La ONU pide «paciencia» a las víctimas

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, pidió a los haitianos frustrados por la tardanza de la ayuda internacional que fueran pacientes, para evitar así disturbios y saqueos.

«No queremos ver estas cosas. No queremos ni siquiera imaginarnos que pueda llegarse a esa situación», dijo Ban, que visitó la sede destrozada de la ONU en Puerto Príncipe, donde 37 empleados de la organización murieron, entre ellos el jefe de la misión, Hedi Annabi.

«Yo me he reunido con gente en la calle, frente al palacio presidencial. Están agradecidos por la ayuda de la comunidad internacional y agradecidos a Naciones Unidas», añadió el alto funcionario.

Ban dijo ser consciente de que otros también están disgustados, pero sostuvo que el despliegue de ayuda se está haciendo ahora de manera más coordinada y eficiente.

Sin embargo, proveer de alimentos y agua diariamente a dos millones de personas será «un gran desafío», aclaró.

Logística

Uno de los principales problemas para la llegada de las provisiones es que tras el terremoto del martes «el aeropuerto está colapsado», explicó el funcionario de la ONU Edmond Mulet.

El puerto también está seriamente dañado y muchas carreteras siguen cortadas por los escombros de los edificios y los cadáveres de las víctimas.

David Wimhurst, portavoz de las fuerzas de paz de la ONU en Haití, dijo que a pesar de todo, la ayuda se está desplegando lo antes posible.

«Está llegando, pero es imposible llevar ayuda suficiente para todas esas personas en 24 horas. Muchos están en sitios que son inaccesibles», dijo.

Además, la organización alertó de los problemas para conseguir combustible. «Necesitamos gasolina para llevar los bienes y transportar a los heridos», explicó Elisabeth Brys, portavoz de la ONU.

Ante estos problemas logísticos, los gobiernos de Haití y República Dominicana están planeando abrir un corredor alternativo para entregar la ayuda humanitaria a través de la ciudad dominicana de Barahona, al sur del país.

Miedo a la violencia

Aunque los víveres ya empezaron a llegar a algunas partes de la capital del país, muchos sobrevivientes se están desesperando porque aún no notaron la asistencia internacional.

Según los corresponsales de la BBC en la zona, algunos haitianos están empezando a vender su propio acopio de naranjas o leche enlatada, pero las calles sigue habiendo un constante reclamo de ayuda por los estragos de la sed y el hambre.

Muchos están intentando huir de la ciudad y las autoridades están preocupadas por informes de saqueos en algunos lugares.

El general Ken Keen, del Comando Sur de Estados Unidos, dijo que las calles están en su mayoría en calma, aunque aseguró que se ha producido un aumento en la violencia.

La agencia de noticias AFP aseguró que uno de sus fotógrafos fue testigo de un incidente en el que la policía habría abierto fuego contra un grupo de saqueadores en un mercado de Puerto Príncipe, matando al menos a uno de ellos.

PNUMA

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