La Casa Blanca dice que un pacto «vacío» sería «mucho peor» que no alcanzar ningún acuerdo

«No vamos (a Copenhague) con el propósito de alcanzar algo que se llama acuerdo. Queremos algo que funcione para la comunidad internacional pero que también funcione para Estados Unidos. Creemos que los elementos para alcanzar un pacto están ahí», declaró en Washington a los medios de comunicación el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.

   Gibbs subrayó que cualquier acuerdo debe incluir un mecanismo de transparencia para garantizar que todos los países cumplen sus obligaciones de reducción de emisiones.

   El presidente estadounidense, Barack Obama, llegará mañana viernes por la mañana a la capital danesa, donde se unirá a otros 120 dirigentes mundiales, aproximadamente, con el objetivo de cerrar un acuerdo para reducir las emisiones.

   Cuando le preguntaron si al presidente le preocupa volver de Copenhague con las manos vacías por segunda vez este año –la primera fue el pasado octubre, cuando Chicago no logró ser elegida como sede de los Juegos Olímpicos de 2016–, Gibbs dijo que «volver con un acuerdo vacío sería mucho peor que volver con las manos vacías».

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   Obama pretende estar en Copenhague menos de un día, un tiempo quizá demasiado breve para limar las diferencias entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo que han dificultado las dos semanas de conversaciones. Sin embargo, su presencia en sí puede ayudar a la consecución de un pacto.

   La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, intentó superar hoy el punto muerto en el que se encuentran las negociaciones anunciando que Estados Unidos está dispuesto a ayudar a movilizar 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 con el fin de ayudar a los países pobres a enfrentarse al cambio climático.

   Estados Unidos ha propuesto disminuir sus emisiones en un 17 por ciento para 2020 respecto a los niveles de 2005. Eso representa una reducción de un 3 por ciento respecto a los niveles de 1990, que es la fecha de referencia de la Unión Europea y otros países.

POSIBLES OPCIONES DE OBAMA

   Es poco probable que Obama proponga en Copenhague una meta más ambiciosa, pese a que es algo que han pedido muchos países. Sus objetivos se basan en un proyecto de ley que ha sido aprobado por la Cámara de Representantes pero que debe obtener el visto bueno del Senado para poder convertirse en ley.

   Los grupos ecologistas creen que Obama podría dar un vuelco a las conversaciones manifestando su apoyo al proyecto de ley del Senado, que contiene el objetivo de reducir las emisiones en un 20 por ciento, y empleándose a fondo en el tema del cambio climático una vez se apruebe la reforma del sistema sanitario estadounidense, que ahora mismo es una de las máximas prioridades del presidente.

   En cuanto a la ayuda que piden las naciones pobres para adaptarse al cambio climático, Obama podría comprometerse a pedir al Congreso más dinero para los presupuestos de 2011.

   Pero si el dirigente estadounidense pone sobre la mesa un objetivo más ambicioso para reducir las emisiones, el Partido Republicano no dudaría en criticarle, ya que, a su juicio, Estados Unidos está yendo demasiado rápido sin obtener demasiado a cambio de grandes economías en desarrollo como China e India.

   Sin embargo, si opta por ser cauteloso y las negociaciones en Copenhague acaban decayendo, se le relacionará con ese fracaso y esto podría afectar negativamente a sus esfuerzos por que se apruebe en Estados Unidos la ley contra el cambio climático y también a su credibilidad ante otros dirigentes internacionales.

   En opinión de Alden Meyer, director de estrategia y política en el Sindicato de Científicos Preocupados, Obama «está, de alguna manera, condenado si lo hace y también si no lo hace».

ECOticias.com – ep

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