La ampliación de aeropuertos en España podría añadir 35 millones de toneladas de CO2, mientras el crecimiento del tráfico amenaza con neutralizar los avances logrados mediante combustibles sostenibles y aviones más eficientes.
Las políticas de ampliación y expansión de los aeropuertos de nuestro país abren un nuevo debate y polémica debido al impacto sobre el impacto ambiental que tiene el transporte aéreo. Y es se habla de unas ampliaciones que pueden traer consigo hasta 35 millones de toneladas adicionales de CO₂ al atmósfera.
Y todo esto en un escenario marcado por el aumento de pasajeros y operaciones cada año. Según los expertos, el hecho de que se incremente el tráfico aéreo puede dar al traste con todo lo ganado gracias a los combustibles sostenibles y a la suma de aviones más eficientes.
¿Cómo compatibilizar la ampliación de aeropuertos con los objetivos climáticos?
Las emisiones de la aviación en España están creciendo más rápido que en cualquier otro gran país europeo, según un estudio publicado por la organización Transport & Environment (T&E), que advierte de que los planes de ampliación de los principales aeropuertos españoles agravarán esa tendencia.
España pretende ampliar simultáneamente doce de sus aeropuertos con mayor tráfico, entre ellos Madrid, Barcelona, Palma y Málaga, que concentraron en 2025 dos tercios (66 %) de las emisiones correspondientes a vuelos con salida desde el país, según el análisis de T&E.
Esa organización calcula que las ampliaciones previstas en esos cuatro aeropuertos generarán 35 millones de toneladas adicionales de CO2, una cantidad equivalente aproximadamente a las emisiones anuales de toda la economía portuguesa.
Sólo la ampliación del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas supondría 23 millones de toneladas adicionales de CO2 a lo largo de 25 años, según las estimaciones de la organización.
El estudio analiza los planes de expansión de 20 grandes aeropuertos de diez países europeos y concluye que todos ellos superarían entre dos y tres veces el presupuesto de carbono que les correspondería en una trayectoria compatible con limitar el calentamiento global a 1,7 grados.
Ese exceso se produciría incluso teniendo en cuenta una mayor utilización de combustibles sostenibles de aviación (SAF) y las mejoras previstas en la eficiencia de los aviones.
Contaminación y cambio climático
Sólo la ampliación del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas supondría 23 millones de toneladas adicionales de CO2 a lo largo de 25 años, según las estimaciones de la organización.
«Aumentar el volumen de tráfico añadiendo pistas y ampliando terminales anula cualquier beneficio derivado de combustibles más limpios o motores más eficientes. Ninguna mejora tecnológica plausible puede cerrar la brecha a tiempo», afirmó en un comunicado la responsable de la campaña Travel Smart de T&E, Denise Auclair.
Los mayores excesos respecto al presupuesto de carbono calculado por la organización se producirían en los aeropuertos de Lisboa y Oporto, que alcanzarían 2,8 veces el presupuesto que les correspondería, seguidos de Dublín, con 2,6 veces.
T&E sostiene que, con los actuales planes de crecimiento del tráfico, la aviación europea agotaría este año el presupuesto de carbono que le quedaría para mantenerse en una trayectoria compatible con limitar el calentamiento a 1,5 grados y en 2033 agotaría el correspondiente a 1,7 grados.
La organización reclama a los Gobiernos que frenen las ampliaciones aeroportuarias que excedan los presupuestos de carbono compatibles con el Acuerdo de París, eliminen las exenciones fiscales de la aviación y establezcan presupuestos de carbono para cada aeropuerto.
También propone gravar adecuadamente el queroseno, aplicar el IVA a los billetes, incluir todos los vuelos internacionales en el mercado europeo de derechos de emisión y orientar las ayudas públicas hacia alternativas de transporte menos contaminantes.













