El ministro de Empresa de Italia, Adolfo Urso, ha pedido suspender el sistema ETS, el mecanismo europeo que fija un precio a las emisiones de CO₂, al considerar que “condena” a las compañías del bloque frente a sus competidoras internacionales.
La propuesta reabre el debate en la Unión Europea sobre el equilibrio entre transición climática y competitividad industrial, en un contexto de revisión del instrumento impulsado por la Comisión Europea.
Italia cuestiona el sistema ETS y pide su suspensión
El Gobierno italiano considera que el sistema ETS encarece la producción europea y favorece la deslocalización industrial.
El ministro de Industria italiano criticó el marco de comercio de emisiones de la Unión Europea. El mandatario ha argumentado que genera un doble efecto negativo que debe abordarse con prontitud para proteger la competitividad europea.
Advirtió que el mecanismo fomenta la especulación financiera a la vez que desplaza la producción industrial fuera del bloque. En su opinión, perjudica a las empresas europeas que compiten con otras que operan con normas ambientales más laxas.
Críticas al precio del carbono y la competitividad
El ministro de Empresa de Italia, Adolfo Urso, abogó este jueves por «suspender» el sistema de comercio de carbono de la UE, que pone un precio a las emisiones de CO2 por parte de la industria, porque considera que «condena» a las compañías del bloque frente a sus competidoras de otros países.
En su opinión, el sistema ETS «tal y como está formulado hoy es un impuesto sobre las empresas energéticas» europeas, que se arriesgan «a ya no ser competitivas» a escala global, por lo que «es necesario suspenderlo» a la espera de una reforma que debe ser «global, organizada y eficaz».
Urso defendió que este mecanismo tiene «un efecto perverso doble» que «hay que bloquear rápidamente», porque «favorece la especulación financiera» y al mismo tiempo impulsa la deslocalización de plantas industriales fuera del territorio comunitario.
División entre los Estados miembros
«Hay que suspender lo que todos sabemos que no funciona, condena las empresas europeas a no ser competitivas con los empresas de otros países», advirtió antes de participar en la reunión de ministros de Industria del bloque.
El sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) es el principal instrumento de la UE para reducir de manera paulatina sus emisiones de CO2, aunque en las últimas semanas algunos Estados miembros del bloque lo han puesto en entredicho.
Estas capitales consideran que el aumento del precio de las emisiones encarece la producción industrial de la UE y sitúa en desventaja a las plantas europeas, a las que el mecanismo obliga a comprar derechos de emisión para poder operar.
Francia y Alemania apuestan por reformas prudentes
En el contexto de los debates de la UE para mejorar su competitividad económica ha surgido la idea de revisar este mecanismo y los países más partidarios de hacerlo son Italia y los socios del este del club, aunque la idea no convence a todos por igual.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió tras la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno dedicada a la competitividad comunitaria que la institución presentaría una propuesta de revisión que llevaría de nuevo a los líderes en la reunión prevista el 19 y 20 de marzo.
Aunque no está en la agenda formal de la reunión de los ministros de Industria, las capitales ya se están posicionando de cara a esta propuesta, dejando patente la división en cuanto a la ambición de la reforma.
Suecia defiende el sistema como herramienta climática clave
Por ejemplo, el responsable de Industria del Gobierno francés, Sébastien Martin, pidió optar por la «prudencia» en dicha reforma, puesto que, aunque hay un «cierto número de elementos» del sistema ETS que pueden ser revisados, París no apoya un cambio de gran calado en su funcionamiento.
Por parte de Alemania, la ministra de Asuntos Económicos y Energía, Katherina Reiche, aseguró que la Gobierno federal es partidario de reformar el instrumento para lograr que «los incrementos de precio sean manejables» y proteger a las industrias europeas intensivas en el uso de energía.
También se refirió a este asunto la viceprimera ministra y ministra de Energía e Industria de Suecia, Ebba Busch, quien defendió que el ETS es «uno de los instrumentos más exitosos de la UE» para reducir sus emisiones sin afectar al crecimiento económico.
La Comisión Europea prepara una propuesta de revisión
Su país, dijo, está «abierto» a realizar pequeños ajustes pero no apoya «erosionar» su funcionamiento porque «eso perjudicaría a la enorme transición industrial de los últimos 10 o 20 años» y «cuestionaría si se puede confiar en lo que dice la UE» en los foros internacionales.
Preguntado por esta cuestión en la rueda de prensa posterior al encuentro, el vicepresidente de Industria del Ejecutivo comunitario, Stéphane Séjourné eludió anticipar el sentido de lo que propondrá Bruselas pero subrayó que el mecanismo «tiene que seguir siendo un instrumento de inversiones» a través de los ingresos que genera la compra de créditos porque «ahora la percepción de una serie de industrias es que es un impuesto».
El Régimen de Comercio de Emisiones de la UE sigue siendo la principal herramienta de la UE para reducir gradualmente las emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, el aumento de los precios de los permisos ha suscitado preocupación en varios Estados miembros.
Los países siguen divididos sobre las posibles reformas. Algunos están a favor de ajustes para aliviar los costes de las industrias con un uso intensivo de energía. Mientras que otros advierten que cambios importantes podrían debilitar la credibilidad climática y la transición industrial a largo plazo. Seguir leyendo en CO2.



















