La Palma mantiene la vigilancia por gases tras la erupción del Tajogaite debido a que las mediciones de dióxido de carbono (CO2) y gas radón siguen detectando valores que obligan a extremar la precaución en varias zonas del oeste de la isla. Los últimos informes científicos respaldan la continuidad de los controles y del nivel amarillo del semáforo volcánico.
La decisión, avalada por el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca), refleja que, aunque no existen indicios de una nueva erupción, todavía persisten riesgos ambientales que requieren una vigilancia permanente para proteger la salud de los residentes y avanzar con seguridad en la recuperación de las áreas afectadas.
La Palma mantiene la vigilancia por gases tras la erupción del Tajogaite
El seguimiento del dióxido de carbono y del gas radón continúa siendo una prioridad en la isla cuatro años después de la erupción. Los científicos insisten en que la vigilancia debe mantenerse para garantizar la seguridad de la población y comprender la evolución de los fenómenos asociados al volcán.
Los expertos en emergencias mantienen la alerta preventiva en varios núcleos de La Palma tras detectar emanaciones persistentes de compuestos de origen natural. El control del volcán continuará inalterable para garantizar el seguimiento científico de estas fugas.
La investigación confirma que el dióxido de carbono propulsa el ascenso del gas radón desde las profundidades del subsuelo. Varias sondas instaladas registran actualmente valores que superan los límites legales fijados por la normativa de seguridad.
La Palma mantiene la vigilancia por gases tras la erupción del Tajogaite en Puerto Naos, La Bombilla y Tajuya
El comité asesor del Pevolca ha confirmado que los datos obtenidos en los últimos meses justifican mantener activas las medidas de vigilancia en Puerto Naos, La Bombilla y Tajuya, donde continúan registrándose emisiones de dióxido de carbono y concentraciones de gas radón que exigen un seguimiento constante.
La reunión, convocada a petición del Cabildo de La Palma, permitió actualizar el estado de las investigaciones desarrolladas desde la erupción del volcán Tajogaite en 2021, una de las mayores emergencias volcánicas registradas en España durante las últimas décadas.
Como consecuencia, el semáforo volcánico permanecerá en nivel amarillo, una medida preventiva que permite mantener operativos los protocolos de seguridad mientras continúan las investigaciones científicas sobre la evolución de los gases.
El radón centra una nueva fase de los estudios científicos
Uno de los aspectos que más preocupa actualmente es la presencia de gas radón, un elemento radiactivo de origen natural cuya concentración está siendo analizada mediante una amplia red de dispositivos distribuidos por las zonas más afectadas.
El presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, explicó que ya funcionan 105 detectores de trazas y 12 equipos de medición continua, de los cuales cuatro han registrado concentraciones superiores a los 300 becquerelios por metro cúbico, el nivel de referencia establecido por la normativa vigente.
El primer informe técnico ya ha sido remitido al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), organismo que evaluará los resultados y determinará las actuaciones que puedan ser necesarias. Paralelamente, el Cabildo estudia posibles medidas de mitigación en aquellos puntos donde se detecten valores elevados de forma persistente.
Una red de vigilancia tecnológica sin precedentes
La directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Carmen López, destacó el importante avance tecnológico que supone el sistema permanente de control desarrollado conjuntamente por el IGN y Involcan para supervisar el comportamiento del dióxido de carbono.
La red dispone actualmente de 1.800 sensores instalados en viviendas y locales comerciales. Cada dispositivo transmite información automáticamente cada cinco minutos, permitiendo conocer en tiempo real la evolución de las concentraciones de CO2 y activar protocolos de actuación cuando resulta necesario.
Este sistema convierte a La Palma en uno de los territorios volcánicos mejor monitorizados de Europa y proporciona una base científica de enorme valor para la gestión de futuras emergencias volcánicas y para la recuperación segura de las zonas afectadas.
La relación entre el dióxido de carbono y el gas radón
Las investigaciones desarrolladas durante los últimos meses han permitido confirmar una relación directa entre ambos gases. Según los expertos, el dióxido de carbono actúa como vehículo de transporte del gas radón, favoreciendo su desplazamiento desde el subsuelo hacia la superficie.
Por este motivo, las áreas donde se detectan mayores concentraciones de CO2 son también las que presentan una mayor probabilidad de registrar niveles elevados de radón, circunstancia que obliga a mantener una vigilancia específica en viviendas y edificios próximos a las coladas volcánicas.
Los científicos también han observado importantes variaciones diarias y estacionales en las mediciones obtenidas durante series temporales que ya superan los 16 meses, una circunstancia que hace imprescindible prolongar los estudios antes de extraer conclusiones definitivas sobre la evolución del fenómeno.
No hay señales de una nueva erupción, pero la vigilancia continuará
A pesar del seguimiento permanente, el Instituto Geográfico Nacional insiste en que actualmente no existe ningún indicador que apunte a una nueva erupción volcánica en Canarias a corto o medio plazo.
No obstante, los especialistas recuerdan que el archipiélago forma parte de una región volcánicamente activa, por lo que mantener redes de observación, sistemas de alerta y protocolos de protección civil constituye una herramienta esencial para anticipar cualquier cambio futuro.
La experiencia adquirida tras la erupción del Tajogaite está permitiendo desarrollar nuevos modelos de vigilancia que combinan tecnología, monitorización continua y análisis científico para proteger a la población con un nivel de precisión sin precedentes.
Una inmensa infraestructura tecnológica monitoriza en tiempo real centenares de inmuebles residenciales y comerciales de la isla canaria. Esta base de datos automatizada optimiza la protección civil frente a riesgos de toxicidad ambiental en zonas habitadas.
Aunque se descartan por completo indicios de una reactivación magmática inminente, el control institucional seguirá activo de forma indefinida. La prioridad administrativa es asegurarse de seguir los criterios técnicos de máxima rigurosidad.
La Palma mantiene la vigilancia por gases tras la erupción del Tajogaite: conclusiones
La recuperación de La Palma continúa avanzando, pero los expertos coinciden en que debe hacerse con el máximo rigor técnico. El seguimiento de los gases volcánicos seguirá siendo una de las principales prioridades mientras persistan concentraciones que puedan representar un riesgo para la salud.
La combinación de investigación científica, vigilancia permanente y coordinación entre administraciones permitirá adaptar las medidas de protección a la evolución real del territorio, garantizando que el regreso a la normalidad se produzca con todas las garantías para los residentes.
La Palma mantiene la vigilancia por gases tras la erupción del Tajogaite en 15 segundos
¿Por qué se mantiene el nivel amarillo del semáforo volcánico en La Palma?
Porque los estudios siguen detectando emisiones de dióxido de carbono y concentraciones de gas radón en determinadas zonas, lo que hace necesario mantener medidas preventivas y una vigilancia científica constante para proteger a la población.
¿Qué zonas de La Palma siguen bajo un seguimiento especial?
Los controles se concentran principalmente en Puerto Naos, La Bombilla y Tajuya, donde continúan realizándose mediciones continuas de gases debido a la persistencia de emisiones relacionadas con la erupción del Tajogaite.
¿Existe riesgo de una nueva erupción volcánica en Canarias?
Según el Instituto Geográfico Nacional, actualmente no hay indicadores que apunten a una nueva erupción a corto o medio plazo. Sin embargo, los científicos recuerdan que Canarias es un territorio volcánicamente activo y requiere una vigilancia permanente.
¿Qué relación existe entre el dióxido de carbono y el gas radón?
Las investigaciones indican que el dióxido de carbono facilita el transporte del gas radón desde el subsuelo, por lo que las zonas con mayores concentraciones de CO2 también pueden registrar niveles elevados de este gas radiactivo natural.













