“Dos hombres fuertemente armados han matado a tiros a un oficial de Medio Ambiente de la ciudad de Altamira, en Brasil, conocido por hacer cumplir las leyes ambientales del estado de Pará, donde los conflictos a causa de la deforestación del Amazonas vienen dando lugar desde hace muchos años al derramamiento de sangre.”
Otro más
Luiz Araujo, secretario del medio ambiente para la ciudad de Altamira, murió en su casa en presencia de su familia la semana pasada. Los dos hombres que lo tirotearon huyeron en una motocicleta sin llevarse nada, lo que induce a pensar que eran sicarios contratados para asesinarlo.
Además de supervisar las normas relativas a la deforestación, un método que se emplea para luego dedicar los terrenos a la producción ganadera de bovinos o la agricultura (especialmente el cultivo de soja transgénica), Araujo también ayudó a aplicar diversas medidas para luchar contra la minería ilegal.

Altamira se encuentra el estado amazónico de Pará del norte, donde el crimen ambiental sigue siendo un problema importante, ya que los propietarios a menudo empleando la violencia para silenciar a aquellos que representan una amenaza para su negocio. Muchos periodistas, activistas y locales que colaboran con las autoridades ambientales han muerto.
“El gobierno de Altamira ha perdido a un servidor dedicado y a una figura importante en la lucha por la mejora de las políticas ambientales en la región», dijo el Ayuntamiento de Altamira en un comunicado. «Desde 2014 había desempeñado sus funciones con brillantez, honradez y enorme competencia.»

Alarma por la Amazonia
De acuerdo con los datos de satélite obtenidas por el gobierno de Brasil, más de 6000 kilómetros cuadrados fueron deforestados desde agosto 2014 hasta julio 2015, lo que representa un aumento del 24% respecto al año anterior.
Más de un tercio de las pérdidas de zona selvática ocurrieron en Pará. Altamira es sólo una pequeña ciudad de la vasta región amazónica brasileña, pero desde su puesto de funcionario ambiental, Araujo supervisaba una superficie de unos 160000 kilómetros cuadrados.

Pérdidas humanas
Los residentes del estado de Pará y las autoridades ambientales vienen advirtiendo y denunciando públicamente desde hace años, el hecho de que cada persona que hable o actúe en contra de la deforestación se enfrenta a ser asesinado por sicarios, conocidos como «pistoleiros«, que son a menudo el método elegido de ejecución.
América Latina se está convirtiendo en uno de los lugares más peligrosos de todo el mundo, para aquellas personas que trabajen en pro de la defensa del Medio Ambiente y combatan la deforestación, los atropellos a los derechos humanos e intenten defender y aplicar de las leyes vigentes.

La Amazonia se ha cobrado ya demasiadas vidas, comenzando por la de su principal adalid, Chico Mendes hace ya 28 años, que también fue abatido vil y cobardemente por “pistoleiros”. Es hora de que las autoridades dejen de hacer la “vista gorda” y se decidan seriamente a preservar la Amazonia y a proteger a sus defensores.






















