Cooperativismo lácteo reduce un 30 % su huella de carbono para 2030

Publicado el: 25 de febrero de 2026 a las 09:45
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Cooperativismo lácteo reduce un 30 % su huella de carbono

El cooperativismo lácteo reduce un 30 % su huella de carbono como gran objetivo para 2030 y se posiciona como referente en la transición ecológica del sector agrario. Ocho de las principales cooperativas españolas ya trabajan de forma coordinada para acelerar este recorte de emisiones.

Con una producción conjunta de 1,5 millones de toneladas de leche al año, el sector aspira a evitar la emisión de 0,45 millones de toneladas de CO₂ equivalente. Avanzando hacia una ganadería más eficiente, innovadora y climáticamente responsable.



Cooperativismo lácteo reduce un 30 % su huella de carbono antes de 2030

Ocho grandes cooperativas españolas se comprometen a recortar emisiones en 0,45 millones de toneladas de CO₂ equivalente antes de 2030.

Una de las cooperativas que impulsa la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o GEI es Covap. La misma ya redujo la huella de carbono por litro de leche en un 18 % entre 2020 y 2024 en 230 explotaciones.

Su estrategia abarca todo el ciclo de vida de la leche, centrándose en las emisiones entéricas. Además de la alimentación de precisión y la gestión de las deyecciones, que representan más del 90 % de las emisiones totales.



El cooperativismo lácteo español se ha convertido en un abanderado de la sostenibilidad al liderar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agrario, con medidas que llevan ya años implementado, pero con el objetivo de llegar a 2030 reduciendo un 30 % su huella de carbono.

Conversión 1:1 en emisiones por litro de leche

Este sector emite cerca del 1 % de las emisiones de dióxido de carbono del total de actividades que sustentan la economía española.

Tras años de esfuerzo, las ganaderías de vacuno de leche han rebajado sus emisiones hasta lograr la conversión 1:1, es decir, un 1 kilo de CO2 equivalente emitido por litro de leche producido, según el estudio Climate Neutral Farms.

Uno de los principales compromisos es el que han adquirido recientemente las ocho principales cooperativas lácteas del país (Aira, Central Lechera Asturiana, Covap, Kaiku, Coinga, Clun, Agrocantabria y Cadí) porque quieren reducir un 30 % su huella de carbono para 2030.

Teniendo en cuenta que producen 1,5 millones de toneladas de leche al año (el 20 % del total nacional) por las que emitirían 1,5 millones de toneladas de CO2 equivalente, cuando alcancen dicho -30 % habrán reducido su huella en 0,45 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Energías renovables y eficiencia industrial

Una de las cooperativas comprometidas con mitigar las emisiones es Covap, que ha reducido -de 2020 a 2024- un 18 % la huella de carbono en cada litro de leche de vaca gracias a un plan estratégico que llega a 230 ganaderías y que abarca al 80 % del total de litros de leche que procesa.

Ana Alicia Bolívar es la responsable de Sostenibilidad de la cooperativa y ha recordado que eso equivale a retirar 56.000 coches de combustible fósil durante un año.

El plan llega a todo el ciclo de vida de la leche, con un foco puesto en la reducción de emisiones entéricas, nutrición animal avanzada y gestión de purines porque representan más del 90 % de las emisiones totales.

A nivel industrial, se trabaja en una mayor eficiencia energética y, de hecho, se implementó un nuevo modelo que compagina el uso de energía fotovoltaica con biomasa y biogás para que al menos el 65 % de la energía consumida sea de origen limpio.

Alimentación de precisión y reducción de metano

El grupo Central Leche Asturiana también está en esta senda y su directora de Sostenibilidad, Estefanía Iglesias, cuenta que llevan desde 2019 trabajando en este ámbito: ya han reducido un 50 % las emisiones industriales directas con medidas centradas en la eficiencia energética y otras como optimizar las rutas de recogida de la leche.

Una de las medidas por parte de los ganaderos consiste en ofrecer un servicio de nutrólogos que elaboran raciones individualizadas y ajustadas con el fin de evitar la sobrealimentación del ganado y buscar alimentos más digeribles que minimicen las emisiones entéricas -derivadas de la digestión-.

En cuanto al origen de esas materias primas para alimentación, se tiene en cuenta el tipo de semillas o el impulso a la rotación de cultivos para conseguir forrajes que secuestren más carbono, incorporando especies con raíces capaces de retener más carbono.

La gestión de purines, otro punto crítico en emisiones, la desarrollan a través de Biogastur, una empresa que transforma este desecho en biometano y biofertilizante que es reutilizado en las granjas.

El grupo cuenta además con una herramienta de cálculo de la huella de carbono para testar a todas sus ganaderías de forma personalizada.

Galicia y Asturias impulsan modelos sostenibles

En la cooperativa láctea gallega Aira calculan la huella de carbono desde 2020 y están incrementando el número de granjas analizadas hasta alcanzar el 90-95 % de la leche recogida, como objetivo final.

También tienen un protocolo interno de selección de materias primas destinadas a la fabricación de piensos, basado en criterios de sostenibilidad, especialmente en el caso de la soja, con un objetivo mínimo del 80 % procedente de zonas no deforestadas en 2026.

Su radio de acción no se limita a las ganaderías, sino que abarca toda la cadena de valor con medidas como la instalación de paneles solares en la cooperativa; la renovación de la flota por vehículos híbridos y eléctricos o la optimización de procesos logísticos.

La hoja de ruta de Aira recoge actuaciones graduales hasta 2030, comenzando con pruebas piloto en ganaderías representativas e incluye líneas de investigación en asuntos como la gestión avanzada de purines, alimentación de precisión para reducir el metano entérico o reducción del uso de nitrógeno mineral.

El grupo Central Lechera Asturiana ha reducido a la mitad las emisiones industriales directas desde 2019. Y lo ha hecho mediante una apuesta por la eficiencia energética. Junto con la optimización de rutas y la nutrición animal adaptada para reducir el metano procedente de la digestión.

En Galicia, Aira mide la huella de carbono a nivel de explotación. También promueve el abastecimiento de piensos sin deforestación y soluciones de biogás. Y planifica acciones climáticas graduales en toda su cadena de valor hasta 2030. Seguir leyendo en CO2

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