Emergencia por incendios forestales

Los incendios forestales ya abarcan más 2.200 hectáreas de zonas montañosas del centro y oeste de Colombia y obligaron al gobierno a establecer una Declaratoria de Emergencia Ambiental para combatir el fuego y mitigar la catástrofe, en medio de la sequía originada por el fenómeno de El Niño.

En paralelo con la ola de incendios, otras zonas del país soportan un nivel inusual de heladas por bajas temperaturas nocturnas, lo que está ocasionando daños en la producción de algunos rubros agrícolas y generando la subida de costos en productos alimentarios básicos en la dieta colombiana.

La declaración de emergencia por los incendios la decretó el Ministerio del Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y con ella se prohibió el ingreso de particulares a los parques naturales en todo el país, así como el uso de pólvora durante las ferias que en esta época del año proliferan en ciudades y pueblos.

La prohibición para ingresar a los parques naturales abarca 54 regiones a nivel nacional, entre ellas el Parque de Las Hermosas, donde se enfrenta un gran incendio desde hace seis días. Está situado en la cordillera central y es compartido por los departamentos de Tolima y Valle del Cauca.

Las llamas avanzan en un terreno situado 4.000 metros sobre el nivel del mar y de muy difícil acceso, afirmó Jairo Soto, capitán de Bomberos de Cali, la capital del sudoccidental Valle del Cauca.

Hasta ahora no ha sido posible esparcir agua desde aeronaves, y los bomberos de los departamentos vecinos solo podrían llegar este viernes a la zona de incendio, que consume bosques naturales andinos, en una extensión calculada en 600 hectáreas.

La declaratoria de emergencia también prohibió los llamados «paseos de olla», como se define a las tradicionales excursiones familiares durante los periodos de vacaciones, en que se cocina al aire libre, en parajes montañosos o a orillas de los ríos, sobre fogones improvisados de carbón o madera, lo que propicia los incendios accidentales.

También contribuye a los incendios la falta de cultura ecológica de los excursionistas, que abandonan en los lugares botellas de vidrio, que durante la estación seca concentran el calor y generan la combustión, al igual que las colillas de los cigarrillos lanzados sin apagar y hechos similares.

A estos descuidos, se suman acciones delictivas de incendios provocados, según denuncian las autoridades.

El jueves se registraban incendios en 77 de los 1.101 municipios colombianos. Entre los departamentos más afectados está el del central Cundinamarca, cuya capital es también Bogotá. El departamento está en emergencia desde el 5 de enero

En Bogotá hasta el jueves se controlaron 11 incendios forestales, «dos de ellos muy críticos», dijo a IPS el Director del Cuerpo de Bomberos de Bogotá, el ingeniero Mauricio Toro.

Con evidente cansancio y parco en palabras, Toro se mostró complacido por la labor adelantada, al momento en que le anunciaban un nuevo foco que fue extinguido la misma noche del jueves, con apoyo de cuerpos oficiales y voluntarios, entre ellos la Defensa Civil y la Cruz Roja Colombiana.

Por su parte, la Fuerza Aérea Colombiana ha aportado helicópteros Black Hawk que en la última semana tan sólo en Bogotá realizaron hasta 50 vuelos diarios, descargando en cada viaje unos 660 galones de agua y de retardantes de flama, que controlan la propagación.

Las medidas impuestas por el gobierno se espera que logren controlar la ola de incendios, durante el largo fin de semana que comienza este viernes e incluirá el lunes festivo, con que en Colombia se pone fin al periodo de vacaciones de fin de año.

Por eso Toro aseguró que «todo lo que se haga para prevenir, para mejorar las posibilidades de riesgo, es bienvenido».

La declaración ministerial de emergencia permitirá además la adquisición de equipos sin pasar por procesos de licitación, para que puedan disponerse de ellos en forma urgente.

Porque la ola de sequía y calor, que propicia el fenómeno de El Niño podría prolongarse por lo menos cuatro meses más.

El fenómeno de El Niño se produce por efecto del calentamiento del Océano Pacífico, que afecta especialmente a Colombia dada su extensión de 1.300 kilómetros de costa.

«La influencia es directa, causando en nuestro país efectos más fuertes que en el resto de América», dijo a IPS Ricardo Lozano, director del gubernamental Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales.

A la ola de calor producida por el Niño, se suma el fenómeno climático de las heladas, que el Lozano explica como un ciclo normal de la atmósfera, que este año está siendo especialmente intenso.

Las pérdidas se registran en especial en los cultivos de papa, base de alimentación para miles de familias que se afectan por el aumento del producto hasta en 50 por ciento, en algunas clases de papa, como la llamada «sabanera».

De su cultivo viven en el país unas 90.000 familias, según datos de la Federación de Productores de Papa.

Por su parte, los productores de flores aseguraron este viernes que las pérdidas en este rubro, uno de los principales de las exportaciones colombianas, alcanzaron los 15 millones de dólares.

Pero «la banda de confluencia intertropical, que marca el clima en Colombia, sin estaciones, dada su ubicación geográfica sobre el Trópico, se encuentra al sur y sólo en marzo o abril comenzará a subir hacia el centro del país. Por eso es común decir que en abril, lluvia mil», afirmó Lozano.

Entonces, la emergencia seguirá pero cambiará de causa y de consecuencias, cuando como cada año pasen a desatarla desbordamientos de los ríos e inundaciones.

Pnuma

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