El yodo del polvo del desierto puede acabar con el ozono

Según la CU Boulder es muy posible que el yodo contenido en el polvo del desierto pueda contribuir a la disminución de la contaminación aérea, pero también podría prolongar la vida útil de algunos gases de efecto invernadero incluido el dióxido de carbono (CO2) y destruir el ozono.

Un elemento dual

En los desiertos es normal que los vientos levanten un finísimo manto de polvo, que es capaz de llegar hasta las capas más altas de la atmósfera. Según un estudio publicado por la revista Science Advances, este polvo contiene varios elementos entre los que destaca el Yodo, capaz de desencadenar reacciones químicas que acaban con parte de la contaminación aérea, pero que también ayuda a asentar a los gases de efecto invernadero.

Según uno de los autores del estudio, el mismo yodo que está presente en la sal de mesa, puede consumir el ozono a nivel atmosférico. A estas conclusiones se llegó tras analizar los datos obtenidos años atrás, gracias a mediciones aéreas y de gran precisión en la atmósfera sobre el Océano Pacifico oriental, zona de influencia de los grandes desiertos americanos.

Este es un hallazgo que tiene varias implicaciones, ya que, si bien puede contribuir a ‘limpiar’ la contaminación, la misma química del yodo es capaz de hacer que los gases de efecto invernadero como el CO2, permanezcan en la atmósfera por más tiempo. Lo más preocupante es que aún no se conoce en profundidad el ciclo del yodo y será necesario considerar todas las fuentes del mismo.

Muchas especulaciones

- Advertisement -

Los científicos que estudian la atmósfera se han interesado en los efectos que puedan tener estos finos mantos de polvo, puesto que se ha comprobado que a menudo cuando hay una alta concentración de dicho polvo (que puede afectar a las personas, a los cultivos y al medio ambiente en general) baja la de ozono.

Se especulaba que, en determinadas condiciones, la química del yodo consumía el ozono, pero faltaban las pruebas que lo demostraran. Los experimentos de laboratorio indicaban que había una forma gaseosa del yodo que era capaz de devorar el ozono, aunque recién ahora se ha comprobado la relación que existe entre el polvo, el yodo y el ozono.

Gracias a los vuelos que se realizaron sobre Chile y Costa Rica se pudo comprobar que el polvo que llegaba desde América del Sur hasta alta mar tenía niveles sorprendentemente altos de yodo gaseoso, pero se necesitaba una prueba fehaciente de la conexión entre este y el ozono.

Conclusiones y más preguntas

La National Science Foundation llevó a cabo una misión llamada ‘Intercambio de la troposfera del océano tropical de halógenos reactivos e hidrocarburos oxigenados’, más conocida como TORERO, que finalmente consiguió captar en una fotografía el polvo de los desiertos de Sechura y Atacama en Perú y Chile.

Cuando se realizó el análisis de dicha imagen se pudo comprobar que en las zonas en las que el polvo desértico tenía concentraciones muy altas de yodo gaseoso, las de ozono bajaban en picado. Lo que aún se sigue investigando es el mecanismo que permite que suceda este tipo de fenómenos; los investigadores señalan que aún les quedan muchas preguntas sin responder, pero son más concisas y más específicas que las que tenían ‘a priori’.

Lo que sí les ha quedado muy claro es que las reacciones del yodo a nivel atmosférico pueden aumentar la vida útil de algunos gases de efecto invernadero como el CO2 y el metano y agotar el Ozono, que a esas alturas no es un contaminante sino una protección contra los rayos solares. El peligro que ven es que, si el yodo que contiene el polvo redujese la cantidad de ozono de la estratosfera, podría retrasar la recuperación de la capa.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés