El embalse del Negratín, en la provincia de Granada, está listo para volver a enviar agua a la provincia de Almería tras casi cinco años con el trasvase cerrado. La Junta de Andalucía ha anunciado que solicitará a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir la convocatoria de la comisión de gestión del trasvase Negratín‑Almanzora, al comprobarse que se cumplen por fin las condiciones técnicas que fija la normativa.
En la práctica, ¿qué significa esto para quien vive o trabaja en el Valle del Almanzora y el Levante almeriense, donde cada gota cuenta y la sequía se nota en el paisaje y en la factura del agua?
Por qué se reactiva ahora el trasvase
Según la nota oficial, el embalse ha superado el umbral clave de los 210 hectómetros cúbicos de agua almacenada y se sitúa en 216,6 hm³ a 7 de febrero, mientras que el conjunto del sistema del Guadalquivir está por encima del 30 % de su capacidad. No es un detalle técnico menor, porque esos dos valores son los que marcan cuándo se puede abrir o cerrar el grifo del trasvase.
El marco legal viene de la disposición adicional vigesimosegunda de la Ley 55/1999, que permite transferir hasta 50 hectómetros cúbicos al año desde el Negratín hasta el embalse de Cuevas del Almanzora, 43 destinados al riego y 7 a consumo humano. La Orden AAA/2454/2012 creó además la Comisión de Gestión Técnica, el órgano que debe certificar que se cumplen esas reglas antes de cada operación.
Detrás de las cifras hay algo muy concreto que todos hemos visto estos meses. El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández‑Pacheco, atribuye esta mejoría al último “tren de borrascas” que ha regado Andalucía y ha elevado de forma notable las reservas embalsadas. Es decir, un par de semanas de lluvia intensa han conseguido lo que años de sequía no permitían.
Alivio para el Levante almeriense… de momento
Para el Valle del Almanzora y el Levante almeriense, donde la agricultura de regadío sostiene miles de empleos, la noticia se vive como un respiro. El propio consejero la define como una “muy buena noticia” y habla de una “reivindicación histórica” de los regantes almerienses, que llevan desde julio de 2021 sin recibir una sola gota de este trasvase.
En la zona ya hacen números. Medios locales recuerdan que el embalse del Almanzora apenas ronda los 9 hm³ frente a una capacidad de 161, y que buena parte del peso del abastecimiento ha recaído en las desaladoras, suficientes para el consumo doméstico, pero no para sostener toda la demanda agrícola. De ahí que la posible llegada de agua del Negratín se vea como la oportunidad de pasar 2026 “con cierta normalidad” en lo que respecta al riego, según la empresa concesionaria Aguas del Almanzora. Es, en buena medida, un alivio de emergencia. No una solución definitiva.
Un embalse grande en un territorio frágil
El Negratín no es un pequeño pantano de montaña. Con una capacidad en torno a los 567 hm³ y una lámina de agua que supera los 20 kilómetros de longitud, es el tercer embalse más grande de Andalucía y forma parte del Geoparque de Granada, un entorno semiárido muy sensible a los cambios en el régimen de lluvias.
Este “mar del Altiplano” alimenta regadíos locales, actividades turísticas, biodiversidad acuática y termal, y sostiene paisajes que se han convertido en recurso económico para la comarca. Cualquier decisión sobre trasvases en un sistema así no es solo una operación hidráulica, también es una elección sobre qué usos se priorizan en un contexto de cambio climático y sequías más frecuentes.
Recelos en el Altiplano granadino
No todo el mundo aplaude sin matices. En el Altiplano de Granada, asociaciones agrarias como Agapro han pedido que la reactivación del trasvase se haga “con rigor y transparencia” y reclaman corregir las irregularidades en la composición de la comisión técnica que gestiona estas decisiones.
Según señalan, el agua que sale del Negratín hacia Almería es la misma que podría usarse para asegurar el riego en sus propias explotaciones, también muy castigadas por la sequía, por lo que reclaman que los usuarios del Guadiana Menor estén representados de forma real en la gestión del trasvase.
En el fondo, el debate es claro. ¿Cómo se reparte un recurso escaso entre comarcas que se sienten igualmente vulnerables y con modelos agrícolas intensivos?
Qué mirar a partir de ahora
Para los regantes y para cualquier ciudadano que quiera entender qué viene ahora, hay varias claves sencillas:
- Ver cuánta agua se autoriza realmente tras la reunión de la comisión técnica y si se acerca al máximo de 50 hm³ anuales o se queda en volúmenes más modestos.
- Comprobar si se atienden las demandas de representación y transparencia que llegan desde el Altiplano granadino.
- Seguir de cerca qué medidas paralelas se refuerzan, como la eficiencia en riego, la reutilización de aguas depuradas o la puesta en marcha de nuevas desaladoras alimentadas con energías renovables.
Porque una cosa es aprovechar un año húmedo para aliviar a las zonas más secas y otra muy distinta es confiar en que cada cierto tiempo un temporal arregle los problemas de fondo. La sequía estructural no se soluciona solo abriendo y cerrando un trasvase. Y eso se nota.
El comunicado oficial sobre la reactivación del trasvase Negratín‑Almanzora ha sido publicado en la web de la Junta de Andalucía.



















