“Bolivia y Alemania preparan un memorando de entendimiento con el fin de promover la construcción del llamado Corredor Ferroviario Bioceánico Central. El documento será firmado en el marco de la visita a la nación sudamericana del Viceministro alemán de Transporte e Infraestructura Digital, Rainer Bomba, prevista para principios del próximo año.”
Acuerdo entre naciones
De acuerdo con el Ministro de Planificación del Desarrollo, la preparación del documento fue solicitada por las autoridades alemanas tras una reunión con sus representantes, que han propuesto la realización de un memorando de entendimiento para fortalecer los avances en el proyecto. Aparentemente Berlín realiza esfuerzos diplomáticos por su cuenta con los gobiernos de Perú y Brasil para confirmar la construcción de la vía férrea.
Las ventajas del proyecto que involucran a Bolivia son los costos más bajos, la rapidez y la ausencia problemas ambientales, por lo que se espera que las naciones vecinas se muestren favorables para el ferrocarril pueda pasar por esta nación.

La iniciativa boliviana para ser parte de la vía que conecte los océanos Atlántico y Pacífico tiene grandes ventajas sobre otros proyectos similares que están siendo discutidos en la actualidad en la región, ya que lo que pretenden es promover el Corredor Bioceánico Central a través de un estudio de viabilidad ya definido.
Se valora la posibilidad de que unos 1.600 km de los más de 3.360 kilómetros de carreteras y vías férreas que componen el Corredor pasen por Bolivia. Las autoridades estiman que ello facilitará el transporte de 10 millones de toneladas de carga en el año 2021 y 24 millones de toneladas para el 2055.

Una salida al mar
Los expertos y gestores de proyectos del acuerdo confían en que esto estimulará el comercio entre el Atlántico y el Pacífico, consolidando así nuevas rutas comerciales con Asia y África y permitiendo al país andino una salida al mar que vienen reclamando desde hace mucho tiempo.
El apoyo de Alemania resultaría fundamental para los intereses bolivianos, que necesitan tener una vía de salida para sus productos y que hasta ahora cuentan con muy pocas opciones. Pero ambas naciones ponen énfasis en que más allá del tema económico, es fundamental valorar el impacto ambiental que éste proyecto podría tener.

Dadas las condiciones de los lugares por donde previsiblemente podría pasar el tren se realizaron estudios pormenorizados “in situ”, para comprobar cuáles serían las locaciones más adecuadas para la ubicación del corredor, con el fin de que su influencia sea mínima a nivel ambiental y ecológico.
Bolivia quiere tener una salida al mar, pero no a cualquier costo, ya que el respeto por el medio ambiente y el cuidado de la naturaleza son prioritarios para los bolivianos, según se desprende de los comunicados oficiales emitidos por la nación al respecto.






















