Andalucía es la primera comunidad en elaborar sus escenarios climáticos de futuro para paliar los efectos de cambio global

El Programa Andaluz de Adaptación al Cambio Climático se convierte de esta manera en un instrumento de primera utilidad para conocer la realidad a la que se va enfrentar Andalucía en los próximos años y prever soluciones a los problemas que se avecinan. «Es un compromiso de garantía y seguridad para la ciudadanía andaluza», ha indicado el consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, que ha informado sobre esta iniciativa tras el Consejo de Gobierno.

De hecho, el plan se basa en un estudio pormenorizado de las principales variables del clima que se darán en Andalucía en el siglo XXI. Se espera un aumento de las temperaturas máximas que puede llegar a 5ºC al final del siglo, y un incremento de los procesos de sequía en determinadas zonas del territorio.

Este Programa de Adaptación gira en torno a cuatro subprogramas que contemplan el impulso de medidas de acción inmediata, el análisis sectorial de evaluación de los efectos, el desarrollo de medidas sectoriales de adaptación y la mejora continua del conocimiento y la gobernanza.

Los trabajos de adaptación abarcan todos los sectores y recursos susceptibles de sufrir las consecuencias de estos cambios en Andalucía, desde la agricultura a la salud, pasando por la industria, el turismo, el territorio o el agua. Esta iniciativa permite también desarrollar y ampliar el conocimiento estratégico sobre los futuros impactos, impulsando una acción concertada desde las distintas administraciones y promoviendo la formación y participación de los todos los agentes socioeconómicos que se verán afectados por estos cambios.

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Entre otras acciones, el programa recoge la incorporación en la planificación hidrográfica de los escenarios de clima futuros que ha elaborado la Consejería de Medio Ambiente, el estudio de los cambios de temperatura y precipitación previstos en la agricultura, la implantación de sistemas de alerta temprana para la identificación de situaciones de riesgo como olas de calor o transmisión de enfermedades por insectos que se adaptan a las nuevas condiciones climáticas.

Está previsto también la elaboración de un mapa de riesgo ante inundaciones y avenidas, el desarrollo de campañas de divulgación y sensibilización para fomentar hábitos higiénicos y de seguridad alimentaria en los hogares y en el sector de la hostelería, la realización de planes de reconversión para la adaptación de los espacios de alta montaña a las nuevas condiciones climáticas; así como la adecuación progresiva de las edificaciones e infraestructuras a las nuevas condiciones del clima.

Otra de las medidas recientes emprendidas por la Junta de Andalucía para profundizar en el conocimiento de este fenómeno es la creación de una Red Andaluza de Observatorios del Cambio Global, que estará integrada por los espacios naturales de Sierra Nevada, Doñana, las dehesas de Sierra Morena, los subdesiertos de Almería y el Estrecho.

Estrategia Cambio Climático

El Programa de Adaptación se desarrolla en el marco de la Estrategia Andaluza contra el Cambio Climático, puesta en marcha en el año 2002 por la Junta de Andalucía. Esta iniciativa, pionera en España, nació para mejorar el conocimiento sobre el cambio climático en Andalucía, garantizar la adecuada coordinación institucional, analizar la vulnerabilidad e impactos del cambio climático en los diferentes sectores socioeconómicos y ámbitos territoriales y establecer medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la comunidad.

Para la consecución de estos objetivos la Junta aprobó en 2007 el Plan Andaluz de Acción por el Clima, dirigido a reducir las emisiones del sector difuso, es decir, las emisiones que proceden del transporte, la agricultura, la gestión de los residuos y las pequeñas industrias.

La totalidad de las 140 medidas que recoge este documento se están ejecutando ya. En el último análisis cuantitativo de cumplimiento de este plan, referido a 2008, se constata que se habían puesto en marcha 800 actuaciones con una inversión de 735 millones de euros, que suponían unos 4 millones de toneladas de CO2 evitadas por año.

Entre estas medidas destacan las relacionadas con la concesión de ayudas para la transformación de la energía en procesos industriales, tratamientos de restauración sobre 420.000 hectáreas de áreas con grado muy alto de desertificación, producción y comercialización de biomasa generada mediante trituración de residuos leñosos o la concesión de subvenciones para promocionar la eficiencia energética en establecimientos de alojamiento turístico y de ocio.

Junta de Andalucía

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