El gas radón en viviendas en España es responsable de cerca del 7 % de las muertes por cáncer de pulmón y sigue siendo un riesgo invisible en miles de hogares. Un nuevo estudio presentado en Madrid demuestra que la calidad constructiva, especialmente en viviendas de tipo pasivo, reduce de forma drástica la exposición a este gas radiactivo considerado la segunda causa de este tipo de cáncer.
La exposición prolongada al radón es la segunda causa de cáncer de pulmón, solo por detrás del tabaco, y el principal factor de riesgo en personas no fumadoras.
En España, se estima que varios miles de fallecimientos anuales por cáncer de pulmón están relacionados con este gas, especialmente en zonas con mayor presencia geológica de uranio, como Galicia, Extremadura, Castilla y León o la sierra madrileña.
El gas radón en viviendas en España y su impacto directo en la salud
Un estudio estatal demuestra que la calidad constructiva reduce la exposición a uno de los mayores riesgos invisibles en el hogar.
La edificación es una herramienta preventiva clave para reducir la exposición en interiores al gas radón, responsable de cerca del7% de las 1.500 muertes anuales por cáncer de pulmón en España, según un estudio presentado este jueves en Madrid.
«La investigación aporta evidencia empírica de que la calidad constructiva y el diseño del edificio influyen de forma directa en la exposición al radón», ha señalado Sonia García, investigadora del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc-CSIC).
El estudio ha analizado durante un año 73 edificios residenciales, algunos de carácter convencional y otros certificados como casas pasivas, en once comunidades autónomas: Galicia, Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid, Cataluña, Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana.
El nivel de referencia recomendado por la OMS es de 100 Bq/m³ (becquereles por metro cúbico) y los resultados muestran que, en comunidades como Galicia, donde más del 14% de la población está expuesta a concentraciones superiores a 300 Bq/m³, las viviendas pasivas mantienen valores claramente inferiores a los edificios convencionales.
La tendencia se repite en Extremadura y Castilla y León, territorios con una elevada presencia de suelos graníticos.
La Plataforma Edificación Passivhaus (PEP) es una de las impulsoras del estudio, con el apoyo del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE).
Por qué el gas radón es un riesgo silencioso en el hogar
El gas radón proviene de la desintegración natural del uranio en el suelo y en las rocas y se filtra al interior de edificios a través de grietas. La OMS lo considera la segunda causa de cáncer de pulmón, tras el tabaquismo.
Las mediciones se han realizado durante un año completo, divididas en dos periodos de seis meses (verano e invierno), mediante detectores pasivos que permiten obtener la concentración media anual de radón en espacios habitados.
«Reducir la exposición al radón en interiores es una prioridad de salud pública«, ha subrayado durante la presentación Marina Morales, técnica superior en la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad.
«Este estudio demuestra que la edificación puede desempeñar un papel clave como herramienta preventiva de primer orden, reforzando las líneas estratégicas del Plan Nacional contra al Radón«, ha añadido.
«El estudio evidencia que ir más allá del cumplimiento mínimo normativo tiene un impacto real en la salud de las personas y demuestra que es posible construir edificios más saludables sin renunciar a la eficiencia ni al confort«, ha indicado Juan López-Asiain, director del Gabinete Técnico del CGATE.
Casas pasivas: menos radón y más salud
El gas radón proviene de la desintegración natural del uranio en el suelo y en las rocas y se filtra al interior de edificios a través de grietas.
Concha Uría, presidenta de la PEP, ha explicado que en las casa pasivas «la combinación de una envolvente altamente hermética con sistemas de ventilación mecánica controlada de doble flujo permite reducir la acumulación del gas y estabilizar sus niveles a lo largo del año».
Una casa pasiva es una edificación que reduce al máximo la demanda energética mediante el aislamiento térmico, la estanqueidad, la eliminación de los puentes térmicos, los buenos cerramientos y la ventilación mecánica con recuperación de calor.
Mejorar la calidad de la edificación no solo reduce la exposición al radón, sino que también contribuye a viviendas más saludables y eficientes. Informar, medir y actuar son pasos clave para combatir un riesgo invisible pero evitable. Apostar por una construcción segura puede salvar miles de vidas y reducir de forma significativa el impacto del radón en la salud de la población. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD




















