‘objetivo vinculante’ que se incluirá en los planes sociales y económicos a medio y largo plazo. Además, se lanzarán medidas para analizar, supervisar y valorar el estado de implantación.

China también prevé dedicar más esfuerzos al desarrollo de la energía nuclear y de las energías renovables para garantizar un consumo de este tipo de energías del 15% del total de energía primaria utilizada en 2020. Otra medida importante se refiere a la reforestación. El Gobierno chino prevé plantar más árboles y aumentar la extensión y la reserva de bosques en 40 millones de hectáreas y 1.300 millones de metros cúbicos frente a los niveles de 2005.

 

Isrcer.org

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