Scott Pruitt, el enemigo nº1 del medio ambiente en Estados Unidos

Dos días después, se dieron a conocer más de 6,000 comunicaciones oficiales que evidencian que este vínculo fue constante e intenso.

No es novedad que el ahora director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Scott Pruitt, colaboró activamente para beneficiar a la industria petrolera y grupos de presión que buscaban la revocación de las regulaciones federales medioambientales mientras él fue fiscal general de Oklahoma desde 2011 hasta la semana pasada, cuando finalmente fue confirmado al cargo por el Senado.

Dos días después, se dieron a conocer más de 6,000 comunicaciones oficiales que evidencian que este vínculo fue constante e intenso.

Y aunque ningún documento permite sospechar de que se haya cometido alguna ilegalidad, pone en duda con qué fuerza el nuevo encargado hará respetar las normas medioambientales tras dedicar su carrera de los últimos siete años a desmontar muchas de esas regulaciones.

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«Estos correos muestran la cercana y amistosa relación entre la oficina de Scott Pruitt y la industria de los combustibles fósiles, con frecuentes encuentros, llamadas, cenas y otros eventos», remarcó Nick Surgey, director de investigación del grupo Center for Media and Democracy, que hace dos años presentó la demanda para obtener estos documentos.

La seguidilla de emails parece «una larga cadena de cartas de amor entre almas gemelas», considera Ken Cook, presidente de otra organización llamada Environmental Working Group citado por The New York Times.

Se trata de cartas de ida y de vuelta para pasarse ‘trucos’. El agradecimientos de la oficina de Pruitt a las empresas que le ayudaron a enriquecer las denuncias del estado contra la EPA predominan en el intercambio digital, centrado mayormente entre 2013 y 2014.

Información desde dentro

Por ejemplo, los ejecutivos de Devon Energy, una de las principales empresas de exploración de gas y petróleo con sede en Oklahoma, le pasaban a la oficina de Pruitt cartas con información para que fueran incluidas en sus demandas contra las regulaciones federales medioambientales que a ellos les desfavorecían. Las mismas normativas que ahora Pruitt está en el deber de promover.

En un mail del 2013, un asistente de Pruitt escribe a un alto ejecutivo de la petrolera pidiéndole ‘sugerencias’ para redactar una demanda contra EPA sobre las normativas para reducir las emisiones de metano. Y recibe como respuesta una serie de ‘mejoras’.

«Aquí va. Por favor toma nota de que puedes o no usar los cambios en rojo, o también los de rojo y azul (estos últimos contienen algunas mejoras adicionales de uno de nuestros expertos)», se lee en el email enviado por Bill Whitsitt, quien entonces era presidente para asuntos públicos de Devon.

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