El ser humano es capaz de adaptar su temperatura confort por el calentamiento global

El trabajo, desarrollado por personal del Departamento de Química y Física Aplicadas de la Universidad de León en colaboración con un profesor de la Universidad de Salamanca, ha consistido en un estudio estadístico sobre la relación de las tres variables meteorológicas y las tres causas de muerte natural. Para ello, los científicos emplearon los datos de los observatorios meteorológicos de Castilla y León y los cruzaron con los de mortalidad de los hospitales del sistema público. Los datos eran mensuales, «por lo que no se reflejan los cambios repentinos de temperatura, como las olas de calor o los temporales de frío», explica a DiCYT Roberto Fraile, uno de los coordinadores del trabajo, «aunque en todo caso tienen poca influencia». El trabajo comprendió el periodo entre 1980 y 1998.

Con estos datos, los autores determinaron las condiciones idóneas en las que en Castilla y León se producen menos muertes por estas causas. Las condiciones ideales contemplaban una presión media de 915 hectopascales, lo que supone, en la meseta, una presión equivalente de 1.000 milibares. La temperatura ideal era primaveral, entre 17 y 20 grados, con valores mínimos de entre 11 y 18 y máximos entre 24 y 27 grados. A menor y mayor temperatura se producían más fallecimientos. Respecto a la humedad, los valores óptimos se situaron entre el 24% y el 51%, «aunque hay que tener en cuenta que la humedad es muy variable en la comunidad autónoma, con una humedad más alta en las provincias del norte por la presencia de sistemas montañosos y, por tanto, más precipitaciones, y más bajas en el centro, en las provincias de Zamora, Valladolid y Soria», explica Fraile. Los resultados se publican en el número de julio de la revista científica International Journal of Biometeorology.

Aumento de la mortalidad

Durante las dos décadas sometidas a estudio, los científicos detectaron un incremento de la mortalidad relativa a problemas de los sistemas cardiovascular, respiratorio y digestivo, con un incremento del seis, 16 y cuatro por mil respectivamente en este periodo. «No creo que se pueda atribuir a la Meteorología, sino más bien al envejecimiento de la población», subrayó Fraile. Paralelamente al aumento de la mortalidad, las condiciones idóneas se incrementaron, según expusieron los expertos XXIème Colloque de l’Association Internationale de Climatologie, que se celebró en Montpellier (Francia) hace dos años.

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Los investigadores establecieron periodos quinquenales y observaron dos tipos de tendencias. En el caso de las dolencias de tipo circulatorio, cuando aumenta la temperatura en el medio ambiente, se incremente la de confort para estos dos tipos de dolencia, «lo que significa una cierta adaptación al medio», indican los expertos. En el caso de las causas de mortalidad del sistema digestivo, la reacción frente a la temperatura ambienta pareció ser opuesta. En el sistema respiratorio, no se obtuvieron datos concluyentes. Hay que tener en cuenta que las causas de mortalidad por razones circulatorias o digestivas muestran picos en invierno, mientras que las digestivas tienden a concentrarse en el periodo estival. «Nuestra temperatura óptima se ha ido adaptando al cambio climático», resume Roberto Fraile.

Metodología «novedosa»

Para realizar el estudio, los investigadores emplearon una metodología estadística «novedosa» en esta campo: el análisis de componentes principales. Los científicos contaban con datos autonómicos sobre mortalidad de las tres causas, pero los datos meteorológicos eran provinciales. A través del análisis de componentes principales se logró recrear los datos de un observatorio meteorológico de toda Castilla y León: «En las nueve dimensiones del estudio, una por cada provincia, se estableció una nube de puntos de las temperaturas, humedad y presión. En algún lugar de esta nube, existía una dirección en la que se mostraban los mayores extremos de estos valores, la línea era más larga», explica Roberto Fraile. Esta línea de valores, en cada una de las tres variables, se asumió como la del valor más adecuado para el conjunto de la comunidad autónoma. «El observatorio hipotético es capaz de representar a toda Castilla y León porque, aunque es un territorio muy extenso, presenta una superficie generalmente llana y homogénea».

El trabajo ha sido realizado por los investigadores del Departamento de Química y Física Aplicadas de la Universidad de León Roberto Fraile, María Fernández Raga, Covadonga Palencia y Amaya Castro, y Tomás Clemente, del Departamento de Física General y de la Atmósfera de la Universidad de Salamanca. ¿Somos capaces de adaptarnos al cambio climático?, se preguntaron estos autores. «La temperatura con el más bajo número de decesos sigue el mismo patrón que el calentamiento global», responden.

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