Mina de carbón amenaza un paraíso ecológico en Chile

“La mina de carbón a cielo abierto Invierno, en la sureña isla de Riesco, un paraíso de diversidad biológica en la salvaje región de la Patagonia meridional de Chile, es un reflejo de la debilidad de las leyes ambientales del país, que son criticadas y denunciadas por locales, activistas y científicos.”

La isla en peligro

Riesco, la cuarta isla más grande del país, en el extremo sur de América del Sur y las aguas a su alrededor, son el hogar de muchas especies, como la ballena jorobada, cuatro tipos de delfines, elefantes marinos y pingüinos, 24 clases de mamíferos terrestres mas y 136 de aves.

La isla de Riesco tiene 5.000 kilómetros cuadrados de extensión y está a 3.000 kilómetros al sur de Santiago, en Magallanes, la provincia más austral del país. Los habitantes locales viven y trabajan en 30 granjas, que principalmente crían ovejas.

Un tercio del territorio de la isla se encuentra dentro de la Reserva Nacional de Alacalufes, una de las más grandes de Chile, que abarca 2,6 millones de hectáreas de áreas silvestres, que forman parte de las áreas protegidas del país.

Un desastre previsible

La mina de carbón a cielo abierto más grande del país, pertenece a la Compañía Minera Riesco Island, propiedad de las empresas chilenas Copec y Ultramar, que invirtieron más de 600 millones de dólares en la misma y tiene otros cuatro depósitos en la isla, hasta ahora inactivos.

El objetivo es explotar durante 12 años, 73 millones de toneladas de carbón sub-bituminoso, de bajo poder calorífico y alto contenido de metales pesados, que se vende a las plantas termoeléctricas de Huasco, Tocopilla, Mejillones y Ventanas en el norte y centro de Chile, y se exporta a China, India, Brasil y otros países.

Para abrir la mina Invierno se deforestaron 400 hectáreas de bosques nativos, se secó un lago y se modificó el funcionamiento del agua de los alrededores. En la actualidad cuenta con tres vertederos de residuos estériles.

El resultado es un desastre ecológico de magnitudes dantescas, ya que la contaminación es la constante en toda la isla, ya sea en las tierras, el agua potable y las circundantes y el aire, donde las partículas de carbón en suspensión lo hacen casi irrespirable.

Las denuncias y protestas de científicos y activistas que han comprobado in situ la problemática y las de los habitantes que padecen las consecuencias de estas actividades han caído, como en tantas ocasiones, en saco roto, ya que el gobierno pone por delante los intereses económicos, antes que la salud del medioambiente, de la fauna y flora locales y la de los propios chilenos involucrados.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés